Es posible unir los esfuerzos para reducir emisiones por deforestación y degradación de bosques con esfuerzos orientados a alcanzar la paz. Estamos examinando bajo qué condiciones esto es posible.

Hace un año, científicos de la Universidad de Edimburgo descubrieron que en determinadas condiciones – bajo mucha presión – es posible que suceda algo que para la mayoría de nosotros aún es inconcebible: que se mezclen el agua y el aceite. Incluso estaba científicamente demostrado que eso era imposible. Pero no es la primera vez que cambia un paradigma dentro de la ciencia, ni será la última.

Casi tan separados como el agua y el aceite, hemos visto los esfuerzos para construir paz y los esfuerzos de conservación de bosques para mitigar el cambio climático. Pero hace más de un año, Augusto Castro, investigador del CIAT, viene presentando evidencia contundente de que es posible – y necesario – conectar las acciones de conservación de bosques con los esfuerzos de construcción de paz, en favor de una producción de alimentos baja en emisiones de gases de efecto invernadero en nuestro país (hablo como colombiana).

Tanto la situación que viven los bosques a causa de la deforestación como la situación a causa del conflicto que viven los colombianos que los pueblan, son complejas y tienen muchas aristas. Por eso, para pensar en soluciones que respondan a ambas situaciones, es fundamental examinar en profundidad los puntos de partida conceptuales (enfoques, estudios y mecanismos) que se han utilizado para abordar estas dos problemáticas, de manera que sea posible acoplarlos y facilitar su puesta en práctica.

Esto es precisamente lo que hace Augusto Castro en su artículo más reciente Responding to Climate Change in Tropical Countries Emerging from Armed Conflicts: Harnessing Climate Finance, Peacebuilding, and Sustainable Food  (Respuesta al cambio climático en países tropicales que emergen de conflicto armado: Acoplando el financiamiento climático, la construcción de la paz y la producción sostenible de alimentos), publicado el 10 de octubre en la revista Forests. Y lo hace a través de una revisión de literatura y el análisis de un caso de la región de la Orinoquia colombiana. Los hallazgos sugieren que aprovechar el financiamiento climático para alcanzar resultados de conservación de bosques y de construcción de la paz es, en teoría, viable si se diseñan las actividades de acuerdo con las características sociales, institucionales y económicas del territorio.


En un momento en que los esfuerzos para reducir emisiones por deforestación y degradación de bosques se dirigen a áreas que emergen de conflictos armados en Colombia y en otros países, los hallazgos del reciente artículo demuestran la compatibilidad entre los programas destinados a reducir emisiones de carbono y los esfuerzos relacionados con la construcción de paz y la sostenibilidad alimentaria.


Augusto Castro

Augusto Castro

Investigador posdoctoral

Augusto.Castro@cgiar.org

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