Los esfuerzos para reducir la deforestación y construir la paz sí pueden ir por el mismo camino

¿Qué pueden tener en común los países que actualmente luchan por frenar la deforestación y la degradación de sus bosques? ¡Mucho! Además de compartir impactos negativos por la pérdida de la cobertura de bosques, la tala indiscriminada de árboles, los incendios forestales, etc., a una buena parte de estos países los une otro drama: su población ha sido, o es, afectada por conflictos armados y todo lo que ello representa: violencia, desplazamientos forzados, actividades ilícitas, homicidios, despojo de tierras, reclutamiento.

Actualmente al menos 25 países que están promoviendo políticas a nivel nacional para reducir emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de la pérdida y degradación de los bosques, (auspiciados por el mecanismo REDD+), a su vez están experimentando -o están saliendo de- conflictos armados. Uno de ellos es Colombia.

Esta información fue clave para que Augusto Castro, científico de la Universidad de Copenhague, e investigador del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), liderara una investigación sobre las posibles interacciones para conservar carbono forestal y los esfuerzos de construcción de la paz en territorio colombiano.

Su trabajo, recientemente publicado en la revista Environmental Research Letters,  tuvo como referencia información de municipios del Caribe, Antioquia, Santander, Orinoco, Andes, Eje Cafetero y el Pacífico y logró identificar posibles asociaciones entre el carbono de los bosques y tres variables relacionadas con el conflicto armado: acciones armadas, víctimas del conflicto y área bajo cultivo de coca.

La investigación destaca posibles papeles desempeñados por las áreas con alta cobertura forestal en las estrategias militares de los grupos armados: lugares de combate, escondites y fuentes de recursos naturales para financiar la guerra.

Según la investigación, el impacto de los conflictos armados en la cobertura forestal varía de acuerdo con el uso que las estrategias de los grupos armados dan al bosque. Es parte del contexto y se aprovechan de él de acuerdo con su conveniencia. En algunas zonas los grupos armados extraen recursos naturales para financiarse, con una alta tasa de deforestación, mientras en otras se esconden, reduciendo la tasa de deforestación.

“No es posible responder si un conflicto armado, o el fin del mismo, tendrá como resultado un incremento o disminución en la tasa de deforestación de un país. La respuesta depende de cuál es el uso que los grupos armados dan a los bosques. La pregunta es entonces: conflicto armado, más el papel que cumplen las áreas con alta cobertura de bosques en la estrategia de los grupos armados, ¿qué nos da?”.

Augusto Castro

Más allá de lo ambiental

Ahora bien, dado que la deforestación tiene un efecto adverso sobre el cambio climático, puesto que los bosques y la madera que producen atrapan y almacenan carbono, con lo cual contribuyen considerablemente a mitigar el cambio climático (FAO, 2006), vale la pena demostrar mejor los beneficios adicionales de la mitigación del cambio climático en el sector forestal, ya que tienen el potencial de atraer financiamiento y aumentar el apoyo político y social.

En esa línea, pueden surgir oportunidades de co-beneficios fuera del sector ambiental, tal es el caso de las interacciones entre las áreas prioritarias para REDD+ y las áreas prioritarias para construcción de la paz. Estas posibles interacciones no habían sido estudiadas antes.

“No hablamos solo de reducir emisiones, sino que para reducir emisiones necesitamos un contexto social y político favorable; se requieren de unas condiciones habilitantes: una organización social, una institucionalidad que permita la interacción con los habitantes. Si no hay cohesión social, las acciones implementadas para reducir emisiones no van a ser adoptadas”, asegura el investigador.

 

Vías paralelas

Los programas de construcción de la paz están diseñados para abordar las causas estructurales de los conflictos y mejorar la capacidad de los agentes locales para gestionar y superarlos. Dichas actividades van desde el acompañamiento a los procesos políticos, provisión de medios de subsistencia, especialmente rural, hasta reformas políticas para la formalización y dotación de tierras, programas de sustitución de cultivos ilícitos, etc. En algunos casos, estas iniciativas incorporan estrategias de conservación de los bosques. En esa misma línea, REDD+ considera reformas de política, la provisión de medios de vida sostenibles y la seguridad en la tenencia de la tierra.

De acuerdo con la investigación, dada la compatibilidad de los esfuerzos relacionados con la construcción de la paz con REDD+, es razonable esperar interacciones beneficiosas en lugares donde estas actividades se superponen y se podrían promover acciones para que las actividades que se adelantan desde las diferentes instituciones converjan hacia un objetivo común.

“En particular, considerando que los esfuerzos de construcción de la paz han creado condiciones favorables para la implementación de programas de almacenamiento de carbono forestal en áreas afectadas por el conflicto armado, los cuales a su vez pueden contribuir con el posconflicto”, dice el investigador.

Cabe destacar que en el “Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, suscrito entre el Gobierno Nacional y el grupo armado Farc-EP, uno de los ejes temáticos está relacionado con la ‘Reforma Rural Integral: hacia un nuevo campo colombiano’ y su ejecución prioriza los territorios más afectados por el conflicto.

Sí, pero no

La investigación deja ver que sí se podrían promover sinergias donde coincidan las zonas prioritarias de construcción de paz con las zonas prioritarias para REDD+. Sin embargo, usualmente se usan dos criterios para definir prioridades REDD+: alta cobertura forestal y alta tasa de deforestación; en el caso colombiano, las zonas del conflicto armado coinciden con mucho bosque, pero no necesariamente son las que tienen mayores tasas de deforestación.

“REDD+ debe flexibilizar los requerimientos metodológicos a los países en desarrollo. No solo se deben priorizar las zonas históricamente más afectadas por deforestación pues se pierden oportunidades y una de ellas es lograr la integración de

políticas públicas.  REDD+ ahora tiende a enfatizar en la reducción de emisiones y esto limita la posibilidad de integrar otras necesidades de desarrollo y con ello tener un mayor impacto, que es lo que se requiere”, manifiesta Castro, ingeniero agrícola y doctor en geografía.

¿Cuál puede ser el as bajo la manga? Los co-beneficios, que en la investigación de Augusto Castro le apuestan a la construcción de la paz. “Si le damos algo a Colombia que contribuya a construir paz y de paso ayude a mitigar el cambio climático, estamos haciendo lo que necesitamos hacer”. Y REDD ya lo escuchó.

Sobre-posiciones geográficas entre carbono forestal y variables de conflicto armado

Mapas de carbono y acciones armadas (a), víctimas (b) y coca (c).

-Los municipios con altos valores de carbono, rodeados por municipios con altos valores para variables de conflicto: color verde oscuro (alto-alto)
-Municipios con bajos valores de carbono, rodeados de municipios con valores bajos para variables de conflicto: color verde claro (bajo-bajo)
-Municipios con bajos valores de carbono, rodeados por municipios con altos valores de variables de conflicto: color azul (bajo-alto)
-Municipios con altos valores de carbono, rodeados de municipios con bajos valores de variables de conflicto: color rojo (alto-bajo)
-Los lugares con estadísticas no significativas: color gris claro

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