“Nicaragua tiene todas las condiciones para producir todo el año de manera muy eficiente, pero tiene poca infraestructura de riego y sigue dependiendo mucho del invierno”, expresó Santiago Jaramillo, ingeniero agrónomo del CIAT y del Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (FLAR) durante el III Congreso Nacional Agropecuario “Innovación y Productividad” realizado por la Unión Nacional de Productores Agropecuarios de Nicaragua (UPANIC). Este intercambio se llevó a cabo con el objetivo de aportar soluciones innovadoras que permitan enfrentar los impactos del cambio climático y promover la productividad agropecuaria en Nicaragua.

Asistieron a este congreso más de mil pequeños productores agropecuarios de distintos sectores del país, en conjunto con universidades, centros de investigación y organizaciones internacionales de desarrollo. Conferencistas de Argentina, Brasil, Colombia, Estados Unidos, Honduras y Nicaragua desarrollaron 38 charlas técnicas. Entre ellas, el CIAT y FLAR compartieron la experiencia de la iniciativa “Transformación de una agricultura de secano a riego mediante la cosecha de agua lluvia en Nicaragua y México”,  financiada por el Fondo Común para los Productos Básicos (CFC) e implementada entre 2008 y 2012.

El proyecto propone el uso de tecnologías de riego para duplicar, e incluso triplicar, los rendimientos agrícolas, facilitando el cambio de las fechas de siembra para garantizar que la etapa reproductiva de los cultivos coincida con los niveles más altos de radiación solar. Como resultado de este proyecto piloto en Nicaragua, los rendimientos de maíz aumentaron de 2.8 a 8.5 toneladas por hectárea; la producción de arroz aumentó de 3.5 a 8.8 toneladas por hectárea; y en frijol se obtuvieron 0.7 toneladas adicionales por hectárea, con respecto a los rendimientos tradicionalmente obtenidos por los agricultores en sistemas de secano.

Jaramillo explicó las dificultades que enfrentan las familias productoras para ajustar tecnologías de producción en la siembra en sistemas de secano. “Los productores pueden elegir buenas semillas, o el mejor plan de fertilización, pero si falta lluvia o hay un exceso, el resultado en los rendimientos será negativo”, expresó. “Siempre que dependamos del agua de lluvia vamos a estar a la merced de que una inundación o una sequía podría entrar durante la época de nuestros cultivos y los resultados productivos no serán los mejores”.

Según el IV Censo Nacional Agropecuario (Cenagro 2011) de Nicaragua, sólo 5% de las áreas de siembra cuenta con sistemas de riego. Con una disponibilidad de agua renovable de 196 kilómetros cúbicos por año, el país tiene una gran oportunidad de masificar las tecnologías de cosecha de agua a nivel del pequeño productor, construyendo infraestructura para captar agua de lluvia y utilizarla en la producción competitiva de alimentos.

Esta iniciativa fue premiada por el Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria (FONTAGRO) por su exitoso abordaje innovador para adaptar la agricultura familiar a los efectos del cambio climático.

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