Texto: Stéfanie Neno y Adriana Varón / Fotos: Stéfanie Neno y Adriana Varón

Así las buscaban: alto potencial de rendimiento, mayor adaptabilidad al cambio climático, resistencia a plagas y enfermedades y alto valor nutricional. Las encontraron en la colección mundial de variedades de yuca que se conservan en el banco de germoplasma del CIAT. Fueron quince las variedades seleccionadas.

Luego vino el proceso de multiplicación in vitro en los laboratorios del CIAT hasta tener 50 vitroplantas de cada variedad. Y de allí, bajo rigurosos cuidados técnicos, fueron llevadas en el 2016 a sus nuevos hogares: Costa Rica, Honduras, Guatemala, Panamá, Nicaragua y El Salvador.

Los especialistas en mejoramiento de los centros de investigación agrícola de cada país empezaron su tarea. Las sembraron, las adaptaron a las condiciones locales y las evaluaron. Llegó la prueba de fuego: convencer a los agricultores de estos países para que las incorporaran, de manera experimental, en sus sistemas tradicionales de producción de yuca. Y lo lograron. Después de capacitaciones en manejo in vitro, en técnicas propagación masiva y en diseño y montajes de parcelas de demostración, las quince variedades élite de yuca empezaron a echar raíces en suelos centroamericanos.

El proyecto formó parte del Programa Regional de Investigación e Innovación por Cadenas de Valor Agrícola (Priica), que se desarrolló entre el 2015 y 2017 con acciones en cinco países de Centroamérica y Panamá y en el cual se trabajó bajo el concepto de redes regionales por cultivo: aguacate, papa, tomate y yuca.

“Con el proyecto Priica se buscó que los agricultores tuvieran acceso facilitado a materiales genéticos de alta calidad como los suministrados por el CIAT. De allí el esfuerzo de varias instituciones para llevar a cada país variedades de alto potencial de rendimiento y mayor calidad nutricional de raíces”.

Bernardo Ospina

Director, Corporación Clayuca

Apoyo que traspasó fronteras

El Priica fue una iniciativa impulsada por la Unión Europea y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), sede Costa Rica. En conjunto con los institutos nacionales de investigación de Guatemala, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras y El Salvador, la asesoría técnica de la Corporación Clayuca y el acompañamiento del CIAT se trabajó en el fortalecimiento de la cadena agro- productiva de la yuca en cada país.

“Nuestro objetivo principal es el de contribuir al incremento de la disponibilidad y acceso a los alimentos en Nicaragua y la investigación agrícola es un instrumento para lograrlo”, aseguró Luz María Flores, Investigadora de la Unidad de Fitomejoramiento del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA).

El proyecto, que recién finalizó, pretendió incidir en la mejora de la disponibilidad y acceso a los alimentos de al menos 4.800 pequeños productores de la región.

“La red regional de yuca busca, además de convertir este tubérculo en un alimento estrella en la canasta familiar centroamericana, dar un salto hacia otro eslabón de la cadena como es la transformación, asimismo, promover el desarrollo agroindustrial y el mercado tipo exportación”, manifestó Manuel Pérez, enlace de la representación del IICA en Nicaragua para el proyecto Priica.

Se estima que en Centroamérica, incluyendo Panamá, hay sembradas más de 66.000 hectáreas de yuca con una producción de 790.000 toneladas anuales, siendo Costa Rica, el de mayor desarrollo agroindustrial y líder mundial en el mercado de exportación de yuca fresca.

Nicaragua, por su parte, ocupa el segundo lugar en producción con 116.000 toneladas anuales y es el país centroamericano con el mayor desarrollo en liberación y difusión de variedades de yuca.

El apoyo del aguerrido agricultor

Reynaldo Mercado es uno de los agricultores que decidió apostarle a las nuevas variedades de yuca. Aunque se hizo agricultor con la flor de Jamaica, ha sido gracias al cultivo de la yuca que ha recibido grandes satisfacciones como ver a sus hijos graduarse como profesionales: un economista y traductor, una abogada y una arquitecta.

Empezó cultivando la cubana, pochota y la ceiba, variedades de yuca tradicionales en la región de Masaya, Nicaragua, y no le iba mal: sacaba hasta nueve toneladas por hectárea. Hace tres años el INTA le propuso cultivar nuevas variedades mejoradas. Y así empezó, robándole pequeños surcos al cultivo tradicional para conocer el potencial de las variedades ‘foráneas’. Arrancó sembrando 1.400 plantas y hoy, las ocho manzanas (5,6 hectáreas) de su finca se convirtieron en un ‘banco de semillas’. Allí tiene sembradas INTA Perla, INTA Amarilla, INTA Reyna, INTA Dorada, INTA Rama e INTA Nicaragua, variedades mejor adaptadas a las condiciones agroecológicas locales.

