De las dos hectáreas que tiene sembradas con plátano, aguacate y café, Elmer Bonilla destinó un pedazo de tierra para sembrar los tres kilos de fríjol biofortificado que le entregó la Alcaldía de Herveo, en el departamento del Tolima.

Conoce de fríjol, ya lo ha sembrado en su finca en la vereda Esperanza, pero será la primera vez que en sus terrenos vea crecer fríjol biofortificado. El día en que le entregaron el material en su propia finca tomó atenta nota en una libreta sobre cómo debía sembrar, fertilizar y también cuál era el potencial de esta variedad, la BIO102.

“Nos dijeron que tenía muy buena producción y era resistente a plagas”, dice Elmer, pero lo que más le llamó la atención era que “este fríjol tiene mayores nutrientes y es muy importante consumirlo”.

Elmer forma parte de los más de 50 agricultores de 23 veredas de este municipio tolimense que recibieron más de 150 kilos de fríjol voluble biofortificado y 24 kilos de maíz biofortificado, gracias al trabajo conjunto de la Coordinación Agropecuaria, Medio Ambiente y Turismo de Herveo, HarvestPlus y la Alianza de Bioversity International y el CIAT.

 La multiplicación de los alimentos

Cuando Elmer y sus colegas agricultores recibieron el fríjol biofortificado se comprometieron a devolver seis kilos de su producción que serán repartidos a tres agricultores más.

“Tenemos la misión de que el proyecto se amplíe y que las semillas biofortificadas lleguen a la mayoría de las veredas de nuestro municipio para que la población asegure su alimento, y no cualquier alimento, sino de buena calidad. También les permitirá ampliar sus horizontes comerciales ya que podrá distribuir la semilla”, asegura Gissela Pineda, coordinadora Agropecuaria, Medio Ambiente y Turismo del Herveo.

Durante la actual emergencia sanitaria producida por el COVID- 19, HarvestPlus ha distribuido más de seis toneladas de semilla de cultivos biofortificados a pequeños productores de todo el país con el ánimo de contribuir a tener una producción estable de alimentos durante el segundo semestre de este año. Este esfuerzo ha sido posible gracias al trabajo conjunto de más de 30 entidades que incluyen a AGROSAVIA, múltiples Unidades Municipales de Asistencia Técnica Agropecuaria (UMATAS), Secretarías de Agricultura, fundaciones y otros socios.

Se estima que entre tres y cuatro meses unas 70 toneladas de arroz, 76 toneladas de fríjol y unas 360 toneladas de maíz biofortificado estén alimentando a miles de pequeños agricultores en el país.

Las entidades locales colombianas están muy interesadas en que los agricultores siembren en este momento para que no haya desabastecimiento a futuro en el país. Por eso estas cifras estimadas de producción tendrán un impacto importante en la seguridad alimentaria y nutricional en la zona rural, y, al garantizar que los agricultores siembren, vamos a cuidar también la seguridad alimentaria de las ciudades. Luz Adriana Jiménez

Coordinadora de país de HarvestPlus en Colombia

Los cultivos biofortificados son cultivos naturalmente más nutritivos con mayores cantidades de vitaminas y minerales desde su semilla. Algo especialmente importante durante la actual contingencia pues minerales como el hierro y el zinc son esenciales para un sistema inmune fuerte y una buena salud en general. Una porción de fríjol biofortificado, por ejemplo, puede aportar hasta el 29% de hierro y 14% de zinc de las necesidades diarias de estos nutrientes y una arepa hecha con maíz biofortificado aporta hasta 5 veces más zinc que una elaborada con maíz comercial.

Investigaciones científicas han demostrado que las cantidades de estos micronutrientes encontradas en dietas saludables y diversificadas tienen un efecto positivo en la capacidad del sistema inmunológico para neutralizar varios tipos de virus, pero no todos. Por ejemplo, para el caso del zinc, en un estudio reciente, Scott A. Read y sus coautores señalaron que «en los últimos 50 años se han acumulado abundantes pruebas para demostrar la actividad antiviral del zinc contra diversos virus, y a través de numerosos mecanismos».

En Colombia ya se encuentran disponibles cuatro tipos de cultivos biofortificados: fríjol con hierro, maíz con zinc, arroz con zinc y camote con vitamina A. Todos estos cultivos contienen naturalmente mayores cantidades de vitaminas y minerales frente a las variedades convencionales. Los cultivos biofortificados son producidos en Colombia por pequeños agricultores quienes forman parte de biofortificados.com, una plataforma web que reúne toda la información acerca de estos alimentos.

El Guerrero detrás de los despachos de semillas

El trabajo de selección de material que será entregado a los productores lo llevan a cabo grupos de personas, liderados por Crhistian Guerrero en la sede de la Alianza Bioversity International y el CIAT, en Palmira, Valle. Todos cumplen a cabalidad las medidas preventivas establecidas por las autoridades como el distanciamiento social y el lavado frecuente de manos. Y pese a las agotadoras jornadas de trabajo, Crhistian está convencido de su invaluable aporte y el de sus compañeros para asegurar la producción de alimentos en el país.

“Los pequeños agricultores contribuyen a la seguridad alimentaria del país y del mundo. La producción de alimentos tendrá que ser casi el doble en los países en desarrollo como el nuestro y para alimentar a esta población y enfrentar el hambre y la desnutrición existente hay que apoyar a los agricultores, ellos serán la única manera de hacer frente a esta creciente demanda”, dice Guerrero.

¿Cómo pueden obtener los colombianos alimentos biofortificados?

La forma más sencilla de hacerlo es a través de biofortificados.com. Una plataforma web que reúne toda información acerca de la biofortificación en Colombia, tanto como para los productores, como para consumidores y la industria. Se espera que no solo los pobladores rurales, sino la población urbana se beneficie de cultivos y alimentos naturalmente más nutritivos.

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