Es temporada seca en Nicaragua, donde una de las peores sequías registradas azota a la región y las laderas pedregosas de Condega, Estelí, languidecen bajo el inclemente sol. Sin embargo, en medio del paisaje marchito de la región más difícil para la producción agropecuaria del país, la finca de Javier Loza es un oasis de verdor y frescura.

Él es uno de 16 productores con quienes el CIAT inició el proyecto Quesungual con un componente silvopastoril en las laderas de Nicaragua, donde cada año las familias productoras luchan con la baja fertilidad de los suelos y la escasez de forrajes a causa de la falta de lluvias.

“Nosotros vamos a ser un espejo para el resto de nuestra comunidad. Ahora somos pocos los productores que estamos asociados, pero hay más gente que quiere unirse”, había expresado Javier hace tres años. Desde entonces, más de 300 pequeños ganaderos de la zona han adoptado sistemas silvopastoriles en sus fincas. Los esfuerzos de diseminación continúan a través de la labor de socios nacionales y regionales, con el potencial de llegar a 10.000 productores en Nicaragua, El Salvador y Honduras.

Los sistemas silvopastoriles brindan una amplia gama de beneficios ambientales y productivos. La presencia de árboles en las parcelas estabiliza las zonas de laderas, minimiza la erosión, mejora la retención de agua y el balance de nutrientes en el suelo, y provee alimentación y sombra para el ganado. Estas medidas generan mayores rendimientos de leche y carne mientras contribuyen a la resiliencia de los sistemas productivos ante la variabilidad climática, la cual se manifiesta de manera cada vez más extrema en Centroamérica.

De esta manera, los sistemas silvopastoriles se convierten en una práctica clave para contribuir a la seguridad alimentaria de las familias rurales, así como el aumento de sus ingresos y la mitigación y adaptación a los impactos del cambio climático. Al mismo tiempo, brindan alternativas accesibles para el manejo sostenible de los recursos naturales, jugando un papel clave para reducir la expansión de la frontera agrícola.

Llevando los beneficios al siguiente nivel

Con la propagación de los sistemas silvopastoriles, los beneficios se están manifestando más allá de los límites de las fincas, creando una base sólida para el desarrollo de la cadena de valor ganadera en Centroamérica. Aprovechando esta oportunidad, el CIAT, de la mano con CATIE, Heifer International, CEI-Nicaragua y la Cooperativa NICACENTRO, concluyó la implementación del proyecto GANASOL, realizado a través del Programa de Apoyo a Agricultores (FSP, por sus siglas en inglés) de Solidaridad Network y financiado por el gobierno de los Países Bajos, para articular más claramente el fortalecimiento de la cadena de valor que parte de las mejoras del manejo de recursos a nivel de fincas.

Rein van der Hoek, especialista en forrajes y coordinador del Programa de Investigación de CGIAR sobre Ganadería y Piscicultura para CIAT, explica que la accesibilidad de los sistemas silvopastoriles se asegura a través de una combinación de beneficios ambientales a largo plazo y el aumento de rendimientos a corto plazo con el uso de variedades mejoradas de semillas y forrajes.

“Es importante que los pequeños productores nos preocupemos por la calidad de nuestra leche, porque no producimos grandes volúmenes. Si sacamos un mal producto, fracasaríamos. Hemos mejorado mucho el manejo de nuestro ganado, por las capacitaciones que hemos recibido sobre el manejo del a finca, cómo mejorar el ganado y el pasto, cómo pastorear, el manejo de la salud animal. Todo esto nos ha ayudado mucho a seguir mejorando la calidad de la leche que producimos, y la cooperativa reconoce nuestro esfuerzo”.

Dagoberto Díaz

Ganadero (Camoapa, Nicaragua)

Sólo durante el primer año de implementación del proyecto GANASOL, el cual duró dos años, el rendimiento de leche creció en un 26% en 6 de cada 10 fincas participantes, mientras que el mejoramiento de la calidad de la leche resultó en un aumento de ingresos de 19% para más de la mitad de las familias participantes.

Paralelamente, alrededor de 1.000 productores aplicaron las prácticas ganaderas sostenibles promovidas por el proyecto, lo que llevó al establecimiento de casi 4.000 hectáreas de áreas silvopastoriles. Esto creó corredores para la conservación de la biodiversidad, redujo la deforestación y permitió la regeneración natural de fuentes de agua.

