Investigadores de la Alianza en Nairobi, Kenia, reportan sobre un estudio que establece los efectos de la COVID-19 en los medios de subsistencia y acceso a los alimentos de los habitantes.

Con la llegada de la COVID-19 a perturbar los sistemas alimentarios en todo el mundo, las repercusiones negativas para la seguridad alimentaria y nutricional incrementan a diario. Las personas vulnerables en situación de pobreza en áreas urbanas son posiblemente las que están recibiendo los impactos más severos, sobre todo, casi la mitad de la población urbana de África, que vive en barrios marginales. Sin embargo, no se ha trabajado mucho sobre la influencia de la pandemia en el comportamiento del consumidor, las dietas y la seguridad alimentaria.

Ese contexto dio origen a un estudio conjunto entre la Alianza de Bioversity International y CIAT y Twiga Foods para analizar los efectos de la pandemia de COVID-19 en el consumo de alimentos nutritivos, la seguridad alimentaria y las dietas de los habitantes de los barrios marginales Kibera y Mathare, así como de los residentes de ingreso medio de Nairobi, Kenia.

Escuchar a los más afectados

Llevadas a cabo primordialmente a través de entrevistas telefónicas (las transcripciones y los clips de audio se encuentran detallados en nuestro blog anterior) para cumplir con las medidas de seguridad por la COVID-19, las encuestas presentaron un cuadro sombrío de los residentes que no cuentan con acceso a agua e ingresos, mientras enfrentan altas tasas de contagio de la enfermedad.  La cuidadosa capacidad para escuchar de los investigadores ayudó a establecer detalles y particularidades que revelaron los flujos dentro del sistema alimentario y patrones de consumo antes y durante la crisis, con el fin de desarrollar mejores enfoques para una recuperación posterior a la COVID-19.

El equipo de Entornos Alimentarios y Comportamiento del Consumidor de la Alianza había trabajado previamente con Twiga Foods, una empresa que conecta a más de 20.836 agricultores y más de 30.000 proveedores a pequeña escala, utilizando tecnología móvil para captar la demanda de 17 frutas y vegetales. Twiga trabaja con los agricultores para planificar, gestionar y consolidar la producción para su distribución a pequeñas tiendas en comunidades de bajos ingresos por todo Nairobi. Twiga vende productos agrícolas con un 15 % de descuento (en comparación con los canales tradicionales) a intermediarios que pasan el ahorro a los consumidores.  Ellos brindan acceso de poco riesgo al mercado para productores con volúmenes establecidos, precios fijos y acceso favorable a capital para infraestructura en la finca que les permita aumentar su productividad.

La mayoría de nuestros distribuidores son mujeres y jóvenes que residen principalmente en el barrio marginal y otras áreas urbanas de Nairobi, vendiendo alimentos a los consumidores. Sus negocios se han visto severamente afectados por la actual pandemia, pero la magnitud el efecto aún está por determinarse. Los consumidores no están comprando frutas y verduras frescas como antes.

Joram Kabach

Líder del Equipo de Inteligencia Empresarial de Twiga Foods

El equipo de Entornos Alimentarios y Comportamiento del Consumidor de la Alianza, junto con sus contrapartes de Twiga, formularon un cuestionario para recopilar información primaria de 2465 hogares de barrios marginales y de otras áreas en Nairobi, entre los meses de abril y mayo de 2020. Se plantearon preguntas sobre alimentación y comportamiento del consumidor para captar la situación antes y durante la pandemia, utilizando un enfoque de evocación. Además, se calcularon las puntuaciones de la diversidad de la dieta de los hogares y se efectuaron análisis tanto descriptivos como econométricos.

