La digitalización a lo largo de todo el sistema, educación al consumidor, asociatividad para la comercialización, protocolos de bioseguridad, disminución de pérdidas y desperdicios desde producción hasta consumo y el fortalecimiento de la agricultura urbana y periurbana harán más eficiente el sistema alimentario en Colombia. Esta fue una de las grandes conclusiones que dejó el diálogo nacional sobre el sistema alimentario en el país en tiempos de la COVID-19, organizado por la Alianza Bioversity International y el CIAT el pasado viernes 29 de mayo.

En este diálogo virtual participaron Alan Bojanic, Representante de la FAO en Colombia, Marcela Urueña, Viceministra de Asuntos Agropecuarios del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, Ángela Penagos, Directora de la Oficina Rimisp en Colombia, Mauricio Parra, Presidente de la Red Nacional de Centrales de Abastos, Mark Lundy, líder de Entorno Alimentario y Comportamiento del Consumidor, de la Alianza Bioversity – CIAT y fue moderado por Jesús Quintana, Director para las Américas de la Alianza Bioversity  – CIAT.

Los panelistas analizaron cuáles han sido los impactos sociales, económicos y ambientales de la emergencia sanitaria ocasionada por la COVID- 19 en los diferentes eslabones de producción, distribución y consumo, cómo está funcionando actualmente el sistema alimentario y cómo se podrá fortalecer durante y después de la pandemia.

 Grandes desafíos en toda la cadena

Es necesario abordar el problema como sistema, de manera holística. Esto nos da una perspectiva sobre su complejidad, sobre cómo se relacionan cada uno de los eslabones (producción, distribución, comercialización, consumo), es muy importante reconocer esas conexiones y trabajar a partir de ahí. Hay que reconocer igualmente que esta crisis llegó también al campo y está atacando el campo, el problema no es la falta de producción de alimentos, los campesinos siguen trabajando, sin embargo, las redes de distribución no están funcionando efectivamente y se está desperdiciando mucha comida. Es necesaria una respuesta contundente para evitar el desperdicio de alimentos.

Alan Bojanic

Representante de la FAO en Colombia

La dificultad más grande que identificamos en este momento es más hacia el consumo que en la producción. Lo que vemos con preocupación es que tenemos un sistema alimentario donde la gran mayoría de consumidores acceden a sus alimentos a través de tiendas de barrio y supermercados pequeños para alimentos frescos especialmente, que a su vez dependen de centrales de abastos, pero la gran mayoría de la población depende de un trabajo diario para tener acceso a alimentos, la demanda se ve afectada por falta de dinero, a esto es necesario buscarle soluciones.

Mark Lundy

Líder de Entorno Alimentario y Comportamiento del Consumidor, de la Alianza Bioversity - CIAT

El desafío está en la forma en que distribuimos nuestros alimentos principalmente en la zona urbana, sin quitarle importancia a este mismo efecto en las zonas rurales. Tenemos que ponernos los lentes de los sistemas alimentarios conectando lo urbano y lo rural, hemos avanzado en la comprensión de esa integración, pero debemos continuar. Los circuitos cortos de comercialización deben ir de la mano con mecanismos de distribución regionales, una operación más coherente del territorio y que esto quede incluido en los nuevos planes de desarrollo y de los planes de extensión agropecuaria.

Ángela Penagos

Directora de la Oficina Rimisp en Colombia

Georreferenciar las cosechas, caracterizar los suelos para planificación de cultivos, evitar sobre oferta, sobre demanda, que se traduce en afectación del precio del producto. Cuando hay cosechas desmedidas el desperdicio sube y el precio cae. Esto se debe atacar desde la raíz, conocer la logística de abastecimiento desde la primera milla.

Mauricio Parra

Presidente de la Red Nacional de Centrales de Abastos

Cambio de dietas

Los expertos coincidieron en que, durante la pandemia, las dietas están cambiando y se está privilegiando el consumo de alimentos no perecederos, lo que se convertirá en un problema más grande de malnutrición y un reto para mejorar la entrega de mercados más saludables. Es clave sostener la demanda, que la gente pueda acceder a alimentos y especialmente a productos frescos y de manera urgente, en las zonas más vulnerables de la geografía nacional.

El campo a un clic

“Hay que cambiar el modelo tradicional agropecuario. Tenemos que masificar la virtualidad porque ante situaciones de crisis como la que vivimos se limita la llegada y salida de alimentos en las ciudades”, aseguró Mauricio Parra.

Y es que la digitalización es una de las respuestas clave a lo largo de todo el sistema alimentario, incluyendo la superación del analfabetismo digital y la falta de conectividad aún presentes en el campo para que puedan acceder a nuevos mercados, tecnologías de producción y canales de información. Esta nueva ola obliga a ser mucho más digitales desde la agricultura, con una inversión en el campo en redes de comunicación digital, conexión e infraestructura.

El Ministerio de Agricultura, de acuerdo con la Viceministra de Asuntos Agropecuarios, Marcela Urueña, adelanta estrategias digitales que buscan fortalecer la competitividad de los productores rurales.

El distanciamiento social representa un cambio, una nueva normalidad en la forma en que nos relacionamos y esto presenta un nuevo paradigma para la forma en que la oferta y la demanda se relacionan, apalancada en la virtualidad. Tenemos una nueva estrategia para relacionar la punta de producción y la de consumo de alimentos perecederos a través de plataformas virtuales ya establecidas, una evolución de agricultura por contrato construir y fortalecer las relaciones entre oferta y demanda, a través de la virtualización, y adicionalmente, apuntamos al fortalecimiento de circuitos cortos de comercialización en puntos de concentración de oferta agropecuaria.

Marcela Urueña Gómez

Viceministra de Asuntos Agropecuarios del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural.

La Viceministra destacó que la apuesta de su cartera también se dirige a fortalecer la extensión agropecuaria para aportar productividad, rentabilidad y competitividad y una estrategia 360 de financiamiento y administración del riesgo que rediseña los instrumentos de financiamiento y crédito agropecuario para que se ajusten a las necesidades de los productores.

 Los invitados a este diálogo nacional coincidieron en la oportunidad que se les presenta a las regiones y ciudades para rediseñar el sistema alimentario. Un nuevo sistema sostenible, más eficiente con menos costos de transacción, nuevos canales y mecanismos de distribución y que garantice la oferta de alimentos saludables. Se necesita plantear diferentes formas de ver el sistema, cómo está funcionando ahora y cómo va a funcionar a futuro.

Para finalizar, Jesús Quintana, Director para las Américas de la Alianza Bioversity International y el CIAT, hizo un llamado a seguir investigando, a fortalecer la extensión rural y a apoyar la producción y el consumo local. En este último aspecto todos podemos contribuir. De hacerlo, será de las cosas buenas que dejará la pandemia.

Vea a continuación la grabación completa del diálogo nacional sobre sistemas alimentarios en Colombia.

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