“El futuro del CIAT lo han construido todos ustedes”. Ese fue el mensaje que Joe Tohme, director del área de agrobiodiversidad del CIAT, les dio a los 500 exfuncionarios que asistieron al Centro el pasado viernes 9 de junio para celebrar el Gran Reencuentro, en el marco de la celebración del quincuagésimo aniversario del CIAT. Un evento que, sin lugar a dudas, fue mágico debido al entusiasmo y cariño que los participantes demostraron tener con una organización que les permitió alcanzar metas profesionales y personales.

El evento se desarrolló a través de varios momentos específicos: en la mañana se realizó un encuentro general donde se plantearon diversos temas y mediante invitados especiales y con la participación de los asistentes se recordaron anécdotas, hechos y personajes de la vida institucional del Centro. Las conversaciones con los invitados y los asistentes se complementaron con la proyección de fotografías y videos que ilustraron los temas y ayudaron a la reconstrucción de las historias.

Posteriormente, en la jornada de la tarde se organizó una “casa abierta” en la que cada participante pudo trasladarse al área de su interés y tener conversaciones con el personal actual de dicha área. Para esto, se realizó una convocatoria interna en el CIAT que permitió involucrar una brigada de voluntarios, quienes acompañaron a los visitantes por las diferentes áreas del Centro. El Reencuentro finalizó con un coctel donde los asistentes compartieron un espacio informal de intercambio y camaradería.

Más allá de los abrazos, las risas, las anécdotas compartidas y las remembranzas por tiempos ya lejanos, el Gran Reencuentro nos deja lecciones que dan sustento a las palabras expresadas por el Dr. Tohme en el párrafo inicial de este texto.

La primera puede resultar obvia pero es fundamental mencionarla: no es posible hacer historia en el presente sin tener en cuenta el pasado. En este sentido, el Reencuentro permitió reconocer que todo trabajo que se realiza actualmente en el CIAT, tiene unas bases que otras personas construyeron antes. Se dice reiteradamente que es más factible ver lejos cuando se está sentado sobre hombros de gigantes. Pues bien, el Reencuentro fue la oportunidad de aplaudir de pie a nuestros “gigantes” y recordar que los grandes aportes a la investigación agrícola que ha hecho el Centro, se han dado gracias a los pioneros que fueron marcando un camino mediante la metodología de “aprender haciendo”.

Tres de los investigadores pioneros del CIAT: James Cock, César Martínez y William Roca (de izq. a derecha)

“El CIAT fue mi segunda escuela a través de mi juventud. Todo lo que tengo se lo debo al CIAT y a mi jefe Anthony Bellotti, que en paz descanse”

Julio E. Bonilla.

Entomología de yuca (20 años en el CIAT: 1974-1994)

La segunda lección es que, gracias al carácter informal del evento, se trajeron a colación otros momentos y otros espacios, más allá de la investigación, que han permitido construir comunidad a lo largo de estos 50 años. Poder recordar las vivencias de actividades culturales y deportivas dentro del CIAT demostró que la importancia que el Centro le ha dado a estos eventos a lo largo del tiempo ha tenido repercusión en la generación de lazos fuertes entre colegas de diversas disciplinas.

“Solo palabras de gratitud para una institución que siempre vela por el bienestar de su personal. Excelente celebración”

Isabel Cristina Giraldo.

Fríjol (32 años en el CIAT: 1979-2011)

Lo anterior nos lleva a la siguiente lección. Al Reencuentro asistieron personas de todas las áreas. Para el CIAT todos tenían igual importancia, desde las personas que hicieron su labor en áreas de soporte como transporte o alimentación y vivienda, hasta aquellos dedicados a la investigación. Lo mejor fue ver que efectivamente así han sido las relaciones entre el personal que ha trabajado en el Centro: sin importar el rol dentro de la organización, todos se demostraron cariño y aprecio.

“La emoción que me embargó en el Reencuentro no tiene comparación. Volví al pasado y al mismo tiempo viví el presente. Tantos recuerdos y tanta alegría de reencontrarse con compañeros y amigos”

Carmen Montini.

Entomología (9 Años en el CIAT: 1973-1982)

Finalmente, el reto de organizar el Reencuentro y planear todos los aspectos logísticos para llevar a cabo el evento sin contratiempos fue un desafío que solo se pudo superar gracias a la participación de muchas personas. El apoyo desinteresado de muchos que ofrecieron su trabajo de manera voluntaria, la disposición de trabajar unidos para reconocer a los que construyeron el presente y futuro del CIAT, fueron las claves para tener éxito.

“Con el Gran Reencuentro, ratificaron que CIAT es un Centro de Excelencia, una institución que goza del cariño inmenso de quienes pasamos por ella, que mantiene un sitio de honor en los corazones de todos los que estuvimos allí presentes y en el de nuestras familias. El recibimiento, los recuerdos, las anécdotas,  el cariño que encontramos en todas partes, la generosidad de atenciones, las fotos, la música, y hasta el clima, se aliaron a las aspiraciones de excelencia de los gestores. La logística fue impecable e impresionante, la devoción y esmero de los organizadores y voluntarios fueron extraordinarios. La hospitalidad del staff en las visitas de la tarde y los detalles con que nos acogieron se sumaron para alcanzar un magnífico evento inolvidable”

Luis Sanint.

Pastos, Yuca, Arroz, FLAR, Sabanas, Agronatura, Finanzas.

Sin duda, el Gran Reencuentro CIAT 50 demostró que unidos podemos llegar más lejos y a mejores destinos. Una lección que no se debe olvidar si se quiere continuar construyendo futuro, apostando por la ciencia para cultivar el cambio.

Más fotos del evento aquí.

Video del evento aquí.

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