El cambio de desnutrición a malnutrición por exceso es la transformación social más rápida y dramática jamás observada en la historia de la humanidad. Incluso la invención de la electricidad o la introducción del ferrocarril no tuvieron impactos tan profundos en las sociedades en un período tan corto de tiempo.

Hace dos décadas, Ghana, como muchos otros países en África y en el sureste asiático, luchaba con la desnutrición. En ese país, se estima que uno de cada tres niños padecía “emaciación” (su peso corporal era anormalmente bajo como consecuencia de un consumo insuficiente de calorías). Esto fue en 1994. Menos de 25 años después, el 30% de la población de Ghana presenta sobrepeso y el 15% obesidad. Adicionalmente, cuando los datos son desagregados según el sexo, el análisis revela que las mujeres de este país tienen tres veces más probabilidad de ser obesas que sus contrapartes masculinos. Incluso más perturbador, Ghana no es el único país en esta situación. De hecho, una tendencia similar de obesidad y sobrepeso se observa en un gran número de países en África y Centroamérica. En México, por ejemplo, el 37% de las mujeres en edades de 15 años en adelante ya presentan obesidad.

No obstante, no tenemos todavía indicios de qué exactamente desencadenó este cambio. Seguro, uno puede señalar factores que, en su conjunto, han contribuido a reducir la prevalencia de la malnutrición entre los niños en la mayoría de los países alrededor del mundo (educación avanzada de las madres, mejores servicios sanitarios, mayor acceso al mercado, etc.). Pero ¿qué puede explicar que, tan solo dentro del tiempo de una generación (un parpadeo en la escala de la evolución humana), pasáramos de “no suficiente” a “demasiado”?

Esta es una de las dos preguntas críticas que un equipo de investigadores del CIAT está tratando de responder. Como parte de la Iniciativa Sistemas Alimentarios Sostenibles, puesta en marcha por el CIAT hace tres años y financiada por el programa de investigación insignia Sistemas Alimentarios para Dietas más Saludables bajo el Programa de Investigación de CGIAR en Agricultura para la Nutrición y la Salud (A4NH), el equipo está usando bases de datos mundiales disponibles a través de varias fuentes (agencias de las Naciones Unidas, Banco Mundial, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, etc.) para construir un mapa mundial de lo que han denominado ‘factores determinantes de los sistemas alimentarios’. Su objetivo es comprender mejor qué está causando los rápidos cambios en los actuales sistemas alimentarios en el planeta, con la expectativa de que este mapa global aporte algunas evidencias.

La segunda pregunta importante que el equipo del CIAT está explorando en paralelo a esta pregunta de los factores determinantes de los sistemas alimentarios es sobre la “sostenibilidad de los sistemas alimentarios”. Por sostenibilidad, se refieren a la combinación de indicadores que capturan las diferentes dimensiones de un sistema alimentario ‘saludable’. De hecho, el reto central no es simplemente aumentar la producción de alimentos saludables y nutritivos para la población mundial, sino también asegurar que estos alimentos sean comercializados/distribuidos de una manera prudente en términos ambientales y sociales. Combinando indicadores que reflejan estas distintas dimensiones de sostenibilidad, los investigadores del CIAT pudieron construir un mapa global de la sostenibilidad de los sistemas alimentarios que cubre a más de 100 países.


Los resultados de este estudio ayudarán a identificar puntos de partida críticos para inversiones e intervenciones y para informar a formuladores de políticas de manera que puedan direccionar mejor nuestros sistemas alimentarios hacia un futuro más sostenible.


El próximo paso es revelar la dinámica subyacente de los sistemas alimentarios superponiendo los dos mapas – el mapa de factores determinantes y el mapa de sostenibilidad – y determinar si los niveles altos (o bajos) de sostenibilidad de los sistemas alimentarios mundiales se pueden explicar mediante tendencias particulares o cambios rápidos en factores determinantes específicos. El análisis será el primero realizado a nivel mundial. Los resultados tendrán potencialmente enormes implicaciones para los formuladores de políticas y tomadores de decisiones tanto a nivel nacional como internacional, dado que señalan la combinación de factores clave que han tenido especial impacto (positivo o negativo) en la dinámica de los sistemas alimentarios en el pasado. De modo que se espera que los hallazgos ayudarán a los formuladores de políticas para identificar puntos de partida para poner en marcha intervenciones mejor encaminadas. En palabras de uno de los investigadores: “Nuestra intención es lograr que los sistemas alimentarios mundiales sean mejores, más seguros y más sanos”.

El equipo detrás de este trabajo: 

Christophe Bené

Christophe Bené

Experto Senior en Políticas

C.Bene@CGIAR.ORG

Steven Prager

Steven Prager

Científico Senior en Modelación Integrada

S.Prager@CGIAR.ORG

Patricia Álvarez

Patricia Álvarez

Asistente de Investigación

p.alvarez@cgiar.org

Harold Achicanoy

Harold Achicanoy

Asistente de Investigación

h.a.achicanoy@cgiar.org

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