Foto: cortesía fundación Crop Trust.

A esta hora ya están a 18 grados centígrados bajo cero, pero gracias a su ‘vestuario’ no se van a congelar y hasta podrán respirar lentamente.

Llegar allí no fue una misión fácil. Su viaje, camino al Polo Norte, empezó el martes 4 de octubre a las 10:30 de la mañana. Palmira-Bogotá- Panamá. Se había contemplado tomar hacia Miami y Cincinnati, en Estados Unidos, pero el huracán Matthew se atravesó en el camino y debieron tomar otra ruta. Panamá-Madrid-Leipzig-Oslo. También sobrevolaron el océano Ártico hasta llegar a Svalbard, la lejana isla noruega para quedarse.

La despedida no pudo ser más ceremoniosa. Los anfitriones estaban ansiosos, pues sus consentidas darían el paso más importante de su vegetal vida: 2.623 accesiones (muestras vegetales) de fríjol y 1.769 de forrajes tropicales se convertirían en el seguro genético para la alimentación del futuro.

Daniel Debouck, jefe del Programa de Recursos Genéticos del CIAT, estaba al frente de la comitiva, pero el reconocimiento se lo daba a su equipo de trabajo que permitió que las semillas salieran del banco de germoplasma dispuestas a durar 30, 40 o hasta 50 años, allá en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, también llamada ‘Bóveda del fin del mundo’ o el ‘Arca de Noé’ de las semillas.

Pero esta vez había un motivo más de orgullo: con este envío el CIAT completaba la meta de tener en el 2016, el 90% de su colección de fríjol y forrajes salvaguardada en Noruega. Ese era el compromiso con la fundación Crop Trust, la organización internacional que trabaja para proteger la diversidad de cultivos de forma permanente y que financia a los bancos de germoplasma más importantes del mundo, entre ellos, el del CIAT.

Viaje hacia el búnker

En doce cajas azules con logotipo CIAT estaban ordenadas 4.392 bolsas de aluminio plastificado empacadas al vacío. Cada caja llevaba consigo un documento, una especie de hoja de vida, con el nombre de la colección, el número de la accesión, el país de origen, la cantidad de semillas y el año de regeneración del material.

Las muestras pasaron por un riguroso proceso que incluyó multiplicación en campo, evaluación de pureza física, pruebas de viabilidad, sanidad y secado. Un poco más de 1.600.000 nuevas semillas están listas para germinar cuando por la intervención del hombre o de la naturaleza se requiera.

En ocho años, esta es la décima copia de seguridad que el CIAT envía a Svalbard. En la bodega, enclavada en la montaña Plataberget donde no se requiere más refrigeración que su propio ambiente, están en custodia 54.473 materiales de fríjol y forrajes llevados del CIAT.

Las cifras

accesiones de fríjol

accesiones de forrajes tropicales

Están almacenadas en la Bodega Global de Semillas en Svalbard procedentes del CIAT

De acuerdo con Luis Guillermo Santos, coordinador del Laboratorio de Conservación y Viabilidad de Semillas, el Programa de Recursos Genéticos del CIAT hace copias de seguridad de todos los materiales que periódicamente entran en conservación a largo plazo. Desde el 2004 se envía cada año una copia de nuevos materiales al Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), en México, y desde el 2008, cuando se firmó un acuerdo entre el CIAT y el Ministerio de Agricultura y Alimentos del Gobierno Real de Noruega, se lleva una réplica a la Bodega Global de Semillas en Svalbard.

“Actualmente conservamos el patrimonio de 141 naciones del mundo, lo mínimo que podemos hacer es conservar el capital que nos confían con copias de seguridad”, decía Debouck, atento a cada solicitud de la patrullera Blanca Palomino, de la Policía Antinarcóticos, quien al azar pedía que se abriera una bolsa de semillas. Un procedimiento rutinario, pero obligatorio antes de que las pesadas cajas, que juntas alcanzaban los 169 kilos, cruzaran la puerta de seguridad del Programa de Recursos Genéticos.

También estaban Claudia Vélez, del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), quien expedía el certificado fitosanitario de exportación, es decir, que las semillas estuvieran libres de plagas y enfermedades, y Juan Pablo Sanín, de la empresa aérea transportadora, quien coordinaba cada detalle logístico para que el envío al Polo Norte fuera exitoso.

Una hora después de iniciado el proceso de verificación de parte de las autoridades colombianas, un precinto amarillo de seguridad selló cada una de las 24 cajas azules. Nadie podrá volverlas a abrir sin autorización expresa del CIAT.

Las semillas llegaron a tiempo a Svalbard. La Bóveda Global se abre tres veces al año. Este año fue en febrero, mayo y octubre. Los bancos de semillas de cultivos del mundo solo tienen estas únicas oportunidades para ingresar material nuevo o reponer.

“Las copias de semillas en Svalbard están conservadas bajo las mismas condiciones que tenemos en el CIAT. Si a futuro observamos que hay una caída de la viabilidad en algún material (que la semilla se esté muriendo) podemos reemplazar el que tenemos en Svalbard por semilla fresca, así evitamos la pérdida de la variedad”, dijo Daniel Debouck.

Misión cumplida. Los 4.392 materiales reposan en los fríos cuartos del centro de almacenamiento de Svalbard, sin tiquete de regreso, por lo menos en los próximos 50 años.

Un nuevo y emblemático banco de germoplasma

banco_germoplasma
Con más de 67.000 accesiones, el CIAT salvaguarda las colecciones de fríjol y yuca más grandes del mundo, junto con sus parientes silvestres, así como forrajes tropicales para la producción pecuaria.

El CIAT mantiene estos materiales bajo los términos del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, establecido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En el banco de germoplasma del CIAT, un banco genético vivo y en continuo movimiento, las muestras no solo se conservan, se integran a actividades de colecta, caracterización, regeneración, documentación y distribución, convirtiéndose en una oportunidad para mejorar la calidad de vida de miles de agricultores de América Latina, África y Asia.

Ahora, el sueño es tener un nuevo banco que no solamente aplique la mejor ciencia sino que además transmita un importante mensaje acerca de la vital importancia de los recursos fitogenéticos para el futuro de la humanidad.

Peter Wenzl, jefe adjunto del Programa de Recursos Genéticos del CIAT, aseguró que “el nuevo banco será una plataforma para poder entender el valor y la significancia de la diversidad que estamos guardando en el CIAT. Tendremos nuevas oportunidades tecnológicas para conocer la constitución genética de los materiales y su potencial para mejorar caracteres como tolerancia a sequía, enfermedades y el valor nutricional de las accesiones. Tenemos una alta gama de diversidad, pero necesitamos aprovechar ese potencial de manera sistemática a través de los programas de mejoramiento”.

Un total de 67.770 accesiones de yuca, fríjol y forrajes tropicales están salvaguardadas en el banco de germoplasma del CIAT, en Palmira, Colombia.

6.643 accesiones de yuca

37.987 accesiones de fríjol

23.140 accesiones de forrajes

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El Programa de Recursos Genéticos del CIAT ha contado con el apoyo de la Agencia Belga para la Cooperación en el Desarrollo (AGCD, por sus siglas en francés), el Ministerio Federal de Alemania para la Cooperación Económica y el Desarrollo (BMZ), la Unión Europea, el Fondo Mundial (anteriormente el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos), el Consejo Internacional de Recursos Fitogenéticos (IBPGR), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), Swissaid, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y el Banco Mundial.

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