PATÍA, Colombia – Hace algunos años, Elena Patricia Ulloa y Jesús Velasco hicieron una seria evaluación de su pequeña finca lechera y decidieron que las cosas debían mejorar. Incluso durante los mejores tiempos – que significaban un año con mucha lluvia y una ligera temporada seca – una docena de vacas en seis hectáreas de tierra no producían lo suficiente para su familia. Un año de poca lluvia, que es probablemente un riesgo creciente debido al cambio climático, podría debilitar o incluso acabar con su ganado y hacer que su situación económica fuera aún más precaria.

De modo que decidieron involucrarse con su asociación local de productores, se endeudaron para invertir en su unidad productiva y emprendieron una lenta transformación de su pequeña operación. “Cometimos errores al comienzo”, dice Ulloa. Pero las lecciones aprendidas y el arduo trabajo los convirtieron en candidatos ideales para un proyecto de investigación ejecutado por la Universidad del Cauca (Unicauca) y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), para avanzar hacia sistemas ganaderos sostenibles.

Dos años después, la producción de leche se ha más que duplicado y ya están planeando su próxima fase de mejoras.

“Anteriormente, las cosas eran muy difíciles”, dijo Velasco durante un descanso de media mañana mientras una vaca grande y gorda mugía fuertemente para llamar la atención e interrumpía la conversación. “No es que antes hubiéramos pasado hambre, pero hoy las cosas marchan mejor”.

Velasco atribuye el aumento en la producción de leche a los forrajes seleccionados por el equipo de investigación Unicauca-CIAT (NUTRIFACA), a través de evaluaciones agronómicas y participativas con los productores. Estos materiales de rápido crecimiento, en comparación con los pastos naturalizados presentes en la región, aportan una mejor nutrición y soportan períodos prolongados de sequía. La rotación del pequeño rebaño por secciones de pastos separados por cercas eléctricas y el uso de otras técnicas de manejo son esenciales para mantener los pastos saludables. Los árboles grandes de sombra brindan un descanso del sol devastador tanto para el rebaño como para los forrajes.

Cuando los investigadores del CIAT y Unicauca empezaron por primera vez a trabajar con pequeños productores en el departamento del Cauca, Colombia, hace diez años, la ganadería de status quo era la norma: el ganado se alimentaba casi exclusivamente de pastos nativos o naturalizados y los animales deambulaban sin ningún manejo y por tramos de tierra casi sin árboles que estaban a merced de la intemperie.

“Los avances en términos de adopción y conocimiento de esta tecnología han sido positivos aunque debemos continuar trabajando”, afirmó Jhon Freddy Gutiérrez, un investigador del CIAT que lidera la participación del Centro en este proyecto. “Sin duda alguna, hemos tenido impacto en un buen número de productores con este tipo de proyectos”.

El proyecto recurrió a una de las fortalezas del CIAT: su banco de germoplasma, que mantiene en fideicomiso una colección de más de 23.000 accesiones de forrajes tropicales. Gutiérrez y sus colegas buscaron en el repositorio pastos que fueran ideales para los productores caucanos. Los científicos seleccionaron las mejores variedades con base en los rasgos requeridos para zonas específicas. Además de incrementar la salud del ganado, los forrajes utilizados pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, aumentar la eficiencia del agua y mejorar la calidad del suelo para ayudar a restaurar tierras degradadas, al tiempo que ayudan a elevar la productividad por unidad de área.

“En la actualidad, sabemos cuáles son los mejores materiales para estas condiciones y seguimos en busca de los que generen aún más beneficios”, dijo Gutiérrez.

Gutiérrez manifestó que unos 300 productores en Cauca se han beneficiado de programas y alianzas que involucran los forrajes mejorados del CIAT. Él espera que la próxima fase del proyecto llegue a cerca de 1.000 productores en diferentes climas en la región del Cauca.

Entretanto, productores como Ulloa y Velasco están planeando sus próximas inversiones, con o sin apoyo externo continuado. Están pensando mejorar sus sistemas de cosecha de agua para la temporada seca y mejorar los rasgos genéticos de su hato para aumentar la producción.

Lo más importante, aseguran no necesitar más la ayuda de su hija mayor en la finca y que ahora puede ir a la universidad y estudiar una carrera como odontóloga.

“Ella ya casi está lista para marcharse de casa y ahora tenemos una esperanza que antes no vimos”, dijo Ulloa. “Hemos escogido una visión y ya sabemos hacia qué rumbo nos dirigimos”.

Este trabajo fue desarrollado dentro del marco del proyecto “Desarrollo y uso de recursos forrajeros en sistemas sostenibles de producción bovina para el departamento del Cauca”, financiado por el Sistema Nacional de Regalías, ejecutado por la Gobernación del Cauca y liderado por la Universidad del Cauca con apoyo del Programa de Forrajes Tropicales del CIAT y las asociaciones de productores ASOGAMER y COAGROUSUARIOS. Más de 200 productores, incluidos Ulloa y Velasco, han recibido capacitación, materiales y apoyo para implementación, y han participado en talleres sobre técnicas agropecuarias mejoradas. Dos cooperativas de mujeres en Cauca han recibido apoyo para implementar prácticas agropecuarias mejoradas en tierras colectivas. El proyecto concluye este año.

El programa es terreno fértil para fortalecer las capacidades de investigadores y científicos jóvenes. Los investigadores del CIAT han puesto en marcha numerosos proyectos de investigación basados en esta iniciativa. Cincuenta estudiantes de pregrado y posgrado de la Universidad del Cauca participaron directamente en los proyectos. Hasta 200 más visitaron el sitio como parte del trabajo de sus cursos, sembrando forrajes y aprendiendo más acerca de cómo estas plantas se utilizan en ecosistemas tropicales secos.

Rocío Ruiz, una de las técnicas líderes del programa y graduada de la Universidad del Cauca, afirmó que el programa aportó a los estudiantes habilidades y conocimiento para implementar sistemas de forrajes mejorados de acuerdo a las condiciones climáticas y del suelo. “Adicionalmente, las iniciativas que algunos estudiantes tuvieron al unirse a los procesos investigativos – incluida la implementación de estrategias en sus propias fincas – les han ayudado a adquirir destrezas y estar mejor preparados para enfrentar el mercado laboral”, declaró Ruiz.

Asumiendo riesgos

“Tener algo como esto no es gratuito; es necesario endeudarse. Si uno no invierte, nunca va a tener nada. Si no se asumen riesgos, no hay nada. Si queremos mejorar (nuestra finca), es necesario asumir riesgos”.

Elena Patricia Ulloa

Pequeña productora láctea en el departamento del Cauca, Colombia

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