¿Debemos ponerle precio a los servicios ecosistémicos para protegerlos?, ¿Cómo hacer para que los servicios y ecosistemas protegidos por los pueblos indígenas reciban un reconocimiento apropiado?, ¿Cómo pueden los planes de ordenamiento territorial complementarse con los instrumentos y saberes de las comunidades indígenas?, ¿Qué hace falta para que el enfoque de servicios ecosistémicos realmente repercuta en la formulación de políticas, en la resolución de conflictos ambientales y en la reducción de la inequidad en América Latina y el Caribe?

Estas son algunas de las preguntas que alimentaron los debates de una agenda temática amplia y propicia para el diálogo entre la ciencia y la práctica, durante la Conferencia de Servicios Ecosistémicos Latinoamérica y el Caribe: Ecosistemas sanos para sociedades resilientes, que tuvo lugar en la sede del CIAT en Palmira, Valle del Cauca, del 18 al 21 de octubre.

Fueron cuatro días dedicados tanto a “trabajar en retos y tareas que compartimos en servicios ecosistémicos” como lo afirmó Alexander Rincón, investigador del Instituto von Humboldt, como al aprendizaje mutuo y a la reflexión activa y conjunta.

El valor de los servicios ecosistémicos

Valorar los servicios ecosistémicos es una acción que requiere de una perspectiva amplia en la que tengan cabida diversas miradas, enfoques y percepciones de lo que significa un ecosistema no solo en términos de servicios, sino también de identidades y culturas.

Así lo destacó Patricia Balvarena, investigadora mexicana adscrita a la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política en Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES, por sus siglas en inglés), para quien es de vital importancia “visibilizar e incluir las diferentes visiones sobre la naturaleza y los beneficios que percibimos de ella, mediante una valoración integral de los servicios ecosistémicos en la que se respete la pluralidad de valores dados a la naturaleza y se identifiquen mecanismos participativos para articularlos de manera incluyente” afirmó Patricia en su ponencia.

Una valoración que, de acuerdo con lo expuesto por Erik Gómez, profesor de investigación en el Instituto Noruego para la Investigación de la Naturaleza (NINA), no debe ser solo económica, ya que no es suficiente para captar todas las externalidades de los servicios ecosistémicos.

“Hay cosas que no deberían ser objeto de compra o venta. Esto es precisamente lo que el dinero no puede comprar”, enfatizaba Erik hablando de la imperiosa necesidad de hacer explícito el valor de los servicios ecosistémicos, para evitar la pérdida de ecosistemas “que son regalos de la naturaleza de los que no debe hacerse una apropiación privada para sacar una renta”, puntualizó.

De leyes y reglamentaciones

Para Miguel Mendoza, reconocido consultor especializado en finanzas y planificación y gestión de los recursos naturales y el medio ambiente, aunque Colombia es uno de los países que cuenta con mayor reglamentación entorno al tema ambiental, urge ir más allá de la ley y abordar un enfoque de valor que incluye tres ejes fundamentales: mercado, multicriterio y gobernanza.

Un enfoque que pone a los llamados instrumentos económicos y jurídicos al servicio de los territorios y no al contrario, facilitando bien sea que se corrijan las acciones de quienes no estén haciendo un uso adecuado de los ecosistemas, de los recursos naturales, o que se garantice la compensación.

“Los recursos naturales no tienen precio, pero sí tienen valor, y para que haya una efectiva conservación, deben empoderarse a la comunidad, de forma informada, de sus propios recursos naturales, para que puedan movilizarse, articularse y proteger los ecosistemas, reiteró Miguel.

Es precisamente en este punto donde el tema de la gobernanza se hace más relevante y experiencias como la de Carmen Candelo, Directora del Programa de Gobernanza y Medios de Vida Sostenible del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Colombia, resultan pertinentes para facilitar que todos los interesados compartan los beneficios de los servicios ecosistémicos.

“La gobernanza es la que ayudaría a mantener los servicios ecosistémicos, ya que implica el relacionamiento entre los diferentes actores y una toma de decisiones colegiada, interdependiente” explicó Carmen enfatizando que “se trata de una gobernanza que se fundamenta y fortalece a través de la generación de información y conocimiento accesible; el reconocimiento de derechos y deberes de todos los actores facilitando un diálogo equitativo; el análisis de los roles de los diferentes actores frente al uso de los servicios ecosistémicos, y finalmente la generación de acuerdos que hagan viables la conservación de los servicios ecosistémicos garantizando los medios de vida de las comunidades que habitan ecosistemas estratégicos”.

Un mundo donde coexisten mundos diversos

“Es como si para estar bien en lo económico tuviéramos que estar mal con los ecosistemas”, una reflexión planteada por Alexander Rincón, investigador del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, durante su ponencia en la que abordó la relación entre los conflictos ambientales y los servicios ecosistémicos, teniendo muy presentes aspectos como la manera en que los indicadores, utilizados para analizar unos y otros, excluyen aspectos que impiden apreciar de forma integral la realidad.

“En Colombia hay 115 conflictos ambientales, cuyos causantes son, en la mayoría de los casos, la minería de oro y la extracción de petróleo que afectan el agua y la regulación hídrica”, señaló Alexander llamando la atención sobre la importancia de entender la asimetría o desigualdad de poderes, es decir, “comprender el tema de fondo de las relaciones locales que va mucho más allá de los pagos por servicios ambientales, trabajando en la inclusión de otras visiones, haciendo posible y dando cabida a otros mundos. Esto nos hace más resilientes y viables. ”

Pero, ¿cómo generar canales de diálogo para que la investigación incida en la toma de decisiones y la formulación de políticas, al tiempo que contribuya a la resolución de conflictos y a la reducción de la inequidad? es una pregunta que ponentes, panelistas y participantes de esta conferencia regional esperan resolver trabajando más desde la transdisciplinariedad y desde una mejor comunicación de los resultados de su trabajo científico que les permita informar mejor actores de interés como las comunidades locales y los tomadores de decisiones.

Es por esta pregunta y por el entusiasmo vivido en estos cuatro días de trabajo que para Martine van Deelen, representante de la Alianza de Servicios Ecosistémicos (ESP, por sus siglas en inglés) resulta claro que es crucial fortalecer esta red de trabajo a nivel de la región, así como llevar a cabo otra conferencia en 2018 “en la saquemos ventaja del entusiasmo que vivimos en este encuentro, de la necesidad que hay de contar con estos espacios de diálogo y de lograr enganchar en esta puesta en común a formuladores de políticas y profesionales de los servicios ecosistémicos, para enriquecer y articular todavía más la discusión”, destacó Martine.

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