La dictadura militar que ocurrió en Chile en 1973 fue un momento muy doloroso para Carlos Jara porque debió abandonar su país, su entorno y sus afectos, contra su voluntad siendo muy joven.

Desde sus 21 años, Jara se radicó en Colombia para realizar sus estudios de pregrado en agronomía en la Universidad de Nariño y, posteriormente, de maestría en la Universidad Nacional -sede Palmira- en ciencias agrarias y en mejoramiento genético hacia enfermedades. Cumplidos sus 26, ingresó al CIAT, lugar que ha sido su hogar por 34 años.

Prácticamente viví en el CIAT que fue mi familia, mi casa y mi país, por eso tengo nacionalidad CIAT y pasaporte CIAT porque trabajé 24/7. Las redes de afecto las construí aquí y amo a Cali por su magia, brisa y el río que la atraviesa.

Carlos Jara

Ingeniero Agrónomo; M.Sc del CIAT

Jarita, como lo conocen sus amigos y colegas, se jubila del Centro después de trabajar en el programa de fríjol y específicamente en el laboratorio de patología, donde uno de sus mayores logros entre otros fue haber definido las variedades diferenciales de la enfermedad de la mancha angular, lo que sirvió para identificar genes de resistencia para la creación de variedades resistentes a esta enfermedad.

Del mismo modo, el equipo con el que trabajó en el laboratorio recopiló experiencias de muchos años para escribir con detalle las guías para el manejo de patógenos del fríjol, que hoy están publicadas en inglés y español y son consultadas por centenares de científicos, técnicos y estudiantes en todo el mundo.

Carlos Jara reconoce que los logros alcanzados en su carrera se deben a las contribuciones y enseñanzas de sus mentores. Entre ellos reconoce tres: el Dr. Marcial Pastor Corrales, con quien trabajó 14 años, fundamentó la línea de investigación para las enfermedades del fríjol que se estudian hoy en día; el Dr. Shree Singh, que le enseñó lo básico del mejoramiento; y el Dr. Steve Beebe, actual líder de la investigación de fríjol en el CIAT, de quien aprendió su inmenso trabajo en la obtención de nuevas líneas interespecíficas para ayudar a mitigar los problemas derivados del cambio climático y también la obtención de líneas biofortificadas.

Gracias a todos los conocimientos que tiene Carlos Jara, hemos realizado un trabajo excelente como equipo en el laboratorio de patología porque cada idea e historia que nos cuenta es importante para el trabajo que desarrollamos. Es muy difícil pensar en su partida porque se van muchos años de experiencia en el programa de fríjol. Carlos tiene una cantidad de información que ni él sabe. Yo me enteré de esto cuando me contaba historias por años cuando viajábamos juntos.

Gloria Mosquera

Jefe del laboratorio de patología de fríjol del CIAT

Además de tener mucho conocimiento de fríjol, Jarita pertenece a la Logia Masónica, un grupo de hombres librepensadores que realizan actividades que aportan a la sociedad y que tienen como doctrina el servicio para dar siempre lo mejor de cada uno. “Aunque no siempre lo consigo, como seres imperfectos que somos, en la masonería te enseñan que no eres dueño de tu conocimiento, que es tu obligación compartirlo y eso lo he aplicado en el CIAT todo el tiempo con las enseñanzas que les transmito y transmití a tres de mis pupilos: Victoria Eugenia Arredondo, química y encargada de la colección de patógenos; Carlos Cotes, biólogo encargado del laboratorio, y Ernesto Espitia, ingeniero agrónomo encargado del invernadero”.

Jarita es más que un amigo, es un mentor y un gran jefe de equipo, tengo que decir que no se puede recordar a Carlos Jara sin que se te escape una sonrisa. Los constantes chistes y bromas del chileno en nuestras arduas jornadas de evaluaciones patogénicas en campo, hacían que hasta el inclemente sol pareciese más amable.

Carlos Cotes

Biólogo del laboratorio de patología de fríjol del CIAT

Jara es una persona que no se ve como jefe sino como amigo, porque si uno se equivoca te dice las cosas de una forma abierta y siempre tiene la disposición para escuchar. Te enseña cosas de manera empírica que te facilitan el trabajo y te inculcan pasión por la ciencia y por la fitopatología.

Ernesto Espitia

Ingeniero Agrónomo del CIAT

El chef y amante del cine, está escribiendo la novela de su vida, para contar en ella cada uno de los momentos que vivió desde el día en que decidió dejar su país y luchar por sus ideales. Hoy le dice adiós al CIAT un Centro que mantendrá un rol principal en su novela.

Carlos Jara seguirá con su trabajo de colaboración con CCAFS enseñando a comunidades vulnerables a enamorarse del fríjol, que lo cultiven y lo consuman y realizará acompañamientos en temas de agronomía y manejo de plagas y enfermedades, despertando alegría a la gente que lo necesite y que le pueda aportar conocimiento. Un conocimiento que, como él lo ha demostrado, siempre estará dispuesto a compartir.

Hasta pronto amigo y gran sabio…

Es un hombre muy especial. Carlitos Jara es un hombre que combina de manera singular su espíritu de eterno adolescente con la sapiencia de un viejo sabio.

Alba Lucía Chávez

Investigadora del CIAT

A un hombre con un espíritu lleno de mucha alegría, entusiasmo, amor y pasión por lo que hace solo le puedo desear muchos éxitos, abundante paz y mucha felicidad. Carlos que Dios bendiga tu camino siempre.

Elizabeth Portilla

Investigadora del CIAT

Jarita, como cariñosamente lo llamo, es todo un personaje. Durante estos tres años que he tenido la fortuna de tenerlo como amigo y colega he aprendido todo lo que él sabe sobre patología de fríjol y los tips para mejorar la marca en las carreras.

Norma Barbosa

Investigadora del CIAT

Mi tío, mi amigo, mi compañero, mi confidente, mi consejero, mi parce, mi pana, mi colega, mi sabio patán. Como él, ninguno; qué gran profesional, debo decir que pocas personas saben de fríjol y patógenos como él.

Juan David Lobatón

Investigador del CIAT

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