En medio del espeso manto verde que cubre las laderas de la región montañosa del centro-norte de Nicaragua, Doreyda Dávila observa orgullosamente su plantación de cacao. “Tengo dos manzanas [1.4 hectáreas] de cacao. Están chiquitas, pero están creciendo”, sonríe. “Es una esperanza que tenemos para el futuro”. Para Doreyda, como muchos productores en la región, trabajar la tierra consiste en un ciclo continuo de dar y recibir de la tierra que heredaron de sus ancestros, para asegurar que sus familias y comunidades prosperen.

Nicaragua enfrenta una compleja gama de retos de desarrollo que amenazan el delicado equilibrio de estas prácticas tradicionales de producción que han sido transmitidas de generación en generación. Prácticas insostenibles de ganadería extensiva y la falta de incentivos y cumplimiento de políticas para la protección de áreas de conservación han resultado en la rápida expansión de la frontera agrícola, ocasionando la pérdida de más de 20% de los bosques del país a la fecha.

La degradación de los recursos naturales ha empeorado debido a la alta vulnerabilidad de la región a los efectos del cambio climático. Actualmente en recuperación tras una de las peores sequías registradas, las familias productoras han sufrido pérdidas significativas en sus cosechas e impactos negativos sobre su seguridad alimentaria. Más de la mitad de la población rural del país vive en condiciones de pobreza, a medida que el acceso limitado a mercados dentro de un panorama económico en evolución está dejando atrás a las comunidades más vulnerables.

El conocimiento es poder: las Alianzas Territoriales de Aprendizaje

Cuando se trata del desarrollo agrícola, Nicaragua no está comenzando desde cero. Las comunidades nicaragüenses consideran las experiencias de intercambio de conocimientos y aprendizaje, canales clave para facilitar el crecimiento sostenible. Las organizaciones locales de desarrollo tienen décadas de experiencia sobre la facilitación de estos procesos en sus territorios, cimentando los lazos de confianza con las comunidades rurales. Sin embargo, el Análisis Organizacional realizado por el CIAT y Bioversity International a través del Programa de Investigación del CGIAR sobre Sistemas Integrados del Trópico Húmedo (Humidtropics) reveló contradicciones importantes.

Las organizaciones expresaron que la innovación y el aprendizaje ocurren más frecuentemente a partir de la colaboración entre distintos actores, y rara vez a partir de una organización trabajando por sí sola. Sin embargo, no existían espacios dedicados a facilitar procesos de colaboración dirigidos específicamente hacia la promoción de la innovación y el aprendizaje. El análisis también reveló que, aunque están dispuestas a formar parte de estos procesos, las organizaciones suelen ser reacias a adoptar un papel de liderazgo en estas iniciativas.

Para mejorar la integración de las iniciativas de desarrollo que buscan fortalecer la innovación y promover la intensificación sostenible de la agricultura a pequeña escala, como una vía para aumentar los ingresos de las familias rurales, Humidtropics estableció las Alianzas Territoriales de Aprendizaje. Involucrando asociaciones y cooperativas de productores, ONG nacionales e internacionales, instituciones académicas, centros de investigación y actores del sector público y privado, las Alianzas brindan una plataforma inclusiva para aprovechar los esfuerzos de investigación del Programa y sus socios, promoviendo intercambios entre actores que trabajan en sistemas de producción de café, cacao y mixtos (ganadería y granos básicos).

En respuesta a las problemáticas que enfrenta cada territorio, Humidtropics desarrolló una caja integrada de herramientas dirigidas hacia facilitar un proceso informado de manejo y toma de decisiones a nivel de finca, mientras incita a las organizaciones locales a jugar roles de liderazgo en sus territorios. Esta iniciativa brinda una base importante sobre la cual integrar la amplia gama de herramientas y metodologías desarrolladas durante décadas de trabajo colaborativo en Centroamérica para mejorar productos agrícolas claves, fortalecer su potencial comercial a través de nuevos vínculos de mercado y reducir la vulnerabilidad ante el cambio climático y otras presiones.

Una nueva visión para las fincas cacaoteras de Nicaragua

Trabajando de la mano con las comunidades cacaoteras, esta iniciativa está desarrollando, validando e implementando un sistema integrado para monitorear los procesos de toma de decisiones a nivel de finca y su impacto sobre las mismas. La herramienta de toma de decisiones consiste en una serie de siete fichas técnicas que guían a productores y técnicos a través de un proceso de aprendizaje en sus fincas, y brindan una manera de dar seguimiento a los avances.

“Es esencial documentar el proceso de implementación de la caja de herramientas y promover una retroalimentación continua entre productores, técnicos y facilitadores. De esta manera podemos fortalecer las metodologías que componen esta herramienta, para asegurar que estos procesos de aprendizaje colectivo y toma de decisiones permanezcan accesibles y útiles, tanto para productores, como para equipos técnicos y organizaciones locales”.

Marie Turmel

Investigadora para Humidtropics, Bioversity International

El ciclo inicia con una evaluación inicial de la finca, seguida por visitas periódicas para brindar asistencia sobre sombra y poda, manejo de suelos, viveros y cosecha, sistemas agroforestales y plagas y enfermedades. Al finalizar el ciclo, se realiza una evaluación final de la finca. Este proceso requiere la participación de los productores y las organizaciones territoriales en la recolección de datos, los cuales son clave para informar los componentes integrados de manejo y producción de una mejor manera.

