#CIAThaciadelante
Visiones de la sostenibilidad alimentaria futura

Ana María Loboguerrero, Líder del Programa Regional para Latinoamérica, CCAFS

@amloboguerrero

“La agricultura sostenible adaptada al clima requiere un paquete de intervenciones hecho cuidadosamente a la medida, desarrollado al unísono con los agricultores”

Lograr que la agricultura sostenible adaptada al clima sea la norma

Podría haber tardado años, pero la agricultura tiene una presencia firme en la agenda global sobre cambio climático. El próximo paso es lograr materializar así mismo el cambio sobre el terreno. Creo que en los próximos años vamos a experimentar la rápida expansión de la agricultura sostenible adaptada al clima (ASAC) en regiones que nunca antes creímos posible.

Desde África y Asia hasta el trabajo en el que he estado involucrada en Latinoamérica, ya hemos visto cómo los territorios sostenibles adaptados al clima (TSAC) pueden reducir las emisiones de las operaciones agropecuarias y ayudar a los agricultores a adaptarse a climas extremos, aumentando al mismo tiempo y de manera sostenible la producción agrícola y pecuaria. Los resultados han sido sobresalientes; hemos visto a los agricultores no solamente adaptarse al cambio climático, sino también progresar a pesar de él.

La ASAC requiere un paquete de intervenciones hecho cuidadosamente a la medida, desarrollado al unísono con los agricultores. Estas intervenciones incluyen la cosecha de agua lluvia – para poder ver sus cultivos crecer durante todo el año – incluso durante la temporada seca. Los agricultores en nuestros TSAC en Colombia se están volviendo científicos: están participando en ensayos para producir mejores variedades de fríjol que sean más resistentes al estrés hídrico. Además, monitorean el clima, mediante una red local de estaciones climáticas, lo cual les ayuda a tomar las decisiones correctas sobre qué y cuándo sembrar. Asimismo, están produciendo sus propios fertilizantes orgánicos usando residuos de cultivos, reduciendo así hasta diez veces las emisiones de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, a pesar de estos hechos positivos, la agricultura todavía sigue rezagada en cuanto al progreso que se está logrando en otros sectores en responder ante el reto del cambio climático. Por ejemplo, la explosión en la energía limpia ha dado como resultado nuevas maneras de generar electricidad hasta el punto en que la energía verde ahora puede competir con los combustibles fósiles. En el transporte, los carros híbridos y eléctricos ya son una realidad. Esto sucede porque los inversionistas vieron que en el largo plazo las ventajas eran enormes en comparación con las desventajas. Invirtieron en investigación y desarrollo; vieron el reto como una oportunidad.

¿Entonces por qué la agricultura solamente recibe una décima parte de la financiación de investigación y desarrollo con la que cuentan los sectores energía y transporte? Después de todo, la agricultura contribuye con una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero mundiales y es uno de los sectores más expuestos a los climas extremos. Al final de cuentas, todos necesitamos alimentarnos; de seguro no puede haber mayor compensación que esa.

No obstante, la agricultura es diferente; requiere más que una reparación tecnológica. Es una forma de vida. En muchas partes del mundo, se asocia con la pobreza en vez de ganancias. Y si bien más de dos tercios de los autos que conducimos provienen de 10 importantes empresas automotrices, los alimentos que consumimos provienen de cientos de millones de pequeños productores, y cientos de miles de grandes productores. Esto significa que la transformación a gran escala es más evasiva – y por lo tanto menos atractiva para los inversionistas.

En cualquier caso, creo que estamos en la cúspide de una importante transformación. En los próximos años, experimentaremos un gran cambio en las formas en las que producimos, distribuimos y accedemos a nuestros alimentos, hacia unas formas que sean mucho más adaptadas al clima, rentables y sostenibles. Las enormes oportunidades impulsarán la innovación y la inversión. Veremos el rápido surgimiento de cosas como las pólizas de seguro de cultivos, que – casi de la noche a la mañana – ha creado una industria multimillonaria en India, y el uso de tecnologías de la comunicación para lograr que los pronósticos estacionales sean más accesibles – estos ya han llegado a más de 7 millones de personas en las zonas rurales de Senegal. También veremos más inversionistas de impacto, como Root Capital, en asocio con los centros de investigación para promover y difundir la ASAC en América Latina y África. Esto es apenas el comienzo. A medida que los intereses de las organizaciones de investigación, el sector privado, agricultores y consumidores comiencen a alinearse, pienso que veremos grandes cambios positivos en nuestros sistemas alimentarios, con la agricultura sostenible adaptada al clima siendo la norma, en lugar de la excepción.

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