Un total de 200 participantes, 70 presentaciones orales, 170 pósteres científicos exhibidos, dos demostraciones culinarias, más de una docena de sesiones especializadas, visita a los laboratorios y ensayos en el campo del programa de yuca en el CIAT, un nuevo presidente de la ISTRC y una emotiva ceremonia de premiación son algunas de las cifras que dan cuenta de la intensidad y productividad de los cuatro días de trabajo del XVIII Simposio Trienal de la Sociedad Internacional de Cultivos de Raíces Tropicales, que tuvo lugar del 22 al 25 de octubre en la sede del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT).

Un evento que comenzó con la bienvenida dada por Ruben Echeverría, Director General del CIAT, en la que destacó que hay un inmenso futuro para estos cultivos que son consumidos por un 20% de la población, y para los cuales no dudó en ofrecer una vez más el banco de recursos genéticos y la plataforma de fenotipificación del Centro, para sacar el mejor provecho de un cultivo como la yuca.

Punto que reforzó Luis Augusto Becerra, Líder del Programa de Yuca del CIAT, reiterando la importancia de trabajar en red y cultivar el capital humano.

A su turno, Keith Tomlins, hoy ex presidente de la ISTRC, invitó a los participantes a tener en mente que “los próximos 50 años dependen de nosotros. Somos el futuro”.

Ese que demostró que está rompiendo silos y facilitando “mucha más comunicación interdisciplinaria, porque todos están deseosos de ver mayor impacto y llegar incluso al consumidor”, indicó Meike Andersson, Especialista en Desarrollo de Cultivo – HarvestPlus.

Punto en que coincide con Jan Low, una de los cuatro investigadores que recibió el Premio Mundial de la Alimentación en 2016, para quien el simposio “nos ha permitido conocer aprendizajes que se dan en los diferentes cultivos y que son fuente de nuevas ideas útiles para, por ejemplo, ahorrar tiempo y acelerar el proceso de mejoramiento de variedades”.

Por eso, aunque reconoce “que ahora hay más encuentros de este tipo de los que había hace 10 años” Jan no vacila en proponer la realización de reuniones satélites como esta alrededor del mundo, para mantener activa esta conversación “a la que necesitamos atraer a más y más jóvenes investigadores, pues estos cultivos son parte de la solución frente al cambio climático, en la medida en que estoy segura que alimentarán a todos, incluidos los grupos más vulnerables y marginados”.

Un reto para cuya solución, ya se han dado pasos muy importantes en temas cruciales como la biofortificación. Así lo reconoce Graham Thiele, Director del Programa de Investigación de CGIAR en Raíces, tubérculos y banana, para quien existen claras oportunidades de mejora para el aprovechamiento de raíces y tubérculos. Por ejemplo, en lo relacionado con el análisis de riesgos de plagas y enfermedades. Un tema en el que el caso actual del brote de cuero de sapo que afecta principalmente a Camboya, Vietnam y Tailandia, evidencia la relevancia de “comunicar más y mejor la magnitud e implicaciones de los retos que enfrentamos, al tiempo que combinemos una coordinación que va más allá del nivel científico e incluye a formuladores de políticas, aplicación de métodos y técnicas de diagnóstico preciso y desarrollo de resistencia al virus”.

Así mismo, Graham reconoce la importancia de influenciar a audiencias más amplias, promoviendo poco a poco el cambio de percepciones alrededor de cultivos como yuca, papa, camote y ñame. Por eso no dudó en ponerse el sombrero de chef para realizar junto a Nozomi Kawarazuka, científica social  especializada en investigación en género y ganadora en este simposio del primer lugar a la mejor presentación oral, dos demostraciones culinarias que pusieron sobre la mesa el sabor y la diversidad de estos cultivos que pueden tomar distintas formas que van desde pasteles hasta cocteles.

Los mismos que inspiraron el brindis por Sanni Lateef, Profesor de la Universidad Federal de Agricultura- Abeokuta en Nigeria, que fue elegido como nuevo presidente de la ISTRC y para quien “La mejor oportunidad está en el escalamiento de innovaciones y el ingreso a emprendimientos ávidos de ensayar y darse una oportunidad probando estos procesos y productos innovadores derivados de estos cultivos. En verdad, veo un futuro brillante y promisorio en el que habrán más productos, más ingresos y más aplicaciones”, explicó.

Razón por la cual destaca la necesidad de “contar con plataformas que permitan trabajar más y mejor en red, combinando el talento humano para generar ideas y soluciones” enfatiza Lateef y continúa “por eso, agradezco al CIAT, a su director general, a su junto directiva y a todo el equipo que nos rodeó con su apoyo y calor humano, para hacer posible este importante escenario de aprendizaje e intercambio”, puntualizó.

La excelencia científica estuvo presente durante todo este simposio y fue reconocida con la entrega del Galardón a la Trayectoria a Hernán Ceballos, mejorador del Programa de Yuca del CIAT, quien no dudó en aprovechar este logro para agradecer al equipo humano que lo ha acompañado por más de 20 años dedicados a la investigación en yuca.

Por su parte, Ruth Prempeh, joven investigadora de uno de los trece institutos de investigación en cultivos del Consejo de Investigación Científica e Industrial de Ghana, se mostró muy emocionada al recibir el Premio Pat Coursey a la investigación en batata, como un voto de confianza y un importante empujón en su carrera científica.

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