Durante 40 años, el trabajo en equipo ha sido el principal pilar del laboratorio de entomología y patología de forrajes del Programa de Forrajes Tropicales del CIAT que se encarga de evaluar en las plantas el daño que ocasiona la plaga conocida comúnmente como el “salivazo” de los pastos y la enfermedad Rhizoctonia solani.

“El salivazo de los pastos es una plaga de insectos originaria del Neotrópico y está presente en diferentes países como Brasil, Bolivia, Colombia y México. El insecto absorbe los nutrientes de las raíces afectando la calidad nutricional de los pastos. Dicho insecto secreta una saliva con la cual se cubre el cuerpo y por eso se conoce como salivazo”.

Luis Miguel Hernández

Coordinador del laboratorio de entomología y patología de forrajes del CIAT

Del mismo modo, la capacidad productiva en los campos se ve constantemente disminuida por la aparición de la plaga y enfermedad mencionada anteriormente, que ocasionan pérdidas en el sector ganadero. Por ejemplo, para el caso del salivazo es considerado como la plaga más dañina en las pasturas de Colombia. En ataques severos este insecto reduce significativamente la calidad del forraje, afectando en forma directa la ganancia de peso del ganado.

“Solo en Colombia se estiman pérdidas económicas superiores a los $200 millones de dólares anuales debidas al ataque del salivazo. Es por eso que los integrantes de este equipo, se esmeran en contribuir en el desarrollo de variedades que sean resistentes a estos ataques”, sostuvo Hernández.

“Trabajamos como las hormigas”

El equipo que trabaja en el laboratorio está conformado por Luis Miguel Hernández, su coordinador; Jeison Velasco, William Mera y Ximena Bonilla encargados de mantener las crías masivas de los insectos que son utilizadas en los diferentes ensayos donde se determina si un forraje es resistente o susceptible al ataque de la plaga o de la enfermedad. “Nosotros evaluamos cuáles son resistentes al salivazo y a Rhizoctonia y cuáles son susceptibles”, confirma Jeison.

“Trabajamos como hormigas y en equipo. Nos mantenemos en constante retroalimentación para superar los retos y desafíos de nuevos experimentos a evaluar, respetamos la división del trabajo y nos enfocamos en un objetivo común: obtener variedades resistentes a múltiples especies de salivazo y a Rhizoctonia”. 

William Mera

Técnico del laboratorio de entomología y patología de forrajes del CIAT

Dichas evaluaciones son solicitadas por el líder del equipo, Jhon W. Miles, fitomejorador del programa de Forrajes Tropicales del CIAT, que junto a su equipo de trabajo desarrolla nuevas variedades con objetivos específicos: mayor rendimiento, mayor calidad del forraje, resistencia a plagas o enfermedades, tolerancia a factores adversos (sequía e inundación), entre otros.

Principales logros

Es de destacar que en los últimos seis años el equipo ha realizado 21 ensayos en los invernaderos del Programa de Forrajes Tropicales, para comprobar la resistencia a la plaga y a la enfermedad.

Así mismo, y gracias al trabajo mancomunado con otros equipos del Programa (fisiología, genética, y nutrición), se han logrado desarrollar variedades que optimizan la alimentación del ganado como las variedades Mulato II, Caimán, Cobra, entre otros; pues antes se podía mantener una vaca en una hectárea y con los nuevos adelantos, se mantienen hasta cuatro bovinos en la misma área.

El éxito de este equipo radica en el reconocimiento de las funciones de cada uno y la importancia que se le da a sus ideas y propuestas.

Desafíos de científicos

 Actualmente el equipo del laboratorio no tiene conocimiento de cuáles son los factores reales que permiten a los forrajes sobreponerse al ataque del salivazo o de la enfermedad.

“Aún no sabemos en detalle lo que ocurre al interior de la planta y el reto es tratar de descubrir el factor que confiere la resistencia, porque igualmente se desconocen los genes que están involucrados en dicha resistencia”, puntualizó Hernández.

Finalmente reitera que el laboratorio del equipo de Entomología y Patología de Forrajes seguirá a la vanguardia para identificar nuevas plagas y enfermedades que afecten el pasto.

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