Por: Mónica Juliana Chavarro. 

“Nunca había sido un requisito que viniéramos los dos, es la primera vez en pareja en un taller”

“Yo nunca había estado en un taller de género y tampoco en un taller de parejas”

Estas fueron las primeras percepciones manifiestas por las personas participantes de los cinco talleres realizados en Honduras durante el mes de abril de 2019 con parejas dedicadas a la producción, el procesamiento o la distribución de marañón, lácteos y frutales.

Importancia

Como parte del desarrollo del proyecto Desarrollando Indicadores de Género en Agricultura (DIGA) y en apoyo al proyecto Oportunidades Rurales de Swisscontact, el grupo de género de CIAT se propuso identificar metodologías cualitativas de recolección de información que permitieran abordar aspectos de género en agricultura. Como resultado encontraron que las herramientas propuestas por las instituciones insignia: CGIARFAOIFPRI, están pensadas para recolectar información sobre género con hombres y mujeres de la comunidad, pero no necesariamente con la pareja que conforma el hogar.

El interés por las respuestas intra-hogar se debe a las discrepancias que se encuentran al momento de analizar las respuestas que hombres y mujeres dan a la misma pregunta. Esto se ha podido observar en las encuestas realizadas en Guatemala, Honduras, Nicaragua y Colombia con enfoque de género, en donde aspectos como la participación en la toma de decisiones y el manejo de los ingresos tienden a tener respuestas muy diferentes de un género y el otro.

Para el caso de las parejas encuestadas para calcular el Índice de Empoderamiento de las Mujeres en Agricultura (A-WEAI) en el proyecto Oportunidades Rurales, se obtuvieron respuestas diferentes para hombres y mujeres. Por ejemplo, cuando se indagó por quienes toman normalmente las decisiones sobre (actividad de producción o procesamiento), se encontró que, del total de parejas entrevistadas:

Producción marañón

%

Hombres

%

Mujeres

Procesamiento lácteos

%

Hombres

%

Mujeres

Como se puede observar, tanto en la producción del marañón como en el procesamiento de lácteos fueron las mujeres las que manifestaron tomar las decisiones en pareja con un 79% y un 58% respectivamente. Mientras que los hombres reconocieron la toma de decisiones en pareja en una menor proporción con un 58% y un 26% para cada caso.

¿Qué hace que sean las mujeres las que manifiestan en mayor proporción tomar las decisiones en pareja? Entender las razones por las cuales existen estas diferencias en las respuestas requiere una aproximación a la realidad de las familias y es en este punto en el que el uso de las metodologías cualitativas se vuelve indispensable como complemento para entender las dinámicas que se evidencian en las encuestas.

Foto: Swisscontact

La apuesta

Con las preguntas generadas por las encuestas, se decidió diseñar un instrumento cualitativo que permitiera recolectar información de género en agricultura a nivel de hogar, con la participación de la pareja principal del hogar. El ejercicio no sólo consistía en obtener información de las respuestas a las actividades, sino, también, permitía observar a las parejas interactuar para llegar a acuerdos; participar en las dinámicas comunicativas, así como captar expresiones y creencias durante las discusiones. Toda esta información aporta al análisis y la comprensión de las dinámicas internas que condicionan y moldean las posibilidades de empoderarse al interior de los hogares.

La guía se construyó mediante la operativización del A-WEAI y por lo mismo, las actividades propuestas permiten capturar información sobre los cinco dominios del empoderamiento medidos en dicho índice: decisiones sobre la producción; acceso y toma de decisiones sobre recursos productivos; control sobre el uso de ingresos; liderazgo en la comunidad y uso del tiempo.

Conoce la guía metodológica…

Hallazgos

Las relaciones de poder en las parejas suelen condicionar las respuestas de unos y otros y por lo mismo se tuvo que recurrir a mecanismos de diálogo y negociación que permitieran que ambas opiniones tuvieran lugar.

Las mujeres históricamente han participado en menor grado en las actividades relacionadas con las tareas de producción, según se explica por ellas mismas, “son muchas las tareas para hacer en el hogar” y esto ha llevado a que sean las percepciones de los hombres las que se plasmen y tengan en cuenta. Pero también ha ocasionado que el silencio de las mujeres se vuelva más profundo, en la medida en la que, al no participar activamente de espacios de trabajo, se sienten intimidadas al momento de hacerlo y prefieren guardar silencio.

La dinámica del taller permite que se desarrolle un espacio de confianza en el que las mujeres sienten que pueden tomar la palabra, que pueden decir lo que quieren decir. Incluso, estar allí con otras mujeres que hablan de los mismos temas y realizar ejercicios colaborativos en donde pueden compartir sus experiencias, permite generar un ambiente de complicidad en el que los cuestionamientos frente a la manera de realizar las actividades a nivel de hogar, pero también a nivel comunitario se vuelven un componente esencial en las discusiones.

Al momento de indagar las respuestas aportadas por hombres y mujeres se encontró que muchas de ellas eran automáticas y estaban relacionadas con estereotipos de género. Durante las discusiones se profundizó en el por qué de las respuestas lo que llevó a que las personas participantes llegaran a cuestionar sus propias creencias al reconocer que carecían de argumentos que justificaran sus conductas.

Oportunidades a futuro

Por la flexibilidad que permiten las aproximaciones cualitativas, esta guía metodológica puede ser implementada en cualquier espacio en el que se busque entender las dinámicas relacionadas con el empoderamiento en procesos productivos, o ser adaptada para entender dinámicas en otro tipo de procesos.

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