“Una vez establecido, las bondades del sistema silvopastoril continúan manifestándose y amplificándose con el paso del tiempo. La permanencia del sistema y de los beneficios asegura la sostenibilidad de las intervenciones. Ahora es el momento de llevar estos beneficios al siguiente nivel. Los productos sostenibles de origen animal producidos por pequeños ganaderos pueden ser altamente competitivos para los mercados locales y regionales, y nuestro objetivo es facilitar su posicionamiento”.

Rein van der Hoek

Coordinador de Ganadería y Piscicultura para Centroamérica, CIAT

Para mediar la vinculación de pequeños ganaderos a nichos de mercado especializados, GANASOL elaboró un plan de negocios para la comercialización de quesos en Nicaragua y El Salvador, vinculada a mecanismos de incentivos para la adopción de prácticas de ganadería sostenible. El plan, liderado por CEI-Nicaragua, busca fortalecer habilidades comerciales y generar capacidades y conocimientos sobre mercadeo en las organizaciones socias implementadoras.

Además de identificar dos compradores potenciales en El Salvador, el plan propone reactivar la planta de procesamiento “Caño de Agua”, ubicada en el municipio de Paiwas, Nicaragua, para mitigar el suministro irregular de leche en distintas épocas del año. Enfocada sobre la comercialización de quesos hacia mercados domésticos e internacionales, esta propuesta aumentará los ingresos de la planta en un 10% a la vez que reducirá los impactos ambientales negativos, generará empleos y aumentará los ingresos de miembros de la cooperativa y otros de la región.

Por su parte, el involucramiento continuo de la cooperativa NICACENTRO durante la implementación del proyecto fue un factor clave para lograr impactos significativos sobre la productividad, calidad de productos, medio ambiente e ingresos de las familias productoras. Su integración permanente de las Escuelas de Campo (ECAs), coordinación con familias productoras y servicios de extensión constituyen una fortaleza de la iniciativa, a la vez que mejoró el acceso a redes organizacionales y promovió la participación de los gobiernos municipales.

Un precedente exitoso para Centroamérica

El CIAT sigue trabajando con socios nacionales e internacionales para fortalecer la adopción de los sistemas silvopastoriles en las fincas ganaderas a pequeña escala. Con el liderazgo de CATIE y Heifer International se impulsaron 20 Escuelas de Campo (ECAs) con 520 pequeños ganaderos. En cada escuela se abordó el establecimiento de sistemas silvopastoriles, planificación de las fincas, manejo de pasturas y recursos hídricos, alternativas de alimentación y manejo del ganado, calidad de la leche e introducciones a sistemas de certificación.

“Los sistemas silvopastoriles son un punto de partida sólido desde el cual se pueden fortalecer el resto de los eslabones de la cadena de valor. Los resultados de estas iniciativas en Nicaragua establecen un precedente exitoso para los sistemas agroforestales sostenibles y rentables, que pueden ser adaptados y replicados en otras áreas de Centroamérica”, expresó Omar Palacios, de Solidaridad Network.

Los resultados alentadores de la culminación del proyecto GANASOL presentan posibilidades para tomar el relevo e intensificar estos impactos. Una de las oportunidades principales consiste en aumentar la incidencia del sector público y privado sobre las políticas públicas en relación con el desarrollo de la ganadería sostenible. Las actividades giran en torno al establecimiento de mecanismos de incentivos para productores, incluyendo la creación de un sistema nacional de pago basado en la calidad de la leche, el establecimiento de cadenas sostenibles de suministros, la certificación de productos sostenibles de origen animal y continuar fortaleciendo la participación equitativa de mujeres y jóvenes en el sector ganadero.

“Un factor esencial para el impacto de este proyecto es la inclusión efectiva de mujeres productoras”, expresó Alejandra Mora, especialista en género del CIAT para Ganadería y Piscicultura. “No es suficiente cuantificar la participación de las mujeres. Necesitamos hacer propuestas que transformen las relaciones y normas sociales que limitan el acceso y control  de recursos e información para las mujeres, con el fin de mejorar el nivel y las condiciones de su participación en el sector ganadero”.

Para abordar estos temas y continuar la transformación del sector ganadero a pequeña escala en Centroamérica, el proyecto propone involucrar al sector privado en actividades de desarrollo de negocios inclusivos y facilitar el acceso a servicios técnicos y financieros para las familias productoras. Asimismo, se resalta la importancia de enfatizar el desglose de datos por género y la participación activa de jóvenes y mujeres productoras en el sector ganadero del país.

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