Claudia Navas, Asesora de la Alta Consejería para el Posconflicto, visitó la sede del CIAT los días 17 y 18 de agosto con un objetivo claro: conocer más a fondo la experiencia del Centro en materia de investigación aplicada, para “identificar intervenciones eficientes de desarrollo territorial que podrían tener lugar durante los primeros 18 meses después de que se refrende el acuerdo de paz”, según enfatizó Claudia.

Y es que tras nueve procesos de desmovilización que ha vivido Colombia, una de las lecciones aprendidas es que los dos primeros años son críticos para generar confianza frente a la paz como un emprendimiento de largo aliento para el país, en el que es vital dar respuestas rápidas y concretas a las necesidades más apremiantes para evitar que se conviertan en causales que aviven conflictividades latentes.

“Estamos en los tiempos de la construcción de la paz”, destacó Claudia antes de comenzar a conocer el abanico de experiencias de investigación aplicada mediante las cuales el CIAT ha evidenciado su convicción de contribuir a que el país enfoque sus energías y recursos en la construcción de una economía rural más fuerte que se traduzca en una economía nacional más equitativa y más sólida.

Fue así como, en el marco de un diálogo con investigadores del Centro, le fueron compartidas experiencias orientadas al fortalecimiento de la capacidad de adaptación a la variabilidad y al cambio climático de los pequeños productores; a la construcción de alianzas para crear cadenas productivas sostenibles basadas en modelos de negocio inclusivos; al diseño conjunto de sistemas productivos más sostenibles desde lo ambiental, social y económico, y al uso de Big Data como herramienta para cerrar brechas productivas y de innovación, para modernizar el sistema nacional de asistencia técnica.

“Nuestra experiencia como centro de investigación de carácter neutral nos ha permitido estar en estrecha colaboración con socios y colaboradores, actuando como un facilitador de proceso para diferentes propósitos, pero siempre desde un enfoque participativo y de desarrollo sostenible”, enfatizó Carolina Navarrete, Coordinadora del CIAT para la región de América Latina y el Caribe.

Variedades de fríjol biofortificado, como las lanzadas recientemente en Barichara, Santander; el enfoque de cadena de valor con que se viene apoyando el desarrollo de la quinua en Colombia, y el uso del llamado Big data como herramienta para el desarrollo de una agricultura a la medida del pequeño productor y de su finca, son algunos de los temas que llamaron la atención de Claudia Navas, quien también tuvo la oportunidad de visitar tres proyectos que actualmente se desarrollan en el Cauca.

Se trató de uno de los llamados Territorios Sostenibles Adaptados al Clima (TeSAC) que el Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS) viene implementando con las comunidades campesinas de las veredas del noroccidente de Popayán, donde se desarrollan además procesos de agricultura sostenible, para consolidar planes prediales de adaptación y así alcanzar la seguridad alimentaria y contribuir al incremento de la productividad e ingresos de la comunidad.

Así mismo, Claudia conoció en terreno la experiencia del Centro Regional de Productividad e Innovación (Crepic) y el modelo exitoso de organización rural de la Asociación Productora y Comercializadora de Productos Agrícolas y Acuícolas (Apropesca), que ha tenido el acompañamiento del grupo de  vinculación de agricultores a mercados del Área de Investigación en Análisis de Políticas (DAPA) del CIAT.

La gira por el Cauca finalizó con la visita a un campo de yuca y a una de las rallanderías, donde el CIAT ha contribuido con el desarrollo de variedades de yuca orientadas a la mejor producción de almidón agrio para la agroindustria, al tiempo que ha apoyado el fortalecimiento institucional de esta cadena de valor.

Tras estos dos días de completa inmersión en experiencias vivas de investigación aplicada, se reitera  la profunda convicción compartida de trabajar en equipo con el país por el desarrollo sostenible de una Colombia en una paz duradera.

“Estas experiencias son un ejemplo muy claro de cómo la investigación surte un efecto práctico en la vida real de la gente y cómo puede generar cambios en la eficiencia de la producción. Estamos identificando los cuellos de botella en aspectos normativos, logísticos y de infraestructura que impiden a los agricultores desarrollar sus proyectos y por consiguiente, tener una mejor calidad de vida”, dijo la representante del Gobierno Nacional, al término de su visita.

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