Hallazgos del estudio

Los hallazgos de nuestro estudio revelaron que los hogares en los barrios marginales se vieron más afectados que los de otras áreas, donde contaban con in ingreso medio. Aproximadamente el 90 % de los hogares en barrios marginales reportaron situaciones precarias de inseguridad alimentaria. No solo no pueden comer el tipo de alimentos que prefieren, como vegetales nativos y alimentos derivados de animales, como leche y huevos, que antes de la pandemia eran de fácil acceso, sino que ahora consumen una variedad limitada de alimentos en porciones más pequeñas de lo que creen necesitar. Asimismo, ahora deben enfrentarse a la reducción del número de tiempos de comida por día. En general, los hogares de los barrios marginales cuentan con menor variedad en su dieta, en comparación con los hogares de otras áreas urbanas.

Christine Chege

Investigadora líder del proyecto

La mayoría de los habitantes de los barrios marginales son trabajadores informales, cuyos ingresos dependen de un salario diario y caen dentro del segmento de menores ingresos.  Dado que los negocios tomaron medidas drásticas para manejar sus costos operativos, los hogares en situación de pobreza son los que se vieron más severamente afectados en términos económicos.

Más del 40 % de los hogares en barrios marginales están sin trabajo y actualmente, su ingreso mensual es muy bajo, de unos USD78”, añadió Joram.

La investigación busca señalar varios factores asociados con el consumo de alimentos de calidad durante el periodo de pandemia y a la vez solicitar que las medidas de mitigación presten mayor atención a los habitantes de los barrios marginales que se han visto profundamente afectados por la pandemia. Asimismo, el equipo espera que esta investigación influya en la formulación de políticas y su implementación para que incluyan a los consumidores vulnerables en situación de pobreza que residen en los barrios marginales.

El equipo redactó un artículo sobre los hallazgos de su estudio, el cual se encuentra en revisión para ser publicado en julio. De dicho estudio queda claro que la pandemia en gran medida ha afectado a los consumidores de escasos recursos de los barrios urbanos marginales más que a los consumidores de localidades de ingreso medio, lo cual tiene implicaciones para la seguridad alimentaria y la nutrición, así como para aspectos económicos.

Además, los hallazgos también han venido a reforzar la importancia de escuchar la voz de aquellos que se encuentran en situación de pobreza al momento de formular políticas para ellos.

Próximos pasos y adopción de medidas

Este estudio de investigación se encuentra entre los pocos efectuados en África para documentar los impactos tempranos de la pandemia de COVID-19 en consumidores en situación de pobreza de los barrios marginales del área urbana. El estudio utilizó macrodatos (big data) para señalar el impacto de la pandemia y áreas potenciales de intervención, gracias a nuestro donante, la Plataforma Big Data de CGIAR para la Agricultura. Este tipo de investigación avanzada es importante para la toma de decisiones por parte de los formuladores de políticas y, en este caso, es clave para mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición de la población urbana en situación de pobreza.

Mark Lundy

Director del Área de Investigación en Entornos Alimentarios y Comportamiento del Consumidor de la Alianza y coautor de la investigación.

La Alianza de Bioversity y CIAT sigue comprometida con crear colaboraciones y su equipo busca no solo dar a conocer el informe sino también buscar la participación de formuladores clave de políticas de los ministerios de agricultura, salud y nutrición para que orienten el diseño de las políticas hacia ayudar a aliviar los desafíos económicos y nutricionales planteados por la COVID-19.

Como miembro de la familia CGIAR, el equipo tiene la esperanza de que los hallazgos de su investigación den lugar a la redacción de propuestas basadas en evidencias que los socios, financistas, inversionistas y formuladores de políticas puedan utilizar para abordar los impactos de la COVID-19 en los sistemas alimentarios.

Efectuar investigaciones rigurosas sobre los impactos de la COVID-19 en los sistemas alimentarios será esencial para para que podamos soportar esta crisis global, acelerando la recuperación una vez que esta termine y creando sistemas alimentarios futuros que aborden mejor el nexo entre agricultura, nutrición y medio ambiente.

Juan Lucas Restrepo

Director General de la Alianza

Acceda al documento de trabajo completo en: https://cgspace.cgiar.org/handle/10568/108717

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