Una nueva publicación analiza cuáles serán las consecuencias que el clima traerá en el desarrollo rural de América Latina y el Caribe con el aumento de 2°C de temperatura. ¿Está la región preparada para este desafío?

¿Qué impacto tendrá el aumento de 2°C en los medios de subsistencia de las áreas rurales de América Latina y el Caribe? ¿Qué consecuencias tendrá el aumento de la temperatura en la productividad de los sectores agrícolas? ¿Pueden 2°C afectar la economía de los países de América Latina y el Caribe?

Estas son algunas de las preguntas que intenta responder la publicación “Situación rural de América Latina y el Caribe con 2 grados de calentamiento”, un documento elaborado para la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), por el Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS) y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) en el marco de la Agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El documento que aborda distintas dimensiones de la agricultura, la alimentación y el desarrollo económico, pretende exponer cómo será el panorama para América Latina y el Caribe en el futuro.

“El informe tiene una visión más integral del cambio climático y cómo afecta la vida rural, yendo más allá de la agricultura. Para mí, lo más interesante es el análisis detallado que muestra la rapidez con que América Latina alcanzará los 2 grados de calentamiento. Solo refuerza el argumento de que necesitamos reducir urgentemente las emisiones y duplicar las inversiones para la adaptación”.

Andy Jarvis

Director del Área de Investigación en Análisis de Políticas del CIAT.

Escenarios climáticos

Para América Latina y el Caribe el aumento de la temperatura debido al cambio climático estaría entre los 2°C y 3°C, este cambio provocaría variaciones por subregión de manera significativa. De esta manera, en Centro América se espera un aumento de 2,2 °C, en el sur de Suramérica del 2,1°C, en la costa oeste de Suramérica del 2,2°C y en noreste de Brasil del 2,1°C.

Asimismo, las precipitaciones aumentarían entre un 10-15% en los Andes y en el sur de Suramérica y se espera tendencias a la sequía en el centro de Brasil, Amazonas, México, Centro América y el Caribe. Igualmente se espera el aumento de fenómenos meteorológicos extremos en toda la región en forma de sequías, inundaciones, olas de calor y ciclones, que pueden ir aumentando en frecuencia e intensidad.

“El momento en que se superarán los 2 grados de temperatura, las condiciones climáticas al momento en que se exceda este umbral, serán muy diferentes entre áreas rurales y urbanas, países, sistemas agrarios y grupos étnicos. Resulta entonces imperativo para la región tomar medidas conjuntas de investigación y desarrollo en el ámbito global y local y en el sector público y privado que consideren las condiciones particulares de sus diversos grupos rurales”.

Ana María Loboguerrero

Directora Global de Investigación en Políticas de CCAFS.

Junto a los cambios mencionados por Loboguerrero, se sumarán transformaciones en las estructuras económicas, en el uso de la tierra y en la demografía de la región, provocando impactos en los medios de subsistencia rural.

Impactos en la agricultura

El aumento de la temperatura para una región como América Latina y el Caribe se debe contextualizar dentro del entorno rural para identificar las nuevas interacciones que nacen de estos cambios y que se presentan en sistemas diferentes y a varios niveles.

En ese sentido y de acuerdo con la publicación, para América Latina y el Caribe se esperan los siguientes impactos:
  • Impacto en la producción pecuaria: tanto la ganadería como la producción avícola son sensibles a los aumentos de temperatura. En Uruguay y Argentina, un escenario climático caluroso y seco, aumentaría el número de cabezas de ganado lechero. En Chile, Colombia, Ecuador y Venezuela, el ganado ovino se reduciría, mientras que aumentaría en Argentina y Chile en un escenario climático más lluvioso.
  • Impacto en los recursos marinos: a medida que la temperatura de los océanos se torna más irregular, los peces y el plancton migran hacia zonas más aptas afectando la disponibilidad de los mismos y su abundancia, lo que resulta una amenaza para los países que tienen la pesca dentro de sus actividades económicas. En la región, Cuba, Jamaica, Belice, Honduras, Nicaragua, Venezuela y Guyana, son los países más vulnerables al cambio climático en la pesca marina, lo que repercute en su seguridad alimentaria.
  • Impacto en cultivos alimentarios: cultivos clave para la seguridad alimentaria de América Latina y el Caribe como el maíz, arroz, fríjol, trigo, sorgo, yuca, banano y caña de azúcar, sufrirán los impactos del cambio climático, según la región y el clima. Sin embargo, el arroz sería el único sistema de cultivo que experimentaría un cambio positivo debido a la reducción del estrés por sequía y el aumento de la radiación. El cultivo de café se verá afectado en Centro América debido a un cambio en la aptitud del cultivo.
  • Impactos en la seguridad alimentaria: la disponibilidad, utilización, estabilidad y rendimiento de los sistemas agroalimentarios se verán afectados por el cambio climático, provocando el aumento de la inseguridad alimentaria. Esto debido a la reducción en el rendimiento de los cultivos, incremento en la gama de plagas y enfermedades, cambio en la disponibilidad y acceso a los alimentos, disminución de la utilización de los alimentos y reducción de los ingresos de los productores.
  • Calidad de los alimentos en un clima cambiante: estudios han determinado que la calidad de los alimentos cambiará el contenido de nutrientes como hierro, zinc y manganeso, entre otros, como consecuencia de los cambios en la temperatura y la concentración de dióxido de carbono. El cambio climático también afectará el acceso y el consumo de alimentos, así como un aumento en los precios.
  • Implicaciones para el comercio: el cambio climático también traerá implicaciones para el comercio de alimentos, especialmente porque América Latina y el Caribe se ha constituido en una región exportadora, aunque los rendimientos sean menores. Es posible que los países de la región enfrenten más obstáculos en el mercado mundial si los costos relativos de producción son más elevados, por ello se recomienda que los gobiernos sean cautos al implementar políticas comerciales. En el plano comercial, 2°C más de temperatura podrían significar precios más elevados de los alimentos, generando un impacto negativo en países de vocación importadora.

