Hay cosas que el dinero no puede comprar, entre esas los co-beneficios de implementar acciones para conservar bosques, para la mitigación del cambio climático. Y es que aunque pueda sonar a comercial de televisión, lo cierto es que a la hora de conservar bosques, los incentivos financieros no parecen ser la principal motivación para decidir conservarlos o no.

Así lo evidencian los resultados del reciente estudio realizado y publicado conjuntamente entre la Universidad de Copenhague, ONF International y el CIAT. Este estudio tuvo lugar en el Área de Manejo Especial de la Macarena (AMEN) y se trazó un objetivo doble: evaluar la disposición de los agricultores afectados por el conflicto armado colombiano para conservar bosques y entender qué factores motivan o no la conservación forestal en áreas afectadas por el conflicto.

La selección de la Macarena es resultado de hechos concretos como el camino que ha recorrido como una de las áreas más afectadas por el conflicto armado y por la producción de cultivos ilícitos. También porque es justo en el AMEN donde se adelantan esfuerzos para la implementación de tres de los proyectos que el gobierno colombiano llevaría a cabo en el tema de REDD+, complementando así los esfuerzos ambiciosos para reducir las causas del conflicto armado que han sido desarrollados en el área, como parte de la estrategia para la paz y el desarrollo rural.

%

De los agricultores encuestados fueron identificados como dispuestos a conservar bosques, en tanto que han manifestado que no quisieran que los bosques sean talados para aumentar las áreas de pastoreo para ganado.

%

De los agricultores encuestados mencionaron que planean recuperar áreas degradadas. De ellos, el 23% menciona que así lo harían para la producción sostenible de cultivos, el 11% para cultivos de subsistencia y el resto para el pastoreo de ganado. Adicionalmente, el 2% de los encuestados reportó tener planes para vender sus respectivas fincas.

Evidencia científica, facilitadora de sinergias en el territorio

El apoyo de entidades como Parque Nacionales Naturales de Colombia, Patrimonio Natural, ONF Andina y la Corporación Ecoversa, entre otras, fue crucial para encuestar agricultores de 14 comunidades/veredas ubicadas en el AMEN. Las preguntas se enfocaron en tres categorías que agrupan las variables que pueden influenciar la disposición de los agricultores para conservar bosques: características de fincas y hogares; cobertura y uso del suelo; y actitudes de los agricultores hacia las medidas e incentivos para la conservación.

“Gracias al apoyo directo o indirecto de las entidades presentes en el AMEN, la información fue recolectada en el terreno mismo y no desde imágenes satelitales, como infortunadamente lo causa la situación de orden público en muchas ocasiones. Esta estrecha colaboración facilitó la triangulación de la información, la construcción metodológica y el acercamiento a la comunidad”

Augusto Castro

Investigador, Universidad de Copenhague - CIAT

“Fue precisamente el trabajo en equipo y la oportunidad para aprovechar la capacidad técnica y humana del CIAT, junto con toda la experiencia de las entidades presentes en el AMEN, lo que facilitó adaptar una metodología que había sido utilizada para el estudio de la adopción agrícola y convertirla con éxito en una que facilita la evaluación de la adopción de prácticas de conservación”

Marcela Quintero

Líder de la iniciativa estratégica en Servicios Ecosistémicos, CIAT

Razones para conservar bosques

Si bien no hay un factor único que determine la disposición de un agricultor para la conservación forestal, los resultados de este estudio indican que en el AMEN la tasa de agricultores con disposición para la conservación forestal es alta. Si bien esto puede estar relacionado en parte con los esfuerzos de titulación (97% de los encuestados reportó tener un título de propiedad), la deforestación continúa, indicando así que existen otros factores que influencian la decisión de los agricultores en el uso de la tierra.

Generalmente, los agricultores no se oponen a la conservación de bosques, mientras ésta sea compatible con sus prioridades de desarrollo y medios de vida. Los hallazgos del estudio revelaron también que los agricultores que han deforestado para la producción de cultivos de subsistencia están menos dispuestos a conservar los bosques.

“Este estudio es ante todo una fuente generadora de evidencia científica que puede influenciar la integración de políticas públicas en escenarios cruciales como los que hoy surgen de la sobre posición geográfica entre las zonas potencialmente prioritarias para el posconflicto y las zonas de conservación de carbono forestal. Allí es donde se pueden hacer sinergias. La metodología que desarrollamos para realizar este estudio también podría ser útil para aplicarla en otros países que están en el 39% de aquellos que se encuentra en situación de conflicto y que tienen potencial para conservar bosques para la mitigación del cambio climático en el mundo”

Augusto Castro

Investigador, Universidad de Copenhague - CIAT

Agua y carne de monte

La principal razón establecida por los agricultores para detener la deforestación es su interés en conservar los servicios ecosistémicos que proveen los bosques, especialmente agua y carne de monte.

Condiciones habilitantes

Las estrategias para reducir las causas del conflicto, incluidos los programas de titulación de tierras, aunque no solo éstos, pueden crear las condiciones habilitantes para la conservación de bosques y por consiguiente, para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Motivaciones y políticas

El entendimiento de las verdaderas motivaciones de las preferencias de algunos agricultores por los cultivos de subsistencia sobre posibles incentivos para la conservación de bosques, resulta crucial en el desarrollo de políticas para la mitigación del cambio climático.

La rueda no se detiene y en camino está la publicación de los resultados de otras dos investigaciones en las que el CIAT participa y que buscan proveer evidencia científica que posibilite hallar puntos de encuentro entre el posconflicto y las posibilidades de conservar un recurso natural vital como los bosques y los servicios ecosistémicos que estos proveen.

Pin It on Pinterest

Share This