No podemos seguir haciendo las cosas como hasta ahora, no más business as usual. La comunidad involucrada en el desarrollo agrícola debe emprender transiciones importantes para que la creciente población mundial pueda producir y consumir alimentos, incluso con el cambio climático. No hay soluciones únicas o milagros en bandeja de plata; por lo tanto, es necesario establecer un portafolio de opciones específicas para cada contexto, pero esto solo será posible si actuamos de manera colectiva. Tal es el desafío que enfrentamos hoy para poder alimentar al mundo y lograr el objetivo de 1.5°C que el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) acaba de ratificar.

Este documento presenta los principales problemas que deben considerarse en una hoja de ruta de adaptación para la agricultura, con un enfoque particular en los países en desarrollo. La experiencia y los conocimientos de los científicos y socios del Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS) alrededor del mundo se unieron, para responder preguntas como: ¿Cuáles son los principales riesgos climáticos para la agricultura y las implicaciones de no adaptarse? ¿Cuáles son las áreas clave donde se requieren acciones para avanzar en la implementación de prácticas agrícolas resilientes al clima? ¿Cuáles son las lecciones emergentes de los esfuerzos exitosos de adaptación en la agricultura? ¿Cuáles son las vías clave para escalar la adaptación agrícola?

Existe una necesidad urgente de invertir en sistemas agrícolas modernos y ágiles en los países en vía de desarrollo, especialmente para ayudar a los pequeños agricultores más vulnerables a mantenerse al día con el cambio climático.

De acuerdo con los expertos, cinco recomendaciones deben ser “obligatorias” a partir de ahora para contrarrestar los riesgos del cambio climático y garantizar la seguridad alimentaria, las cuales deben llevarse a cabo a escala en las futuras investigaciones, políticas, acciones y actividades relacionadas con el desarrollo rural.

1 Promover prácticas y tecnologías resilientes al clima y bajas en emisiones. Existe una necesidad urgente de invertir en sistemas agrícolas modernos y ágiles en los países en vía de desarrollo, especialmente para ayudar a los pequeños agricultores más vulnerables a mantenerse al día con el cambio climático.

2 Ampliación de los servicios digitales de información climática. La obtención de información oportuna y a la medida de las necesidades de los agricultores será crucial para ampliar su uso de herramientas y técnicas probadas y eficaces para la creación de resiliencia. Los sistemas de extensión rural digital, con datos actualizados y la disponibilidad de acceso a la tecnología digital son la solución.

3 Movilizar fondos innovadores para apalancar las inversiones de los sectores público y privado para la adaptación. Los ejemplos incluyen la facilitación de asociaciones público-privadas y el uso de fondos públicos para apalancar una actividad mucho mayor del sector privado.

4 Fortalecimiento de las organizaciones y redes de agricultores y consumidores. Se deben canalizar recursos considerables para apoyar la acción colectiva, desarrollar la capacidad de los agricultores y otras organizaciones locales, y potenciar la participación de las mujeres y jóvenes rurales.

5 Entregar políticas e instituciones habilitadoras. Los gobiernos deben incrementar su enfoque en la entrega de políticas que apoyen la agricultura resiliente para cumplir con los objetivos de adaptación para el sector; movilizar tecnologías, herramientas y prácticas agrícolas apropiadas; y apoyar la seguridad alimentaria mundial.

Es necesario actuar ahora y está en nuestras manos comenzar a realizar cambios colectivamente y a gran escala, convirtiendo la pobreza en bienestar, el hambre en salud y las amenazas del cambio climático en un futuro sostenible.

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