Traducido por Sara Rankin 

Cada día es más común escuchar que el sistema alimentario está «roto»: muchas personas no están comiendo lo suficiente en medio de la abundancia, otras están comiendo demasiado cuando «saben» que no deberían, y la mayoría no está comiendo las cosas «correctas» de todos modos. Además, lo que comemos, cómo se produce y cuánto se pierde o se desperdicia, está contribuyendo al cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la degradación de los suelos, la contaminación del aire y del agua, junto a otros problemas ambientales.

En CIAT, el programa de investigación sobre Sistemas Alimentarios Sostenibles (SFS, por sus siglas en inglés) busca hacer frente a estas complejas interacciones entre sistemas alimentarios, salud humana y equidad, y los sistemas ecológicos mediante:

  • Evaluación de innovaciones y validación de mejoras propuestas para el sistema alimentario sostenible
  • Desarrollo de herramientas y métodos para el análisis de sistemas alimentarios
  • Generación de un mayor entendimiento sobre los sistemas alimentarios en sitios clave de aplicación para informar y nutrir políticas.

Actualmente el equipo está dirigiendo su mirada a tres nuevas áreas de investigación relacionadas con dietas, nutrición y sostenibilidad, que ha empezado a abordar mediante proyectos a corto plazo dirigidos por las investigadoras visitantes Sandra Aronson, Lisa Gerbal y Anna Whitton.

 

Los sistemas alimentarios son siempre complejos, por esto es importante identificar a los actores importantes y ser capaces de describir sus roles y responsabilidades. Una vez han sido mapeados, es más fácil reconocer las fortalezas, brechas y oportunidades dentro del sistema.

El proyecto que desarrollo se enfoca en el sistema alimentario de Cali, una ciudad identificada como sitio de estudio y aplicación para la iniciativa SFS. Durante los próximos 4 meses entrevistaré distintos actores del sistema, incluyendo decisores de políticas y miembros de asociaciones de productores, centros de distribución, grupos de incidencia política, sociedad civil e investigadores de la academia. Esto ayudará a explicar las perspectivas locales de políticas referentes a la seguridad alimentaria, el estado de la nutrición y la orientación de la ciudad hacia integrar la sostenibilidad en sus sistemas alimentarios.

Simultáneamente, examinaré los indicadores -que están directa e indirectamente relacionados con los sistemas alimentarios- del Plan de Desarrollo del Municipio de Santiago de Cali 2016-2019, y los compararé con los Indicadores del Marco de Monitoreo que se encuentran en el Pacto de Política Alimentaria Urbana de Milán (MUFPP).

Finalmente, este proyecto apunta a describir qué herramientas pueden servir de apoyo a los tomadores de decisión de Cali en el desarrollo o la evaluación de sus agendas de nutrición. Esto puede mejorar asuntos de gobernanza, producción, distribución y gestión de residuos dentro del sistema alimentario, así como el continuo seguimiento y la evaluación necesarios para medir eficacia. La buena noticia es que no necesitamos reinventar la rueda; ya existen cajas de herramientas que evalúan las políticas del sistema alimentario y la eficacia de los programas, es sólo cuestión de determinar qué se necesita evaluar con base en lo que ya se conoce.

El Plan de Desarrollo establece un conjunto de estrategias enfocadas en mejorar y apoyar el desarrollo social, cultural y económico de Cali, con una consciencia medioambiental. El MUFPP, por su parte, es un protocolo internacional establecido en 2015 que insta a los alcaldes de las ciudades de todo el mundo a desarrollar prácticas alimentarias sostenibles que garanticen una nutrición segura y adecuada, apoyen la producción equitativa de alimentos y protejan el medio ambiente. Cali no es actualmente una ciudad signataria, pero si así lo decidiera, sería útil tener a mano la información de los indicadores.

En proximidad de las elecciones departamentales y municipales, pretendemos difundir los hallazgos entre los decisores de políticas, las organizaciones socias y la población en general, con la esperanza de generar conocimiento práctico e impulsar futuras agendas de investigación dentro del CIAT y en la comunidad en general.

El impacto de las ciudades en el medio ambiente a través de la provisión de alimentos, agua y energía es cada vez más importante tanto en la investigación como en las políticas públicas.  Las ciudades y las poblaciones urbanas están creciendo, y cómo alimentarlas de una manera más sostenible se ha convertido en un asunto complejo cuando se analizan todas las dinámicas de los sistemas alimentarios. Las dietas, o patrones de consumo de alimentos, se consideran «sostenibles» si proporcionan la cantidad adecuada de nutrientes para la salud, satisfacen las necesidades y preferencias de las personas y son accesibles para todos. Además, a medida que nos hacemos más conscientes de la carga de los sistemas alimentarios sobre el medio ambiente, vemos nuestro plato desde una perspectiva diferente, y podemos empezar a evaluar el costo medioambiental de lo que estamos comiendo.

