Hacia 2030, mayores temperaturas y sequías pueden reducir la producción del fríjol común entre un 3 y 5% en África. Los agricultores pueden adaptarse cambiando a variedades volubles de este cultivo clave en la región de los Grandes Lagos de África, partes de Etiopía, Camerún, Zimbabue y Ruanda.

Sembrar más fríjol voluble, en lugar de fríjol arbustivo de menor rendimiento, podría ayudar a aumentar la seguridad alimentaria en África subsahariana en tanto crece la demanda de alimentos, el cambio climático se hace más pronunciado y la tierra arable escasea, según un nuevo estudio. Investigadores mapearon las zonas aptas de cultivo y modelaron escenarios futuros para 14 países. Los resultados indican en qué sitios los especialistas pueden dirigir la promoción del cultivo de fríjol voluble en áreas que son altamente aptas para el cultivo y no se han sembrado aún.

“El cambio climático está dificultando la producción alimentaria en África”, afirma Glenn Hyman, coautor y científico ambiental en Spatial Informatics Group. “Se prevé que los rendimientos van a disminuir. Estamos proponiendo el fríjol voluble como una solución de intensificación, primordialmente porque rinde tres veces más que el fríjol arbustivo”.

Las variedades del fríjol común (Phaseolus vulgaris) son esenciales para la nutrición y los ingresos económicos de millones en África subsahariana. Sostener el creciente comercio de exportación, satisfaciendo a su vez la demanda nacional, requerirá de un aumento sustancial en el rendimiento con las tierras agrícolas existentes. Sin embargo, la expansión a nuevas tierras ya no es factible en la mayoría de países.

La investigación fue publicada en enero en Mitigation and Adaptation Strategies for Global Change. Los coautores incluyen científicos de la Alianza de Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y de la Universidad del Valle en Colombia. Si bien los expertos pronostican que las mayores temperaturas y menos precipitación harán que muchas zonas se vuelvan inhóspitas incluso para el fríjol voluble, según ellos todavía hay sitios que serán más aptos para esta variedad. Estas regiones pueden producir poco de ella por el momento, pero sus condiciones climáticas y de suelo a futuro ofrecen grandes oportunidades para impulsar sus rendimientos.

Para identificar estas zonas, los investigadores usaron modelos para proyectar la distribución geográfica futura de los fríjoles y los superpusieron con sus rangos actuales. “Comparamos la distribución actual del fríjol voluble con su aptitud para las tierras y el clima. Hay algunos sitios con buenas condiciones para sembrar este fríjol, pero sin producción actualmente”, aseguró Hyman.

Los modelos sugieren que el fríjol voluble es apto para varios sitios en la región de los Grandes Lagos en África, y partes de Etiopía, Camerún y Zimbabue, mientras que Ruanda se volverá cada vez más apta para el cultivo. No obstante, en el futuro, más de la mitad de los países en el estudio serán menos aptos, con importantes cambios en las regiones del sur de África, en Zambia, Zimbabue, Mozambique, Malaui y el sur de Tanzania.

Tiempo de siembra

Las recomendaciones derivadas del estudio ya se están implementando. La utilización de variedades aptas de fríjol será liderada por la Alianza Panafricana de Investigación en Fríjol (PABRA), que es coordinada por la Alianza de Bioversity International y el CIAT.

“Usando los conocimientos adquiridos sobre la demanda del mercado de fríjol y considerando el potencial del fríjol voluble, PABRA pondrá en marcha estrategias de mejoramiento que responden a la demanda para desarrollar variedades de fríjol voluble preferidas por el mercado y por los agricultores”, dijo Jean-Claude Rubyogo, coautor del estudio y director de PABRA.

El fríjol voluble se puede adaptar a los climas futuros de África de muchas maneras, dicen los autores. Una sería que los agricultores intensifiquen el cultivo en zonas de alta producción que seguirán siendo adecuadas bajo el cambio climático futuro. Otra manera sería empezar a expandir los cultivos hacia zonas en donde la precipitación, las temperaturas y los suelos satisfarán las necesidades del cultivo en el futuro. Los expertos advierten que predecir con precisión la distribución de fríjol requiere de datos de más sitios.

El estudio no da cuenta del efecto potencial de las mayores emisiones de dióxido de carbono sobre una mayor actividad de fotosíntesis, y así en los rendimientos de fríjol, conocido como el efecto de fertilización por CO2. Tener en cuenta estas variables podría proporcionar mapas más detallados para dirigir la adaptación para el fríjol voluble.

Los tallos son altos

Hacia 2030, mayores temperaturas y sequías más frecuentes podrían reducir la producción de fríjol común entre un 3 y 5% en África, afectando la capacidad del continente de satisfacer sus necesidades de esta leguminosa.

El fríjol se encuentra en el centro de la dieta de África oriental, al proporcionar importantes proteínas y minerales. A medida que la población y la urbanización en auge hacen subir la demanda de fríjol, África subsahariana necesita impulsar los rendimientos de este cultivo, sin embargo, los expertos aseguran que la mayoría de los países no pueden expandir más sus tierras de siembra.

El fríjol voluble podría no solamente ayudar a África, sino también a otras regiones que producen fríjol en condiciones similares, como Centroamérica y los Andes, especialmente con la incorporación de variedades tolerantes al calor y la sequía. Esto debe suceder en conjunto con el mejoramiento de variedades de fríjol común para sobrellevar el cambio climático y la intensificación de la producción en donde la tierra lo permita, como parte de esfuerzos más generales de adaptación.

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