Escrito por: Cesar Botero

Las raíces permiten afianzar la planta ante potenciales riesgos que puedan afectarla, los vientos e inundaciones y hasta posibles sequías son ejemplo de ello. Las raíces abrazan los suelos brindándole protección a las plantas ante posibles procesos de degradación.

El CIAT, representado por el área de Agroecosistemas y Paisajes Sostenibles, se junta con CRS, Caritas Santa Ana y PRISMA  en un proyecto de restauración de paisaje que lleva ese nombre “RAÍCES” que pretende concientizar a los productores sobre la importancia de cuidar el suelo como recurso NO renovable ante procesos degradativos avanzados a partir del conocimiento del mismo.

Es por ello que, el pasado 30 y 31 de agosto, se realizó una capacitación en toma de muestras de suelos a 15 técnicos de CRS, Caritas Santa Ana, AUSOLES, Cooperativa San Raymundo y Cooperativa El Jícaro en la zona de Ahuachapán, al occidente de El Salvador. La finalidad de esta actividad, además de enseñar la metodología, fue compartir conocimiento que permita la toma de decisiones en la etapa inicial del proyecto, donde se toman muestras para la caracterización de los suelos. “Se trata de aprender para qué se hace, de esta forma lo podrán replicar a los productores que visiten”, expresó César Botero, asistente de Investigación del CIAT y quien suministró la capacitación.

 

Después de la capacitación, los técnicos entrenados estarán cubriendo cerca de 21,800 ha y tomando alrededor de 280 muestras de suelos ubicadas estratégicamente y que, después de analizadas en el laboratorio, serán incorporadas en un modelo de mapeo digital de suelos (DSM) para generar mapas de suelos de alta resolución, los cuales se utilizarán para analizar las condiciones agroecológicas (suelos y recursos hídricos) en el paisaje de Ahuachapán. Esto con el fin de contribuir a un proceso de planificación integral de restauración del paisaje agrícola enfocado en aumentar la producción e ingresos agrícolas y mejorar el manejo de los recursos hídricos y otros servicios ecosistémicos.

Se espera que, en la medida que se conozca la importancia del suelo, los agricultores aprendan a cuidarlo, pues no se puede querer lo que no se conoce. Esta actividad de capacitación pretende cumplir las funciones de las raíces y afianzar a los productores ante los potenciales riesgos que afrontan y amenazan su potencial y su producción agrícola.

 

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