Nieuwsbrief Alles over Voeding 16-10

Dentro de ese contexto, mi proyecto tiene como objetivo principal desarrollar un enfoque metodológico para evaluar, comprender y utilizar mejor la información sobre la sostenibilidad ambiental y la resiliencia de productos altamente consumidos en una comunidad. La propuesta es evaluar la huella de carbono mediante la metodología Análisis de Ciclo de Vida (LCA) y complementar el análisis con la metodología Ecocrop, que permite predecir la idoneidad de los cultivos bajo diferentes condiciones climáticas a través del establecimiento de parámetros de clima. De esta manera, podemos evaluar tanto los impactos de la dieta de una comunidad sobre el medio ambiente, como los impactos potenciales del cambio climático sobre esa dieta.

Me estoy enfocando en la ciudad de Cali y el departamento del Valle del Cauca como un caso de prueba para diseñar la combinación de las dos metodologías mencionadas y me centraré en los cinco productos alimenticios más consumidos (por día) en Cali. Basada en literatura existente y a través de entrevistas con actores de la cadena de suministro local, buscaré validar las estimaciones de impacto de los diferentes procesos de producción de los alimentos más consumidos.

Este trabajo puede ser una herramienta importante para los tomadores de decisiones, especialmente para Cali, donde una buena parte de los productos provienen del Valle del Cauca u otras regiones de Colombia. Lo que comemos tiene un impacto en el cambio climático, y el cambio climático también tiene un impacto en la producción de alimentos. Esperamos que los resultados de este estudio demuestren a los decisores políticos locales los retos del sistema alimentario que están en juego y las áreas claves para intervención. Estos desafíos son tanto locales como globales y me complace ver que el CIAT está trabajando en su comunidad cercana para enfrentarlos.

Mi proyecto mira, a escala mundial, qué pensamos que deberíamos comer y qué tan bien esto se refleja en el suministro actual de alimentos de los países de todo el mundo. En un marco de sistemas alimentarios, los puntos de interés se encuentran «al final» de la cadena alimentaria (dietas), pero también «al principio» (lo que cultivamos y comercializamos).

Seeing diet and nutrition outcomes in the food systems context. Source: IFPRI, 2016 adapted from GloPAN, 2016.

Si pensamos en la producción agrícola como el primer punto de influencia (o intervención) para el mejoramiento de la calidad de la dieta –en términos de salud o de sostenibilidad– nos preguntamos: ¿estamos poniendo al alcance los alimentos adecuados, en las cantidades correctas, en este punto del sistema? A partir de ahí, esperamos estar en una mejor posición para mirar qué se puede estar perdiendo a lo largo del camino (desperdicio de alimentos y nutrientes en el procesamiento, en la venta al por menor o en el hogar); o qué es distribuido de manera desigual; o bajo qué influencias la gente puede y quiere comer; o si son seguros y nutritivos los alimentos, etc.

En este proyecto estoy utilizando los conjuntos de datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sobre el suministro nacional de alimentos y la producción agrícola para comparar las dietas a nivel nacional con las dietas ideales para la salud y la sostenibilidad. El desafío consiste en averiguar cómo puede ser una dieta (o dietas) «ideal» y medible, de modo que su observancia pueda ser evaluada y comparada entre países.

Más información sobre este proyecto está disponible en mi blog de investigación y en el blog de Sistemas Alimentarios Sostenibles del CIAT.

 

En los sistemas alimentarios (sostenibles), todo está conectado

Entonces, ¿cómo encajan juntos estos tres proyectos distintos? Tenemos dos proyectos centrados en Cali –uno sobre sus instituciones y gobernanza en relación con los sistemas alimentarios, y otro sobre lo que la gente está comiendo realmente aquí y las formas de medir los impactos de sostenibilidad para esta dieta y a partir de ella– y el tercero es a nivel macro, que mide el «desempeño» relativo de dietas en el mundo.

Desde nuestra visión, mientras trabajamos en diferentes niveles, coincidimos en la búsqueda de:

¡Esperamos seguir compartiendo nuestros aprendizajes a medida que avanzamos con estos proyectos!

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