David Kaimowitz (derecha en la foto) se reunió con Ruben Echeverría, director general, y científicos del CIAT y destacó el potencial en proyectos de conservación de bosques que tiene el Centro.

No vino como representante de la Fundación Ford, vino como un amigo más de la casa. La última vez que David Kaimowitz, director de Recursos Naturales y Cambio Climático, visitó el CIAT fue hace 6 años y se lleva una grata impresión: “aunque siempre lo ha hecho, el CIAT ahora tiene una visión más integral de los temas ambientales”, dice.

Un investigador que ha seguido de cerca la carrera de Kaimowitz se atreve a asegurar que tener en el CIAT a este experto mundial en temas forestales y cambio climático es como tener la visita de estrellas del fútbol como Messi o Ronaldo.

Hablamos con él, sobre su preocupación por los bosques en América Latina, sobre los retos que trae el posconflicto en Colombia para las metas de reducción de la deforestación, sobre el compromiso que deben tener los gobiernos locales y nacionales en materia de políticas públicas, del rol que tienen los medios para comunicar la ciencia y de la Alianza entre el CIAT y Bioversity International, sobre la que asegura que “está forzando a los dos lados a repensar su quehacer”.

David Kaimowitz director de Recursos Naturales y Cambio Climático de la Fundación Ford.

¿Cómo se ha ganado ese estatus de experto mundial en temas forestales y en cambio climático?

Lo más interesante es que yo no sabía casi nada de bosques y a pesar de eso llegué a ser director de uno de los centros de investigación forestal más importantes del mundo como lo es el Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR). Yo trabajaba en el tema de deforestación y uno cree que la deforestación es un tema forestal de los bosques, pero es un tema de la agricultura y yo sí sabía un poco de agricultura. De hecho, no tenés que saber mucho de bosques para botar el bosque y meter ganado, no tenés que saber qué árboles quedan ni qué tan rápido crecen.

Usted vino al CIAT hace seis años y lleva dos días escuchando sobre las diferentes iniciativas de investigación. ¿Encuentra alguna diferencia del CIAT del 2013 al de hoy?

Lo que he podido percibir es que el CIAT está viendo temas ambientales mucho más que antes; siempre los ha visto, no es nuevo, pero el peso de los temas ambientales y la forma integral como los está viendo, no solo como un subproducto de la ganadería, o un subproducto del arroz, es muy interesante. Hay mucho más énfasis en cambio climático de lo que había en el pasado y percibo más interés en el tema de nutrición, de salud, de la parte del consumo de alimentos y no solo de la producción de alimentos.

Siendo un experto en América Latina ¿cómo ve la situación de los bosques en la región?

Todos sabemos de la gran deforestación de los bosques. Esa deforestación se redujo en Brasil por un tiempo; queda por saber si se va a aumentar ahora de nuevo, pero mientras se reducía allí, aumentaba en Bolivia, Paraguay, Perú y Colombia.

Lo que la gente no habla mucho y en lo que el CIAT sí está empezando a incursionar y que creo es interesante, es en la restauración de los bosques. En muchos lugares de América Latina los bosques sí están volviendo, no necesariamente en los mismos lugares donde los están destruyendo, pero hay muchas zonas en la parte pacífica de Centroamérica, en zonas andinas, donde están volviendo los bosques, o por lo menos árboles, y es muy importante tratar de entender esos procesos.  No le hemos puesto suficiente atención y creo que el CIAT está interesado en este tema y veo su gran potencial.

Usted ha dicho que, si bien los conflictos armados tienen efectos mixtos en los ecosistemas naturales, el posconflicto generalmente aumenta la presión sobre los bosques. En el caso de Colombia, ¿cuáles son los retos que trae el posconflicto para las metas de reducción de la deforestación?

El conflicto armado era justamente una de las razones principales por las cuales muchos de los bosques se mantuvieron, porque era peligroso meterse a hacer otra cosa. Ahora que se vuelve menos peligroso, hay una tendencia sobre todo a la expansión de la ganadería. Esta situación se presenta en muchos países. En el caso colombiano tendríamos que mirar en el tema de los desmovilizados de la guerrilla, del ejército y de los paramilitares, si ellos se van a dedicar a hacer actividades que atentan contra el bosque o si van a dedicarse a actividades que más bien ayuden a manejar el bosque.

