Un diálogo sostenido y proactivo entre distintos sectores involucrados en el sistema agroalimentario de Cali podría darle la vuelta al panorama generado por el Covid-19 en esta ciudad. 

Cuando un meteorito entra a la Tierra y golpea su superficie, se genera un cráter de impacto que los expertos denominan astroblema. Y no queremos, con esto, plantear que el Covid-19 es un astronómico problema. No. Lo que queremos es señalar que al igual que la capa de gas que envuelve nuestro planeta – denominada atmósfera –  disminuye bruscamente la velocidad (y, por ende, el impacto) de los meteoritos, así el ambiente de trabajo y colaboración intersectorial que creemos para enfrentar el impacto del Covid-19 en nuestros sistemas agroalimentarios, puede disminuir los efectos dañinos e incluso dar lugar a soluciones para problemas que antes ni siquiera percibíamos como problemas.

El sistema agroalimentario de Cali siempre ha estado allí y siempre ha tenido sus fisuras o sus grietas, pero no siempre los distintos sectores han estado de acuerdo en cuáles son estas grietas, y para cuáles, la atención es prioritaria. Así, por ejemplo, siempre ha existido hambre (evidente y oculta) en la ciudad, pero las dimensiones con las que amenaza el Covid-19 en términos de seguridad alimentaria, ha hecho que todos coincidamos con que el hambre es un problema.

Esto quedó evidenciado el pasado viernes 21 de abril en el conversatorio virtual realizado por la Secretaría de Salud Pública de la Alcaldía de Cali y la Alianza de Bioversity Internacional y el CIAT, en unión con la Universidad del Valle, CAVASA y la Secretaría de Desarrollo Económico Municipal. A partir de sus experiencias, los invitados del conversatorio compartieron con los participantes cómo han estado enfrentando las últimas semanas de emergencia sanitaria, y algunas reflexiones sobre las fortalezas y debilidades que perciben en el sistema agroalimentario de Cali. El propósito era identificar conjuntamente futuras acciones y oportunidades que permitan avanzar hacia la construcción de un sistema agroalimentario más sostenible y eficiente.

“No podemos dejar pasar la oportunidad para construir una Cali con comida para todos. No podemos volver a la normalidad con todo lo que hemos vivido. Ya sabemos lo que es el hambre y es contra eso que debemos luchar”.

Luis Fernando Marmolejo

Docente e investigador , Universidad del Valle

Principales conclusiones

Los invitados centrales discutieron en torno a 4 debilidades del sistema que el Covid hizo más evidentes:

  1. Alta dependencia de alimentos provenientes de otras regiones del país o de otros países, que son indispensables en la canasta básica de los caleños.
  2. Ineficiencias en el sistema de distribución y comercialización de alimentos. Entre el precio del productor y el precio del mercado detallista hay variaciones muy grandes debidas a altos costos de transporte para hacer llegar los alimentos a la ciudad o el manejo inadecuado de alimentos frescos.
  3. Falta de variedad en la dieta consumida por los caleños (especialmente por las poblaciones más vulnerables).
  4. Especulación en los precios de los alimentos.

Frente a estas debilidades se abordaron soluciones como:

  1. Fomentar la producción y el consumo de alimentos de la región, a través de la agricultura urbana y periurbana (especialmente en zonas de ladera). Según los expertos, Cali cuenta con las condiciones para producir lo que consume y debe pensarse como unidad con las ciudades intermedias que la rodean (Palmira, Candelaria, Yumbo y Jamundí), ya que es el punto más importante de consumo en el suroccidente del País.
  2. Reforzar los canales de distribución que ya existen en los territorios, como las tiendas o los restaurantes de barrio, a través de estrategias diferenciadas según las características de la población (bonos para redimir en las tiendas, comedores comunitarios itinerantes entre los restaurantes del sector) que permitan mantener vivo el comercio de alimentos ya existente.
  3. Incluir alimentos frescos en los mercados que la Alcaldía está entregando como ayuda a las poblaciones más vulnerables.
  4. Una regulación del gobierno sobre la fluctuación del precio de los alimentos para evitar que se generen carteles o dinámicas deshonestas.

En todo caso, se aclaró que en Cali no ha habido desabastecimiento de alimentos; una de las dificultades principales está en el acceso económico, es decir, la capacidad de compra de las poblaciones más vulnerables, cuyos ingresos dependen en gran medida de trabajos informales que en este momento están limitados por las restricciones de circulación actuales. Esto evidencia dos de las dimensiones claves asociadas al sistema alimentario de la ciudad y a la seguridad alimentaria: salud y empleo.

Los expertos también coincidieron en resaltar la necesidad de un análisis detallado del sistema agroalimentario actual, que no solo alimente el Plan de Desarrollo del Municipio, sino que permita reflexionar más a largo plazo, en qué tipo de sistema agroalimentario se quiere para la ciudad y qué hay que cambiar para reconfigurarlo. Por ejemplo, es necesario revisar si el sistema actual está dando de comer a la gente de la ciudad lo que debería estar comiendo en términos nutricionales.

Para avanzar hacia estas soluciones, algunos de los anfitriones del evento (la Secretaría de Salud Municipal, la Universidad del Valle y la Alianza Bioversity – CIAT) están trabajado en el desarrollo de tres documentos derivados del conversatorio: uno sobre fortalezas y debilidades del sistema, otro con propuestas para incluir estos temas en el Plan de Desarrollo Municipal; y un tercero dirigido al Secretario de Desarrollo Económico municipal, con estrategias para implementar en el corto plazo y que respondan a las 4 debilidades del sistema mencionadas aquí.

Cali frente a lo que están viviendo otras ciudades del mundo

Esta mañana la Red One Planet, que implementa el compromiso mundial del Marco de Programas a 10 años sobre Consumo y Producción Sostenible (10YFP), realizó un seminario virtual sobre Cómo las ciudades mantienen el acceso seguro a alimentos nutritivos e inicuos para las poblaciones vulnerables en tiempos de Covid-19, basándose en la experiencia de 3 ciudades: Nueva York (EE. UU.), Kampala (Uganda) y Quito (Ecuador). ¿Sus conclusiones al final del seminario?:

  • Las respuestas urbanas exitosas requieren la colaboración activa de varias categorías de actores en diferentes sectores. Trabajar en silos generará más problemas en el futuro.
  • Las PYME de alimentos, los productores a pequeña escala y el sector informal son actores esenciales para mantener el acceso de los ciudadanos a los alimentos en caso de emergencias. Debemos asegurarnos de que sean valorados correctamente.
  • La resiliencia alimentaria urbana depende en gran medida de la fuerza y ​​la flexibilidad de las redes del sistema alimentario que pueden convocar y organizar rápidamente acciones colectivas. En tiempos de prosperidad, asegurémonos de invertir en ellas.

Si bien cada ciudad tiene su contexto y cada contexto tiene sus matices, es importante escuchar las conclusiones a las que otros están llegando… Cuando las espigas se inclinan hacia un mismo lado, eso indica hacia dónde está soplando el viento…


 

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