La conformación de una plataforma nacional de actores de la quinua y elección de su junta directiva; la construcción de una visión compartida proyectada al año 2020, y un plan estratégico que incluye las líneas de investigación claves para solucionar los cuellos de botella identificados participativamente en la cadena, son los tres resultados concretos alcanzados durante la realización del taller “El cultivo de la quinua en Colombia y sus perspectivas futuras”, que tuvo lugar en el campus del CIAT los días 26 y 27 de agosto, con el apoyo de la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ).

Estado del arte de la quinua en Colombia

El objetivo del primer día de trabajo de este taller fue conocer las experiencias de Perú y Bolivia con el cultivo de la quinua,  así como establecer el estado del arte de la quinua en Colombia e identificar los cuellos de botella que requieren ser solucionados en los diferentes eslabones de esta cadena de valor. A través de una dinámica de mapeo participativo, los 41 asistentes establecieron su rol en los distintos enlaces de la cadena y concluyeron que existen muchas organizaciones que prestan sus servicios de apoyo a ésta, pero que infortunadamente no operan de manera coordinada, ni colaboran entre sí, lo que los lleva a duplicar esfuerzos.

Por otra parte, la capacidad instalada en Colombia para la transformación de la quinua se encuentra subutilizada. De hecho, hay una planta ubicada en el departamento del Valle del Cauca que tiene capacidad para procesar 10 mil toneladas al año y hoy en día solo procesa 2 mil toneladas anuales que en su mayoría son traídas de Ecuador.

A pesar del amplio conocimiento y tecnología sobre la quinua en Colombia y en otros países de la región de América Latina como Perú y Bolivia, se carece de mecanismos que faciliten la transferencia de tecnología y acceso a la información.

Soñar con los pies en la tierra

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Esta es la visión compartida que durante el segundo día de trabajo formularon los participantes en este taller:

En 2020, Colombia tendrá sembradas 10.000 hectáreas de quinua orgánica y convencional con una producción estimada entre 15.000 a 20.000 toneladas, que involucrarán de 10.000 a 20.000 familias en sistemas de producción diversificados y sostenibles. Esta producción será destinada al mercado internacional y nacional, basada en principios de comercio justo e inclusivo, asociada con políticas gubernamentales que promuevan y masifiquen el consumo en zonas urbanas y rurales; reduciendo la pobreza y mejorando la seguridad alimentaria y nutrición de la población colombiana vulnerable.

Para alcanzarla, diferentes mesas de trabajo grupal formularon un plan de acción, con actividades concretas y responsables directos, para trabajar en la resolución de los cuellos de botella identificados en los diferentes eslabones a lo largo de la cadena.

Entre las acciones prioritarias a emprender se destacan la caracterización de las variedades de quinua que se cultivan en Colombia; la formulación de prácticas sostenibles agrícolas; la creación del capítulo de la quinua en el repositorio de información de acceso público, Plataforma Siembra, que es administrado por la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica); la formulación de una norma técnica colombiana para la quinua; la realización de estudios que contribuyan a identificar factores diferenciadores de la quinua colombiana, que faciliten la creación de una marca país, y preferencias de los consumidores; así como promoción del consumo de la quinua entre los mismos colombianos.

Este plan de acción ofrece una ventaja adicional. Se convierte en el documento que permitirá a los integrantes de la plataforma nacional de quinua creada en este taller, presentarse ante el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR) como un conjunto articulado que ha logrado cerrar la brecha y contar con un acuerdo de competitividad interinstitucional que incluye a los cuatro departamentos productores: Nariño, Cauca, Boyacá y Cundinamarca.

Pero eso no es todo. El hecho de conformar la cadena de la quinua facilita también que entidades como Procolombia, antigua Proexport, puedan destinar recursos para investigación y estudios de mercadeo. También hace posible que se apalanquen recursos para hacer de la quinua un rubro elegible para la cooperación internacional.

El cultivo de la quinua es una opción estratégica, subutilizada en la actualidad, con gran potencial como generador de ingresos, especialmente en zonas marginadas del país, útil para garantizar la seguridad alimentaria y para reducir la pobreza en la etapa del posconflicto colombiano.

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