“Como técnica, esta metodología es importante para mí. Antes, yo visitaba a los productores, y sólo observábamos las fincas. No tenía ningún respaldo de la información después de mi visita. Ahora tenemos datos, y eso es un recurso valioso para mí, para seguir tomando decisiones, proponiendo ideas y viendo cómo los cacaotales de la zona están evolucionando”.

Esmelda Suazo

Técnica y Coordinadora de Proyectos, Cooperativa CACAONICA

Técnicos participantes en 2015

Técnicos participantes en 2016

Productores participantes en 2015

Productores participantes en 2016

Durante su primer año de implementación, la caja de herramientas fue aplicada por ocho técnicos en conjunto con 65 pequeños productores. El primer ciclo de recolección de datos y análisis reveló que sólo 17% de las fincas tenían un componente de sombra adecuado, mientras que el resto identificó problemas como tipos y densidades inadecuadas de árboles, competencia por luz y agua, cobertura deficiente o excesiva de sombra, y distribución no uniforme. Como resultado, sólo 9% de las plantas de cacao tenían alta productividad (más de 30 mazorcas por árbol), mientras 68% tenía baja productividad (menos de 10 mazorcas por árbol).

Estas observaciones ayudaron a los técnicos de campo y a los productores enfocar sus esfuerzos para mejorar el manejo de poda y sombra. Al mismo tiempo, se abordó el manejo de la fertilidad de suelos en base a la información sobre el balance de nutrientes recolectada a través del análisis de suelos. Estas acciones han permitido a los productores y técnicos emprender un camino hacia el mejoramiento sostenible de la productividad y la calidad de sus plantas de cacao.

Asimismo, toda la información recolectada ha sido almacenada en una plataforma digital como un recurso abierto para el uso de todas las organizaciones participantes. Estas bases de datos, junto con los calendarios, guías y fichas técnicas de la caja de herramientas, son elementos valiosos que han permitido a los productores y técnicos participantes mejorar sus procesos de toma de decisiones en el manejo de fincas de cacao, así como informar las iniciativas organizacionales y territoriales de escalonamiento.

“El escalonamiento exitoso de esta caja de herramientas se dio por el hecho que ahora los técnicos de campo tienen una manera estructurada para observar, analizar y tomar decisiones con las familias productoras, así como para dar seguimiento a esas decisiones”, explicó Falguni Guharay, investigador de Humidtropics en CIAT. “A la vez, pueden acceder un sistema virtual de información abierto para registrar sus datos, lo que les permite documentar los cambios en tiempo real y aprender sobre estos problemas de manera colectiva.”

“Hemos mejorado el manejo de nuestros suelos. Con los técnicos hicimos pruebas donde excavamos hoyos (agujeros) para ver dónde había más lombrices. Donde hay lombrices es un terreno adecuado para la siembra de cacao. Hallamos muchas, entonces ahí mismo excavamos la tierra y la removimos con estiércol y cal, para hacer el llenado de bolsas para nuestros viveros; también tenemos viveros de cacao para renovar nuestras plantaciones. Queremos cambiar las variedades que no nos sirven, ahora sabemos qué variedad de cacao es mejor para nosotros, y vemos la mejora en el fruto, que nos rinde. Este año [la falta de lluvia] nos ha afectado mucho. Si no estuviéramos manejando nuestros cacaotales de esta manera, sería mucho menor el rendimiento de nuestra cosecha”.

Marbelis Mairena

Productora de cacao (Waslala, Nicaragua)

Juntar organizaciones locales, productores, mujeres y jóvenes rurales ha sido un proceso de aprendizaje revelador, resaltando el valor que el conocimiento y la información tienen para las comunidades como clave para construir el desarrollo, convirtiéndose en acciones que reducen la pobreza rural, aumentan la seguridad alimentaria, mejoran la nutrición y la salud, y promueven el manejo sostenible de los recursos naturales. A través de su trabajo continuo, las Alianzas están cultivando una nueva visión a través de la cual las comunidades pueden conservar sus roles como guardianes de estos recursos, transformando sus fincas en espacios para la innovación, mitigación de riesgos y salvaguardar los recursos naturales para las futuras generaciones.

“Ayer visité a una productora que [el año pasado] sólo produjo 42 libras de cacao”, comenta Manuel Herrera, técnico de la Cooperativa Nueva Waslala. “Con esta herramienta, los productores pueden ver que el buen manejo de sus cacaotales es rentable. Hoy tenemos productores que están produciendo 200, 300 libras de cacao, cuando el año pasado no pasaban de 50 libras. Y es entonces que se dan cuenta que vale la pena trabajar la tierra con amor y con entusiasmo”.

Este trabajo ha sido posible gracias al apoyo de los Donantes del Fondo de CGIAR. La caja de herramientas para la toma de decisiones a nivel de finca está siendo escalonada para su uso por 40 técnicos de campo en conjunto con 500 productores de cacao en Nicaragua. Humidtropics, a través de CIAT y Bioversity International, en conjunto con organizaciones locales, buscan continuar el escalonamiento de la caja de herramientas, incorporándola en futuros proyectos de asistencia técnica y desarrollo. Próximos pasos incluyen la digitalización completa de la caja de herramientas para la recolección y procesamiento de datos y la generación de figuras para la interpretación de resultados; realizar un proyecto regional en otras áreas de Centroamérica; y adaptar la caja de herramientas para su uso en regiones cacaoteras de África.

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