Para garantizar seguridad alimentaria tras la pandemia del COVID-19, debemos afrontar la crisis climática. La Alianza argumenta la importancia continuada de la acción frente al clima en el 50 aniversario del Día de la Tierra, con enlaces a ejemplos recientes de publicaciones y avances de investigación.

Ahora más que nunca, el mundo está reconociendo la fragilidad de nuestros sistemas alimentarios. Desde las fincas hasta las tiendas, la pandemia del COVID-19 ha alzado la voz de alarma sobre la inseguridad alimentaria. Como lo destacó el reciente Llamado a la Acción de la Coalición para la Alimentación y Uso del Suelo (FOLU), los líderes mundiales deben tomar acciones fundamentadas e invertir en sistemas alimentarios resilientes y sostenibles que puedan apoyar a nuestra población más vulnerable. El número de personas que padecen hambre, que ya se calcula en 800 millones, podría duplicarse durante esta pandemia (según lo reportó The Guardian).

Un futuro con menos hambre comienza en el campo. Como lo puede testificar cualquier agricultor, la agricultura es un sector riesgoso y cada vez son más los peligros que enfrenta. En este Día de la Tierra, Ana María Loboguerrero, líder de investigación en clima de la Alianza, destaca que debemos “reconocer los más de 500 millones de pequeños agricultores de todo el mundo que han sufrido por fenómenos climáticos extremos, como inundaciones y sequías”. El cambio climático no da tregua, asolando a los agricultores con retos cada vez mayores que son exacerbados por las fluctuaciones del mercado y otras incertidumbres de las cadenas de valor.

La Alianza de Bioversity International y el CIAT brinda a los agricultores herramientas, recursos y conocimiento que ayudan a forjar resiliencia en los sistemas alimentarios. Brindando protección contra fuertes conmociones, fomentando la inversión sostenible, apoyando los medios de vida de los agricultores y ayudando a los gobiernos para que cumplan con el Acuerdo de París, podemos finalmente desarrollar sistemas sostenibles que aseguren alimento para nuestro futuro.

  1. Mapeando los efectos de los cambios en los patrones de precipitación: El cambio climático está transformando los patrones meteorológicos, y algunas regiones ya son permanentemente más secas o más húmedas de lo que eran hace dos décadas. Un estudio publicado en PNAS muestra en dónde los cambios en la precipitación afectarán a cuatro cultivos de primera necesidad: trigo, maíz, arroz y soya. Lea más acerca de esta investigación aquí.
  1. Identificando diversos cultivos para la adaptación al clima: En todo el mundo, contamos con una abundancia de biodiversidad de cultivos, pero ¿cuáles especies y variedades pueden perseverar mejor de cara a las condiciones cambiantes del clima, y en qué contextos locales? Combinamos enfoques liderados por las comunidades con nuevas herramientas, como nuestra Guía de Sistemas Resilientes de Semillas, para descubrir las respuestas. Lea aquí el blog sobre la guía (en inglés).
  1. Adaptando la producción de agroforestería: Las especies de alta demanda como el café y el cacao a menudo se cultivan en sistemas de manejo integrado que incluyen árboles. Investigaciones demuestran que reconsiderar los tipos de árboles cultivados en estos sistemas – incluyendo especies subutilizadas y combinaciones novedosas de especies – puede impulsar la producción y la resiliencia. Lea el blog aquí (en inglés).
  1. Mapeando los efectos del clima sobre el cacao: Otro enfoque para aumentar la resiliencia del cacao es el desarrollo de un atlas, basado en aprendizaje automatizado y complementado con retroalimentación incluyente, que muestra zonas agroclimáticas en donde el cacao puede tener los mejores resultados en su producción. Esto ayuda a los agricultores a adoptar mejores prácticas y enfrentar riesgos climáticos de manera anticipada. Lea el blog aquí.
  1. Conservando semillas para el futuro: La Alianza maneja bancos de germoplasma en Colombia y Bélgica que conservan diversas semillas y material vegetal de 150 países. Esta diversidad permite a los científicos buscar variedades que puedan soportar condiciones de sequía, inundaciones u otros riesgos climáticos. Lea aquí cómo están funcionando en tiempos de cuarentena.
El café tiene alta demanda, pero los caficultores enfrentan retos con las condiciones climáticas en constante cambio. Crédito: CIAT.
Un caficultor en su plantación en Copán, Honduras. A los agricultores se les pide que reconsideren la composición de las especies agroforestales actuales y usen un portafolio que resulte adecuado en el clima futuro. Crédito: Bioversity International/K. de Sousa.
Diversos fríjoles están almacenados en el banco de semillas de la Alianza en Palmira, Colombia. Crédito: CIAT.
Mónica Vélez, asistente de investigación, revisa material de yuca in vitro en el laboratorio del Programa de Recursos Genéticos en Palmira, Colombia. Crédito: CIAT.

Nuestro planeta ha cambiado considerablemente desde el primer Día de la Tierra en 1970. Enfrentamos retos sin precedentes, pero también contamos con nuevas herramientas y conocimiento sobre cómo abordar estas problemáticas interconectadas. En el Día de la Tierra 2020, reconocemos los esfuerzos de los agricultores y los investigadores para brindarnos un futuro resiliente y sostenible adaptado al clima.

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