Lo que creo que es fundamental para Colombia, es que tenemos que ver la posibilidad de manejar el bosque, producir madera de forma legal y producir productos no maderables. Es sorprendente y quizás por el conflicto, entre otras razones, que el sector forestal es mucho menos desarrollado que en los otros países forestales de América Latina. No es cierto que las dos únicas alternativas son botar todos los árboles y meter ganado y pasto o por el otro lado, mantenerlo todo en un área natural protegida, en un parque y no tocarlo. En América Latina tenemos muy buenos ejemplos de manejo forestal comunitario donde las mismas comunidades pueden hacer del bosque una fuente de vida y yo creo que eso va a conducir a una buena gobernanza en algunas zonas forestales aquí en Colombia.

Y en el caso de la Amazonía peruana, ¿qué dinámicas se ven involucradas en el problema de la deforestación? ¿Serían los mismos retos que tiene Colombia?

¿Cuál debe ser el compromiso de los gobiernos locales y nacionales en materia de políticas públicas y mecanismos de control para que los resultados de los proyectos que se adelantan en los centros de investigación tengan el impacto que se espera?

Tenemos que ser muy creativos en lo que tiene que ver con la diseminación de la tecnología. Ninguno de nuestros países tiene grandes grupos de extensionistas públicos. La municipalidad puede ayudar para hacer las relaciones con las asociaciones de productores, con los grupos de aguas, con cualquier grupo que exista en las comunidades para difundir e intercambiar técnicas y prácticas nuevas. Para los gobiernos locales es una función importante ayudar en algunas cosas relacionadas con las cadenas de producción.

Y viendo desde las investigaciones ¿cómo los científicos deben orientar sus investigaciones para que realmente tengan el impacto que deben tener en la sociedad?

En las investigaciones más biofísicas, relacionadas con prácticas y tecnologías, el tema de entrada es pensar cómo los resultados pueden llegar a los productores, considerando que vivimos en países que no tienen un mar de extensionistas y técnicos. Hay que pensar cuáles son esas otras vías.

Para los investigadores que trabajan en temas de políticas o socioeconómicos, en parte tiene que ver con una relación más directa con los políticos, pero también tiene que ver con el trabajo de las comunicaciones: más creativas, que lleguen a públicos más amplios.

¿Entonces cuál debe ser el rol de las comunicaciones? Usted dice que las personas deciden más en función de la emoción, conectados de corazón…

Muchas veces los investigadores tienen los datos que demuestran algo, pero la gente escucha cierta gente y no le pone atención a lo que dicen otras personas. También es cierto que el público responde a historias que les llaman mucho la atención y responden a las historias más visuales. Por ejemplo, a un youtuber le creen, el público establece una relación diaria con esa persona y hay identificación entre los jóvenes. Ese youtuber es más efectivo en convencer a un público, hasta a un político. Hay que buscar diferentes formas de comunicar que el CIAT está en  temas nuevos y que tiene resultados, quizás esto llame la atención de los donantes y otros públicos.

¿Cómo ve la Alianza entre Bioversity y el CIAT?

Para mí lo más interesante de la alianza es que a los dos lados les está forzando a repensar su quehacer. Qué hacen, por qué lo hacen, qué hacen bien, qué de lo que están haciendo deberían dejar de hacer y a nadie le importaría. Creo que esto siempre es sano en las instituciones. Siempre es bueno la alianza, pero más que la alianza como tal, me parece muy importante el proceso de construir esa alianza.

El trabajo de David Kaimowitz

Su trabajo se enfoca en promover y apoyar el desarrollo sostenible. Ha liderado iniciativas en torno a los recursos naturales y el cambio climático a nivel mundial y su sede es la oficina de la Fundación Ford en México. Su portafolio se enfoca en brindar a las familias rurales pobres, y en particular a los pueblos indígenas, un mayor acceso y control sobre los bosques y otros recursos naturales. Sus donativos abarcan iniciativas de la región de México y Centroamérica, así como iniciativas globales.

Antes de ingresar a la Fundación en 2006, fue Director General del Centro Internacional de Investigación Forestal (CIFOR) en Bogor, Indonesia. CIFOR es uno de los centros de investigación sobre bosques tropicales más importantes del mundo, afiliado a CGIAR.

Antes de ser su Director General, trabajó como investigador, especializándose en temas relacionados con políticas forestales y en cómo las políticas y tendencias no forestales afectan a los bosques y a las personas que dependen de ellos.

Trabajó en el Instituto Interamericano para la Cooperación Agrícola (IICA) en Costa Rica, en el Servicio Internacional para la Investigación de la Agricultura Nacional (ISNAR) en los Países Bajos y en el Ministerio de Desarrollo Agropecuario y Reforma Agraria de Nicaragua.

Cuenta con un doctorado en Economía Agrícola de la Universidad de Wisconsin-Madison y es autor y coautor de siete libros y de más de cien publicaciones científicas.

Tomado de http://www.fordfoundation.org

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