Daniel Debouck, investigador del Programa de Recursos Genéticos del CIAT, recibió la Orden de Leopoldo, el máximo reconocimiento que otorga el Reino de Bélgica, por sus 40 años de trabajo científico.

En una emotiva ceremonia celebrada el pasado miércoles en el CIAT, Jeroen Cooreman, embajador del Reino de Bélgica, en Colombia, hizo la entrega de la condecoración civil otorgada por orden real “en reconocimiento de los servicios prestados”.

Daniel Gabriel Debouck nació en Bruselas, Bélgica, en 1952. Estudió agronomía en la Universidad de Gembloux, y tiene un doctorado en Ciencias Agronómicas en Fisiología Vegetal, Etnobotánica y Ecología Vegetal. Fue técnico del Consejo Internacional de Recursos Fitogenéticos de la FAO durante 8 años.

En sus casi 40 años de trabajo, gran parte de ellos como líder del Programa de Recursos Genéticos del CIAT, ha recolectado 3,900 variedades nuevas de la flora en 38 expediciones por 11 países de América Latina y ha descubierto 14 especies nuevas.

“Daniel Debouck es el experto mundial en germoplasma de Phaseolus. Es el único experto que ha colectado en todo el arco de distribución de Phaseolus desde el norte de México hasta el norte de Argentina. A él debemos colecciones claves de especies silvestres de Phaseolus. Algunas de las especies que él colectó son nuevas para la ciencia y piezas claves para los esfuerzos de mejoramiento presentes y futuros. Además de su experticia en Phaseolus, Daniel es uno de los expertos técnicos líderes en conservación de la agrobiodiversidad. Nos sentimos honrados de que sea parte del personal del CIAT”, dijo Joe Tohme, director del área de Agrobiodiversidad.

Hace un año el científico belga inició su plan de retiro haciendo entrega de su cargo al científico Peter Wenzl. Sin embargo, su incansable trabajo como ‘guardián de la biodiversidad’ como muchos lo llaman, no para aún. Ahora está apoyando la iniciativa de construir el nuevo banco de germoplasma Semillas del Futuro, con el que se podrá salvaguardar más de 80.000 variedades y permitirá identificar cualidades nutricionales y de resistencia al cambio climático y contribuir a la seguridad alimentaria. Pero lo más importante para Daniel Debouck, permitirá sensibilizar a la gente sobre la importancia de la conservación para la biodiversidad, pues según dice “no conocemos lo que tenemos y lo que tenemos lo perdemos”.

¿Cómo recibe este reconocimiento de su país?

Tres elementos me vienen a la mente. Primero, este reconocimiento lo hace a uno feliz, claro está. Realizar metas profesionales, haciendo algo útil a la sociedad, es sin duda motivo de satisfacción. Entre otros, para mí descubrir plantas nuevas me causó mucha alegría, y la misma fascinación sigue.

El segundo elemento es de gratitud hacia la institución, los donantes y los colegas en los países que tuvieron mucha paciencia conmigo, y que me han apoyado de distintas manera, pero sobretodo de manera constante. Entre todos, tuvimos la misma visión de futuro, el mismo entendimiento de lo exigente que es la conservación de los recursos genéticos, y la misma disposición a trabajar para conocer y conservar.

Tercero, este reconocimiento va también a un equipo: lo que hemos logrado para conservar parte del patrimonio de los países, no es la obra de una persona. La unión hace la fuerza, es lo que define a los belgas. Este lema nos inspiró y sigue invitándonos a unir talentos. Los recursos genéticos por su propia naturaleza diversa, ofrecen una magnífica oportunidad de cooperar entre disciplinas, entre fronteras y entre épocas.

Fotos: Neil Palmer y César Cajiao / CIAT

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