Los buenos avances alcanzados en el proyecto de agricultura de precisión del Convenio Orinoquia en cultivos de soya, arroz y maíz en la Altillanura colombiana, fueron presentados por investigadores de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica) y el CIAT durante el XII Congreso Latinoamericano y del Caribe de Ingeniería Agrícola (CLIA) realizado en Bogotá del 23 al 27 de mayo pasado.

Un evento que reunió alrededor de un centenar de investigadores de la región LAC para compartir resultados, avances y soluciones de la ingeniería, para la producción de alimentos en el área agrícola, pecuaria, forestal y agroindustrial, mediante prácticas avanzadas y eficientes, que mejoren la calidad de vida de los agricultores con sistemas sostenibles que protejan al medio ambiente.

Agricultura de precisión o agricultura específica por sitio es uno de los componentes de la agenda de investigación del Convenio Orinoquia, lanzado en 2011, que está a por iniciar su tercera fase y que tiene como propósito fundamental desarrollar y validar tecnologías para el mejoramiento de la productividad y la sostenibilidad de los sistemas de producción de la Altillanura de la Orinoquia colombiana.

“La agricultura de precisión es también una herramienta de planificación para un mejor manejo agronómico que trae consigo una producción más acorde con el potencial del área. Útil para generar intervenciones oportunas con menos impacto en el medio ambiente”.

Jaime Gómez

Investigador del CIAT y miembro de la Red Internacional de Agricultura de Precisión (RIAP)

Fue así como desde 2011 se inició la investigación, calibración e implementación de métodos, técnicas y modelos acordes con la oferta ambiental de la Altillanura para maíz, arroz y soya, cultivos transitorios cuyo ciclo vegetativo es menor a un año.

Allí la investigación se centró en un mejor manejo del suelo mediante el uso de herramientas de geomática-  conjunto de ciencias en las que se integran los medios para la captura, tratamiento, análisis, interpretación, difusión y almacenamiento de información geográfica. También llamada información espacial o geoespacial- que permiten identificar, monitorear y manejar la variabilidad espacio-temporal, avanzando de esta manera en la aplicación de técnicas de agricultura de precisión que garanticen el uso de los recursos de acuerdo con sus potencialidades particulares, mediante prácticas de manejo agronómico por sitio específico.

Esto partiendo de la base de que los suelos de la Altillanura se caracterizan por su acidez, fertilidad natural baja, con texturas finas, medias a moderadamente gruesas. Y sin perder de vista la necesidad de generar metodologías para cuantificar y manejar de forma diferenciada la variabilidad espacio-temporal del área productiva en la Altillanura plana, así como evaluar socioeconómicamente los sistemas productivos teniendo en cuenta los factores espacio- temporales.

Sensores de proximales del suelo, teledetección o sensoramiento remoto, modelo digital de elevación, sensores de producto, monitor de rendimiento y sensores activos (greenseeker) son las técnicas de diagnóstico de variabilidad espacial del suelo y de los cultivos utilizadas por los investigadores de Corpoica y el CIAT.

“Pero la clave no está únicamente en contar con estos recursos, si no en la calibración que es esencial para contar con datos confiables y en el fortalecimiento de la capacidad de análisis, para generar intervenciones oportunas que saquen el mejor provecho de la especificidad y del potencial de cada ambiente y  cultivo en determinada zona de la Altillanura”.

Jaime Gómez

Investigador del CIAT y miembro de la Red Internacional de Agricultura de Precisión (RIAP)

Entre los resultados presentados durante este congreso se destacan las metodologías de calibración de los monitores de rendimiento de las cosechadoras, las técnicas de depuración de la base de datos y el mapeo de variabilidad espacial del rendimiento, de conductividad eléctrica aparente del suelo e índices vegetales para su posterior integración en la delimitación de zonas de manejo de sitio específico. Así mismo, se dieron a conocer los datos de la gran variabilidad en los rendimientos de arroz, maíz y soya en la Altillanura en campos de productores, al igual que la variabilidad físico-química de los suelos y sus respectivos manejos.

Avances que han sido muy bien recibidos y que han atraído la atención de investigadores de México y Costa Rica “que no pensaban que estuviéramos haciendo algo tan innovador. De hecho, en el congreso   solo Brasil, Argentina, Suiza y Colombia presentaron avances en este tipo de intervenciones”, destaca Jaime quien ya ha contribuido a difundir las bondades de la agricultura de precisión con colegas del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), agricultores y asistentes técnicos.

En camino están tres publicaciones con las que se espera facilitar tanto la adopción de estas metodologías, como su uso para aumentar los rendimientos en maíz, arroz y soya, y tener un manejo más eficiente de los recursos, teniendo en cuenta que “la variabilidad puede ser en sí misma una ventaja, un potencial a explotar usando las herramientas de agricultura de precisión, calibrando los sensores a las condiciones de Colombia. La clave está en integrarlas para un manejo específico de cultivo y un adecuado análisis de la información”, reitera Jaime.

Pin It on Pinterest

Share This