Así lo destacó Muhammad Ibrahim, nuevo Director General del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) durante su visita al campus del CIAT en Colombia, los días 7 y 8 de julio, para identificar áreas de investigación colaborativa conjunta “aprovechando la larga historia de cooperación que compartimos y que nos permite gozar de credibilidad. En la región saben que cuando trabajamos juntos sí funcionamos y creamos sinergias”, reiteró Ibrahim.

Aunque Ibrahim inició labores como Director General del CATIE el pasado 29 de febrero por un periodo de cuatro años, su buen relacionamiento con ambos centros y el impacto de su trabajo se ven reflejados en hechos concretos como la fundación del Programa de Ganadería y Manejo del Medio Ambiente (GAMMA) del CATIE.

“Hoy la agenda de temas comunes y complementarios es todavía más amplia y diversa gracias al interés que compartimos en temas como agricultura climáticamente inteligente y estrategias de adaptación y mitigación al cambio climático”, enfatizó Ibrahim quien ve en la capacidad instalada de la Unidad de Biotecnología del CIAT un socio estratégico, para identificar más variedades resistentes a enfermedades, a los efectos del cambio climático y capaces de mantener altos niveles de producción a partir de los materiales que hay en las colecciones internacionales de café y cacao del CATIE.

“Ahora como Director General también tengo en mente los otros temas claves en que se enfoca el CATIE. Así como su papel como entidad educativa de alta calidad. La meta está en promover una cooperación horizontal, buscando nichos de cooperación conjunta para desarrollar tecnologías con impacto en los medios de vida.

Esto implica también publicaciones conjuntas, búsqueda de incidencia política, elaboración de proyectos y de planes de movilización de recursos. Acompañados de indicadores de gestión que a la vuelta de cinco años nos muestren los cambios que hemos alcanzado”.

Muhammad Ibrahim

Director General, CATIE

Nicaragua, punto de encuentro para la innovación y el desarrollo sostenible

Nicaragua es, junto a Bangladesh, Etiopía, Nigeria, Tanzania y Vietnam, uno de los llamados sitios de integración definidos por el Sistema CGIAR como puntos de encuentro para facilitar una mejor coordinación entre los diferentes Programas Globales de Investigación (CRP, por su siglas en inglés) presentes en dichos países, sobre todo ahora que está por comenzar la segunda fase de estos programas que va de 2017 a 2020.

Entre las diversas razones para escoger a Nicaragua está el hecho de que sus características agroecológicas y socioeconómicas son representativas de los otros países de Centroamérica, haciendo posible que los conocimientos e innovaciones desarrollados en este país puedan extrapolarse y beneficiar a los productores de Belice, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala y Panamá.

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Uno de los CRP presentes en Nicaragua es el de Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS, por sus siglas en inglés), liderado por el CIAT, para el que el CATIE es uno de sus socios estratégicos y con el que se ha planteado esta visión:

En 2022, producto de la colaboración CATIE–CCAFS, se habrán generado diversidad de insumos de investigación y evidencia clave para mejorar la toma de decisiones de los actores del sector agropecuario en América Latina a nivel local, nacional y regional considerando los efectos y oportunidades del clima cambiante. Los Territorios Climáticamente Inteligentes (TCI) y los Territorios Sostenibles Adaptados al Clima (TeSAC) han sido escalados a diferentes lugares de la región y son reconocidos por ser núcleos participativos donde se construyen metodologías, se prueban tecnologías y se desarrollan procesos comunitarios con el propósito de buscar portafolios de prácticas y servicios de Agricultura Sostenible Adaptada al Clima (ASAC) que contribuyan a incrementar resiliencia, reducir emisiones y aumentar la seguridad alimentaria vía la mejora de la productividad.

Alcanzar esta visión será una realidad mediante la implementación de una estrategia de colaboración a largo plazo en la que no solo es fundamental la complementariedad entre los TCI y los TeSAC en materia de cambio climático, sino también la inclusión de la perspectiva de género, la generación conjunta de publicaciones científicas y la coordinación en el apoyo a los actores regionales, nacionales y locales.

Se trata entonces de cuatro ejes de trabajo de especial importancia para la recuperación del llamado corredor seco de Centroamérica “es una oportunidad para trabajar en la región y capitalizar sobre los aprendizajes que se han alcanzado con los TCI y los TeSAC”, destacó Isabel Gutiérrez, enlace del CATIE con Colombia.

Es así como, a través de esta renovada agenda de trabajo colaborativo, se reitera el profundo compromiso que mantienen estos dos centros por el desarrollo sostenible de la región de América Latina. Un compromiso que se aprecia también en otros emprendimientos de largo aliento en los que participan activamente el CATIE y el CIAT, como es el caso de la Iniciativa 20x20 que tiene como principal objetivo restaurar 20 millones de hectáreas de tierras degradadas hacia el año 2020.

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