Gurú de la visualización de datos, médico comprometido con los más vulnerables, investigador riguroso, profesor innovador o, simplemente, edutainer como se definía él mismo (una mezcla de educator –educador – y entertainer – animador -). Cualquiera de esas definiciones le quedaba bien a Hans Rosling, que falleció el pasado 7 de febrero en Uppsala, Suecia, el mismo lugar que lo vio nacer 68 años atrás.

Al Dr. Rosling le llegó la fama en 2006 cuando presentó su primer, ya legendario, Ted Talk titulado “The best stats you´ve ever seen” (Las mejores estadísticas que has visto), donde a través de datos analíticos cuestiona los mitos alrededor de los países en desarrollo. Pero Rosling ya era reconocido en el mundo científico desde mucho antes por sus estudios sobre la toxicidad de la yuca y la seguridad alimentaria en África. Esto lo acercó al CIAT en los primeros años de la década del 90.

La historia parece el guion de una película. Hans Rosling y su esposa habían viajado de su Suecia natal a Mozambique. Él había estudiado medicina y salud pública y tenía ansías de aportar con su práctica a una de las regiones más pobres del África. A mediados de 1981, una extraña enfermedad aparece en la provincia de Nampula, norte de Mozambique. Decenas de personas caían paralizadas repentinamente, con visión borrosa y dificultades para hablar. Pronto se convirtió en una epidemia con más de 1000 casos reportados. Se le denominó Konzo, que en lengua Yaka (pueblo del suroeste de la República Democrática del Congo) significa piernas atadas.

Cuando Rosling acudió a investigar la situación sintió uno de los más grandes temores de su vida pues pronto se dio cuenta que nunca antes había visto algo así. Tiempo después sus pesquisas  lo llevaron a concluir que la enfermedad aparecía entre las poblaciones rurales más afectadas por el hambre en África, cuya dieta es dominada por una variedad de yuca con alto nivel de cianuro. Las comunidades, en su afán de alimentarse en tiempos de sequía, no procesaban bien la yuca y esto traía como consecuencia la intoxicación que afectaba el sistema neurológico.

Rosling pasó dos décadas estudiando brotes de Konzo en áreas rurales remotas en África y supervisó a más de diez estudiantes de doctorado, en su propósito de entender y erradicar completamente la enfermedad. Mediante esta investigación obtuvo su PhD. de la Universidad de Uppsala en 1986 y lo convirtieron en un referente que conectaba diversas perspectivas en el estudio de la yuca.

Por lo anterior, los doctores Ann Marie Thro y William Roca lo invitaron a hacer parte de la naciente Red de Biotecnología de Yuca, una iniciativa del CIAT que se funda en 1988 con la colaboración del IITA y otras instituciones de investigación agrícola, con la misión de “maximizar la contribución de la biología moderna al mejoramiento agronómico de la yuca, un cultivo de importancia central para la seguridad alimentaria en los trópicos”.

La primera reunión de esta Red fue en Cartagena de Indias entre el 25 y el 28 de agosto de 1992, asistieron 86 científicos de diferentes partes del mundo (varios de ellos funcionarios del CIAT), entre los que se encontraba el Dr. Hans Rosling que en ese momento trabajaba en el Hospital Universitario de Uppsala. “Rosling fue bastante clave en la articulación de las temáticas de la Red de Biotecnología de yuca, desde las perspectivas de salud y alimentación. En la primera reunión que hicimos de esta Red en 1992 en Cartagena – donde lo vi por primera vez – jugó un papel importante en la selección de temas y proyecciones estratégicas”, recuerda Joe Tohme, director del área de investigación en agrobiodiversidad del CIAT.

“Relación causal entre la situación socioeconómica, la producción y el procesamiento de yuca, y las enfermedades humanas por exposición al cianuro en sus dietas” fue el título de la presentación especial de Rosling en dicha reunión. A partir de allí, se estableció una conexión y una colaboración permanente con la comunidad académica y científica de la yuca. “A lo largo de los años, Rosling fue un faro intelectual con sus conocimientos sobre la integración de la salud pública, la agricultura y la investigación”, puntualizó el Dr. Tohme.

Siempre abierto a colaborar, el Dr. Rosling asistió el año pasado al Congreso Mundial sobre cultivos de raíces y tubérculos que se realizó en China en enero de 2016, donde compartió con los doctores Hernán Ceballos y Clair Hershey, científicos del CIAT dedicados a la investigación del cultivo de la yuca. Allí dio una conferencia que tituló “la yuca en una perspectiva global”.

“Lo recuerdo como alguien apasionado, un trabajador increíble que no paraba. Una persona muy original que hacía vínculos entre temas aparentemente separados usando su curiosidad, su pasión y su inteligencia”, así lo definió Guy Henry, coordinador del proyecto de Sistemas Alimentarios Sostenibles del CIAT. Pero más allá de sus capacidades como científico, investigador, profesor y analista de datos, los que tuvieron la oportunidad de compartir tiempo con Rosling recuerdan su generosidad y optimismo, cualidades que usó para divulgar el mensaje que dejó como legado: “Lo aparentemente imposible es posible, podemos tener un mundo mejor”.

“Para mí, es una persona admirable. Se ofreció como voluntario en Sierra Leona, cuando hubo la crisis del virus del Ébola, para ayudar a organizar el sistema de salud. Sabiendo el riesgo que corría, no le importó. Logró organizar gran parte de los datos epidemiológicos y brindar su conocimiento, tanto de salud como de estadística, para entender qué estaba pasando con este virus, cómo manejar la intervención, etc. Poca gente está dispuesta a tomar la iniciativa y una posición altruista, sabiendo que está en peligro su integridad”.

Joe Tohme

Director del área de investigación en agrobiodiversidad, CIAT

Por esta y todas las demás razones expuestas, especialmente por sus contribuciones a la Red de Biotecnología de Yuca, el CIAT se suma a las voces de pesar que hoy lamentan la pérdida del Dr. Hans Rosling y ofrece sus más profundas condolencias a su familia, amigos, y a todo el universo de la ciencia que ha perdido un faro intelectual que iluminaba la posibilidad de construir un mundo mejor.

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