Estas variedades, bautizadas así por el INTA, habían ingresado al país procedentes del banco de recursos genéticos del CIAT entre el 2003 y 2004, junto con otras 30 variedades, gracias a un acuerdo de transferencia entre el CIAT y el instituto nacional nicaragüense.

A través de la Red Regional de Yuca, en el marco del proyecto Priica, se propuso como estrategia finalizar el proceso de validación y registro de los clones, identificados como promisorios y con alto contenido nutricional. Se logró así el registro de las variedades INTA Amarilla e INTA Dorada y se avanzó en el proceso de difusión junto a las variedades INTA Perla e INTA Reyna, a través de la multiplicación de material de siembra.

Reynaldo fue uno de los elegidos para montar su propio banco. Él y los 16 agricultores que conforman la cooperativa, de la cual es su presidente, producen material de siembra de alta calidad que venden a los pequeños productores de la región a través de su banco de semillas comunitario. Según el INTA, en la zona de Masaya existen seis bancos comunitarios de yuca como el de Reynaldo y un total de 362 en toda Nicaragua.

Pero la siembra de yuca no solo les está generando ingresos por la producción de estacas, también con la producción de las raíces. Un negocio redondo.

Acompañadas de buenas prácticas agronómicas, estas variedades tienen rendimientos de hasta 33 toneladas por hectárea, (un 63% más que las tradicionales); el contenido de materia seca supera el 35% y son resistentes a plagas y enfermedades propias de la zona. Además, la calidad de sus raíces garantiza la aceptabilidad como materia prima para las fábricas procesadoras de almidón de yuca que operan en la región como Almidones de Centroamérica (Alcasa), Nicarahuac y Opportunity International.

Ahora Reynaldo está experimentando con las nuevas variedades que llegaron del CIAT y como a las anteriores, les ve potencial productivo, tanto como material de siembra, como para la industria. A sus 59 años está convencido de que en la yuca está el futuro, ya no para sus hijos “a ellos ya los crie”, sino para sus nietos.

De Centroamérica al Caribe

Jamaica, Suriname, Granada, Dominica y Barbados son los próximos países en los cuales también se fortalecerá el desarrollo de la cadena agro-productiva de la yuca como alternativa para la reducción de la pobreza y la inequidad.

El proyecto, que fue una iniciativa de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia (APC), será financiado por la Unión Europea y ejecutado por Clayuca. Contará con la asesoría técnica de los centros de investigación de cada país y el acompañamiento de las universidades y la empresa privada.

Desde ya el CIAT se apresta para iniciar la búsqueda del mejor material genético que permita adaptarse a las condiciones de suelo y clima de los países caribeños y a las condiciones socioeconómicas de las familias beneficiadas por el proyecto. El proyecto tendrá un costo de dos millones de euros y se ejecutará en tres años.

Alianzas que dan fruto

La Corporación Clayuca es una propuesta de trabajo creada por el CIAT hace 15 años y hace cinco funciona como corporación autónoma, manteniendo un estrecho vínculo con el Programa de Yuca del CIAT, como miembro del Parque Científico Agronatura.

La Alianza CIAT-Clayuca es un claro ejemplo de trabajo integrado a través del cual los recursos genéticos mejorados de yuca que tiene el CIAT están siendo puestos en manos de los productores de yuca de varios países de la región, en forma más rápida. Clayuca actúa en la interfase entre los países que demandan estas ayudas tecnológicas y CIAT que invierte recursos humanos y financieros en generarlas. Una relación gana-gana.

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El Programa de Recursos Genéticos del CIAT ha contado con el apoyo de la Agencia Belga para la Cooperación en el Desarrollo (AGCD, por sus siglas en francés), el Ministerio Federal de Alemania para la Cooperación Económica y el Desarrollo (BMZ), la Unión Europea, el Fondo Mundial (anteriormente el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos), el Consejo Internacional de Recursos Fitogenéticos (IBPGR), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), Swissaid, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y el Banco Mundial.

Llamado a la acción

Desde 1979, el CIAT viene trabajando en la conservación y distribución de material genético mejorado que se encuentra en el laboratorio de conservación in vitro de yuca del CIAT. Ha distribuido 6.492 variedades de yuca a 84 países. Por eso se requiere Invertir en Semillas del Futuro – el nuevo banco de germoplasma del Centro, con el que se busca aumentar la capacidad de conservación y distribución de colecciones, así como identificar cualidades nutricionales y de resiliencia al cambio climático de las diferentes variedades para contribuir a la seguridad alimentaria y nutricional a nivel mundial.

Stéfanie Neno

Stéfanie Neno

Gestora de Comunicaciones

Adriana Varón

Adriana Varón

Coordinadora de Comunicaciones para América Latina y el Caribe

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