A medida que el calentamiento global se intensifica en el planeta, sus consecuencias son más notorias en el ciclo hidrológico, motivo por el cual muchos científicos pronostican períodos sorpresivos de sequías aún más extremos.

En el CIAT, investigadores del programa de fríjol han identificado una disminución en su  producción hasta de un 50% hacia el año 2050, debido a los periodos de sequía y a las altas temperaturas. Actualmente, las  pérdidas pueden darse entre el 10 y el 100% de la cosecha.

Ante este panorama tan difícil, nuestros científicos ya están buscando soluciones y para ello vienen realizando ensayos con fríjoles más tolerantes al calor y a la sequía. En esa tarea, que ya lleva unos 10 años aproximadamente, participan muchas personas, unas enfocadas al mejoramiento de fríjol Mesoamericano y otras al mejoramiento de fríjol Andino, en áreas de fisiología, entomología, patología, virología. Todos trabajan unidos tras un mismo objetivo: generar materiales que genéticamente incluyan características que resistan las condiciones de sequía o de altas temperaturas, resistencia a plagas y enfermedades y mejor calidad nutricional para ayudar a los pequeños agricultores de América Latina y África.

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Del área mundial sembrada de fríjol sufre de estrés por sequía.

El equipo de investigación desarrolla un trabajo conjunto para entregar un fríjol más resistente en regiones vulnerables al cambio climático como África en los países de Ruanda, Burundi, Malaui, Kenia, Congo, Uganda, Mozambique, Etiopía, Tanzania y en Centro América y el Caribe en Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Salvador, Guatemala y Cuba que necesitan líneas de buen comportamiento y producción de grano. En el caso de África,  el equipo de mejoramiento trabaja acorde con las necesidades de la Alianza Panafricana de Investigación en Fríjol (PABRA) que tiene dos líneas principales de investigación: mejoramiento nutricional y productividad.

 

Accesiones de fríjol tiene el Banco de Germoplasma del CIAT. Estas corresponden a 44 especies del género Phaseolus, procedentes de 109 países

Productividad

El CIAT tiene una larga historia en el desarrollo de variedades de fríjol con resistencia genética a las principales plagas y enfermedades, para evitar pérdidas de rendimiento y reducir el uso de plaguicidas y la contaminación ambiental. Hoy día se está prestando más atención al mejoramiento del fríjol para que tolere limitaciones abióticas como problemas de suelo y sequía, cuya importancia ha aumentado a medida que el cambio climático altera los patrones y la intensidad de estas limitaciones.

Mejoramiento nutricional

Busca aprovechar el fríjol, como fuente de hierro y cinc,  para abordar el problema de salud más común del mundo: anemia por deficiencia de hierro. El mejoramiento del valor nutritivo del fríjol (denominado biofortificación) se lleva a cabo bajo el Programa de HarvestPlus.
Una de las ventajas de realizar este proceso “es que las raíces de las plantas se profundizan en el suelo para buscar más agua, por lo que  tienen mayor posibilidad de sobrevivir y convertirse en granos sanos”, y aclara que las evaluaciones se hacen en Palmira “porque en Popayán no hay sistema de riego para el establecimiento del cultivo”. Cesar Cajiao

Investigador

Aquí en Palmira se hacen 4 ciclos por año, pero las evaluaciones de sequía se restringen a los meses de junio a agosto”, afirma José Polanía, uno de los investigadores del programa de Frijol. “En este periodo, en  los lotes experimentales,  el equipo de mejoramiento siembra entre 10 y 14 hectáreas y se aplica riego hasta prefloración, en una cantidad equivalente al 25% del requisito hídrico del cultivo, luego realizamos monitoreo durante todo el mes e identificamos qué líneas producen fríjol  bajo estrés por sequía y son resistentes a altas temperaturas. José Polania

Investigador

Relación con otras áreas del CIAT

El multidisciplinario equipo de Fríjol también trabaja en  propuestas conjuntas con otras áreas del CIAT.

  • En Suelos, por ejemplo, se enfocan en recuperar y mejorar las condiciones del suelo mediante análisis químico, biológico y físico en el laboratorio.
  • Con el programa de Forrajes se trabaja en el diseño de alternativas para pequeños agricultores.
  • Con HarvestPlus, se hace énfasis en fríjoles fortificados y nutrientes.
  • Con el área de Investigación en Análisis de Políticas (DAPA), hay propuestas  en conjunto para mitigar las condiciones del cambio climático para generar fríjoles que soporten calor y sequía.

Equipos de trabajo alineados

La tarea de buscar frijoles tolerantes a la sequía o resistentes al calor no es fácil ni a corto plazo. Requiere una adecuada planeación, concentración y compromiso. Al inicio del año los equipos determinan las evaluaciones que van a realizar y se alistan las semillas  para la siembra.

Para enfrentar los periodos de altas temperaturas cada miembro del equipo tiene claro lo que debe hacer. No puede haber errores ni olvidos; constantemente se hacen monitoreos de los cultivos, se toman muestras, se examinan raíces, se controla la floración y se identifican los mejores granos.

En estos periodos se proyecta el número de personas necesarias y que sean idóneas para cubrir cada una de las actividades que requiere el periodo de siembra y el muestreo correspondiente.

Retos y dificultades

El principal reto que debe afrontar esta investigación es la variabilidad del clima porque son constantes las épocas de sequía, pero también de lluvia y además fenómenos climáticos como la “Niña”. Por ejemplo, hay ocasiones que requieren lluvia y esta es escasa o, durante las altas temperaturas, los insectos y plagas se multiplican.

“Una dificultad que tenemos como equipo se da cuando a veces se presentan actividades que no han sido programadas en la agenda anual. Sin embargo, nos organizamos y sacamos adelante las tareas”. José Polania

Investigador

Principales logros

Gracias al trabajo de Steve Beebe, un veterano científico mejorador del programa de Fríjol, se logró  modificar el sistema de raíces de las plantas. Eso fue muy importante, porque gracias a esto la planta es más resistente a la sequía y a la baja fertilidad del suelo.

Estas investigaciones han permitido la liberación de diferentes variedades de fríjol tales como: INTA SEQUIA en Nicaragua, INTA Negro Sureño Nicaragua, Centa Ferromás en El Salvador,  África SER16 y CAB2 en Ruanda.

Aliados Estratégicos

Ante un reto tan grande como el que tienen, los mejoradores de fríjol del CIAT cuentan con muchos socios que enfocan sus trabajos en sus respectivos países:

Angola: IIA; Brasil: Embrapa; Burundi: ISABU; Colombia: Corpoica; Fenalce, Universidad Nacional, Universidad del Tolima; Costa Rica: Ministerio de Agricultura, UCR;, Cuba: Ministerio de Agricultura; Etiopía: EIAR; Guatemala: ICTA; Honduras: DICTA, EAP–Zamorano; Kenia: KARI; Malawi: DARTS; México: INIFAP; Mozambique: IIAM; Nicaragua: INTA; RD del Congo: INERA; África: PABRA, Ruanda: ISAR; Tanzania: ARI, SARI; Zambia: ZARI; Zimbabue: AREX; Institutos de investigación avanzada: Dry Grain Pulses CRSP, KU–Leuven, Universidad Estatal de Pennsylvania, USDA.

Agradecimientos especiales a Eduardo Figueroa, por su colaboración en la edición del texto de este post.

Un plato de fríjoles es el principal alimento que provee cantidades importantes de proteína dietética, carbohidratos complejos y valiosos micronutrientes. Se calcula que más de 400 millones de personas en los trópicos se alimentan con este cultivo.

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