ABES

Una esperanza para La Montañona

por | Jan 15, 2016

Entre los años 2012 y 2013 la majestuosa Montañona, una de las principales reservas forestales de El Salvador, vivió uno de sus más complejos episodios: más de mil hectáreas de sus bosques fueron arrasadas por los pequeños agricultores.

Una de las causas es el uso de pastos tradicionales como el Jaragua, el cual crece fácilmente en la zona pero se vuelve leñoso rápidamente en la época seca. Ante esto, los agricultores recurren a la quema de los potreros antes del inicio de la nueva temporada lluviosa para favorecer el rebrote, un legendario ritual entre los agricultores.

Esta realidad tiene en riesgo a 84 fuentes de agua que nacen en las entrañas de La Montañona, poniendo en vilo también el suministro del líquido a sus más de 60.000 habitantes, y dejando tierras degradadas y sin vida.

Era necesario actuar. La Mancomunidad La Montañona, conformada por siete poblaciones circundantes a la reserva, al norte de El Salvador, decidieron en el 2012 apostarle al proyecto ‘Agroforestería para la biodiversidad y servicios ecosistémicos”, conocido como proyecto ABES.

El proyecto ABES se inició con sistemas agroforestales de poda y cobertura con el cultivo de maíz y fríjol, pero casi inmediatamente se identificó la necesidad de hacer investigación en pasturas, siendo estas probablemente las causantes de gran parte de la degradación en la zona.

El sistema agroforestal de poda y cobertura, que ya se había adoptado en Honduras y Nicaragua, vino a apoyar igualmente a los agricultores de El Salvador para que desarrollen sistemas de producción más respetuosos con el medio ambiente y que le permitan a La Montañona volver a ser la guardiana forestal en este territorio.

Chalatenango, El Salvador

Investigación participativa

El CIAT, con fondos del proyecto ABES y complementado con el Programa Global de Investigación de CGIAR sobre Sistemas Integrados del Trópico Húmedo (Humid Tropics, por sus siglas en inglés) y el Programa Global de Investigación de Agua, Tierra y Ecosistemas (WLE, por sus siglas en inglés), pretende involucrar activamente a los agricultores en la investigación participativa para la adopción de pastos mejorados y en el uso de material orgánico.

Intercambio de saberes

Durante un intercambio organizado por el CIAT, agricultores hondureños y salvadoreños aprenden cómo hacer ensilajes de forrajes para enfrentar el verano.

Jesús Márquez tiene diez vacas en su finca, una de las propiedades involucradas en el proyecto ABES en El Salvador. Desde hace dos años tiene sembrados pastos mejorados que, además de alimentar al ganado, ayudan a mejorar la fertilidad del suelo por la cobertura permanente y la captura de carbono. A su finca también llegan ganaderos de países vecinos en busca de información sobre su experiencia en la práctica del ensilaje (alimento almacenado). Cuando llega la temporada seca, Jesús va tomando del silo nutritivos pedazos de pastos compactos para sus vacas lecheras.

La cifra

%

Se podría reducir el impacto de la ganadería sobre la erosión del terreno:

  • Cambiando el sistema tradicional (Jaragua con quema) por un sistema silvopastoril (árboles dispersos en potreros)
  • Sembrando especies de pasto más resilientes a la sequía, que cubran bien el suelo y que pueden crecer bajo sombra
  • Combinanando estas prácticas con el pastoreo rotacional

Top 5 de los sistemas agroforestales

  1. La práctica de plantar árboles de pilón y estacas y el cuidado de los árboles de regeneración natural, han permitido aumentar la cantidad y la diversidad de especies de árboles en las parcelas de cultivos de subsistencia de maíz y fríjol, que fueron seleccionadas para el proyecto ABES.
  2. Se calcula que los sistemas agroforestales ayudan a retener en un 20% más la humedad del suelo que el sistema tradicional, factor clave de resiliencia en periodos de sequía.
  3. La agroforestería aumenta la riqueza y diversidad de macro invertebrados (animales de 2 mm en adelante) del suelo, mejorando su salud y productividad.
  4. Con la adopción de un sistema agroforestal hay 10 veces menos pérdida de nutrientes (nitrógeno, potasio y fósforo)
  5. Se estima que hay un 35% menos de uso de fertilizantes cuando se adoptan sistemas agroforestales y se combinan con un buen manejo integrado de plagas.

Hacia la adopción masiva

La meta del proyecto ‘Agroforestería para la biodiversidad y servicios ecosistémicos’ es la adopción y diseminación masiva de un sistema agroforestal de poda y cobertura y silvopastoril, en el departamento de Chalatenango, en El Salvador.

Para lograrlo, se ha establecido una mesa técnica conformada por representantes del Ministerio de Agricultura y Ganadería y el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, alcaldías locales, universidades, ONG y centros de investigación. Esta mesa se reúne dos veces al año, donde se discuten los avances, fallas y retos del proyecto ABES.

Son los mandatarios de los municipios que conforman La Montañona los más convencidos de las bondades del proyecto ABES. En noviembre pasado se reunieron en la capital salvadoreña para contar al país cómo sus poblaciones, vulnerables ambiental y socialmente, empiezan a ver el impacto positivo de una agricultura que respeta el medio ambiente y contribuye a la mitigación de los efectos del cambio climático.

Edwin García, Asistente de investigación del CIAT, explica los logros del proyecto hasta ahora

El proyecto ABES contribuye a los Programas Globales de Investigación de CGIAR sobre Sistemas Integrados del Trópico Húmedo (Humid Tropics, por sus siglas en inglés) y de Agua, Tierra y Ecosistemas (WLE, por sus siglas en inglés).

El proyecto está articulado con el Programa de Restauración de Ecosistemas y Paisajes (PREP), componente del Plan Nacional del Medio Ambiente aprobado en 2012 por el Gobierno de El Salvador. Cuenta con el financiamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés), y la colaboración del Instituto Earth, Mancomunidad La Montañona, el Programa Salvadoreño de Investigación sobre Desarrollo y Medio Ambiente (PRISMA), y el Área de Investigación en Suelos del CIAT.

Las autoras de este post:

Stéfanie Neno

Stéfanie Neno

Gestora de Comunicaciones

Adriana Varón

Adriana Varón

Coordinadora de Comunicaciones para America Latina y el Caribe

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