Vulnerabilidad en las comunidades rurales

Debido a las crisis y tensiones climáticas las poblaciones rurales y urbanas de América Latina y el Caribe, ven amenazados sus medios de subsistencia en forma de menor estabilidad en el suministro de agua, incremento de la pobreza en la población rural y urbana en zonas de alto riesgo, lluvias intensas y ciclones más intensos en el Caribe.

Estos fenómenos hacen vulnerable a la población por lo que se hace necesario, en primer lugar, identificar las causas de esa vulnerabilidad y abordarla en un contexto local para conocer la interacción de los diferentes factores que hacen que las comunidades estén más expuestas a diferentes riesgos.

El documento argumenta que: “la capacidad de adaptación al cambio climático de los sistemas de subsistencia del área rural es baja y con frecuencia los agricultores se encuentran expuestos a múltiples factores de perturbación tanto climática, como no climática”.

Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua tienen una capacidad de adaptación mayor en lugares cercanos a áreas urbanas y mejor en áreas de frontera agrícola propensas a la sequía. Esta tendencia es generalizada en los países de la región pues las medidas de adaptación en las comunidades rurales son escasas y aisladas.

En ese orden de ideas, para crear políticas de adaptación eficientes es necesario conocer mejor las vulnerabilidades y las herramientas de adaptación con las que cuenta la población rural, y a partir de allí buscar que estás políticas logren reducir la vulnerabilidad socioeconómica, reducir el riesgo de desastres y aumentar la resiliencia.

A nivel regional, las personas y comunidades están expuestas a diferentes vulnerabilidades. Por ejemplo, el Corredor Seco Centroamericano, es una de las zonas que más sufrirá por las precipitaciones, la pobreza, la inseguridad alimentaria y la migración de los jóvenes durante la época de sequía. En el Amazonas, los riesgos están relacionadas con sequías prolongadas e inundaciones.

Mientras tanto, en la región occidental de Suramérica las lluvias serán más irregulares y las temperaturas se elevarán. En el sur de Suramérica, los cambios se evidenciarán a diferentes niveles en las tierras secas del área rural andina.

Políticas de cambio climático

Los países de América Latina y el Caribe, excepto Nicaragua, han suscrito el Acuerdo de París al preparar Contribuciones Nacionales Determinadas con el propósito de definir metas y estrategias para abordar acciones de adaptación y mitigación en el sector agrario.

Muchos países de la región han aprobado leyes, como es el caso de Guatemala y Ecuador, otros han formulado programas, políticas y planes para enfrentar el cambio climático. En el caso de República Dominicana se creó un mandato sobre adaptación que fue incluido en su Constitución. A nivel regional, el Consejo Agropecuario Centroamericano lanzó la Estrategia Regional de Agricultura Sostenible Adaptada al Clima para América Central y República Dominicana.

Las recomendaciones que surgen del documento en materia de políticas pasan por:

  • Adaptar las políticas y estrategias económicas a los desafíos climáticos para garantizar un desarrollo agropecuario sostenible.
  • Las normativas sobre cambio climático deben ir más allá del sector agrario e incluir protección contra el clima en los servicios de extensión, derechos territoriales y semillas, seguridad alimentaria, pautas dietéticas, comercio, regulaciones del mercado y tecnología, entre otras.
  • Combinar investigaciones científicas, conocimientos locales y estrategias y planes de acción de los gobiernos nacionales y locales para lograr una adaptación adecuada que contribuya a mitigar la emisión de GEI.
  • Al ser el cambio climático un tema transversal, es necesario que todas las entidades gubernamentales estén alineadas en el trabajo de implementación de los planes y estrategias.

Los cambios en las temperaturas y en las precipitaciones, así como la aparición de eventos climáticos extremos, serían algunas de las consecuencias para América Latina y el Caribe del aumento de la temperatura a 2°C, estos cambios provocarán diversos efectos para los sistemas agrícolas y pecuarios, así como consecuencias indirectas en el contexto sociopolítico.

Pin It on Pinterest

Share This