Investigador trabajando en el banco de germoplasma de la Alianza en Cali, Colombia. La Alianza ha movilizado rápidamente sus recursos y experticia para responder al impacto del COVID-19 en los sistemas alimentarios. Crédito: CIAT/N. Palmer.

El número de personas afectadas por el hambre, que ya ascienden a la abrumadora cifra de 800 millones, podría duplicarse como resultado de la crisis del COVID-19. La Alianza de Bioversity International y el CIAT está trabajando para ayudar a menguar las conmociones en el corto plazo en los sistemas y asegurar que los países estén mejor preparados para futuras crisis.

Los esfuerzos para limitar la pandemia del COVID-19 han generado ondas de choque que se han sentido en todo el planeta. Las medidas inmediatas para preservar la vida humana y controlar la crisis sanitaria han sido completamente necesarias, pero a medida que continúan las restricciones en la vida moderna “normal” durante los próximos meses, las disrupciones en los sistemas alimentarios serán inevitablemente más agudas. Para la población mundial más vulnerable, estas no son buenas noticias. El número de personas que padecen hambre, que ya se estiman ascienden a 800 millones, se podría duplicar como parte de un efecto colateral de la pandemia.

Como una organización mundial que trabaja en el nexo entre agricultura, medio ambiente y nutrición, la Alianza de Bioversity International y el CIAT está en posición de ayudar a los países a evitar conmociones catastróficas adicionales sobre sus sistemas alimentarios poniendo a prueba opciones prometedoras de respuesta rápida, monitoreando y mitigando los impactos actuales, mejorando y acelerando respuestas, y facilitando la recuperación.

Acción inmediata

Muestras de yuca conservadas in vitro en el banco de germoplasma de la Alianza en Cali, Colombia. Nuestros científicos están trabajando para ayudar a los países a satisfacer sus requerimientos para la seguridad alimentaria, protegiendo nuestra colección global de semillas y germoplasma. Crédito: CIAT/N. Palmer.

La Alianza ha movilizado rápidamente sus recursos y experticia para abordar necesidades inmediatas, lo que incluye ayudar a nuestros países anfitriones a satisfacer los requerimientos de seguridad alimentaria en el corto plazo, brindar información en tiempo real sobre los cambios generados por el COVID-19 en el comportamiento del consumidor de alimentos y continuar manteniendo nuestras colecciones mundiales de semillas y germoplasma, asegurando que materiales adecuados y mejorados estén listos para su utilización en los campos de los agricultores en todo el planeta.

Seguridad alimentaria – a mediados de abril, la Alianza donó más de 4.5 toneladas de variedades mejoradas, biofortificadas de fríjol, arroz y maíz a 25 municipios en toda Colombia – suficiente para asegurar que 4.500 familias agrícolas de bajos ingresos tengan acceso a alimentos nutritivos y generen algunos ingresos durante los próximos 12 meses. Parte de esta semilla es semilla base, es decir, que las semillas cosechadas pueden usarse para sembrar más campos y ayudar con la seguridad alimentaria en el más largo plazo.

Estamos trabajando con las autoridades locales para donar más semilla.

Demanda del consumidor – En Vietnam, el servicio de Wi-Fi gratuito de la Alianza para los mercados de comida nos ha ayudado a observar y entender el comportamiento del consumidor en tiempo real, antes, durante y después de la crisis. Junto con información de encuestas digitales de los vendedores en los mercados, podemos monitorear y potencialmente predecir el comportamiento del consumidor en los mercados tradicionales de comida en Asia.

Protección de las semillas – Los bancos de germoplasma de la Alianza en Colombia y Bélgica han seguido funcionando durante el confinamiento. Hogar para las más grandes colecciones de variedades de fríjol, banano, forrajes y yuca en el mundo, estos recursos son esenciales para la investigación y están disponibles para los agricultores que son vulnerables ante la pérdida de los cultivos, la inseguridad alimentaria y la pérdida de los ingresos.

Un enfoque centrado en los países

Técnica de campo en la estación de investigación de la Alianza en Kawanda, Uganda. El apoyo a los sistemas alimentarios a nivel de país es clave para desarrollar propuestas con base en evidencia para que socios, financiadores, inversionistas y formuladores de políticas aborden los impactos del COVID-19. Crédito: CIAT/G. Smith.

Partiendo de décadas de experiencia trabajando a escala global y local, nuestros científicos consideran que las respuestas de la Alianza frente al COVID-19 deben enfocarse en apoyar los sistemas alimentarios a nivel de país, al menos en el corto a mediano plazo.

Una disrupción comercial continuada, la volatilidad en los precios de los alimentos y los cierres de las fronteras significan que las personas – especialmente aquellas en los países ya afectados por el cambio climático, la degradación de tierras, la migración y la pobreza – probablemente sufrirán por escasez de alimentos y falta de acceso a alimentos nutritivos.

Si bien seguimos comprometidos con nuestra agenda actual de investigación, el apoyo a los sistemas alimentarios a nivel de país será clave para desarrollar propuestas robustas, basadas en evidencia, para que socios, financiadores, inversionistas y formuladores de políticas aborden los impactos del COVID-19 sobre los sistemas alimentarios. Nuestro trabajo complementa una serie de iniciativas relacionadas con el COVID-19 emprendidas por otros miembros de CGIAR, la mayor red global de innovación agrícola en el mundo.

Hemos dividido esta respuesta en tres áreas principales:

Aparato GPS de la Alianza para recopilar, procesar y agregar información para apoyar decisiones de siembra. Nuestros investigadores ya han movilizado recursos de recopilación de datos para conocer de qué manera el COVID-19 está influyendo en la producción agrícola. Crédito: CIAT/N. Palmer.

Primero, monitorearemos el impacto. Nuestros investigadores ya han movilizado recursos de recopilación de datos para conocer cómo el COVID-19 está influyendo en la producción agrícola y el comportamiento del consumidor. Este trabajo nos permitirá evaluar hasta qué punto los sistemas alimentarios a nivel de país han sufrido disrupciones por cuenta de la pandemia.

Segundo, mejoraremos y aceleraremos las respuestas. En el corto al mediano plazo, nuestro monitoreo del impacto conducirá al despliegue de recomendaciones en materia de políticas con objetivos específicos y propuestas para mantener abiertas y prósperas las cadenas de suministro de los sistemas alimentarios nacionales, incluso bajo condiciones de estrés mundial.

Tercero, facilitaremos la recuperación. En el más largo plazo, forjaremos resiliencia en los sistemas alimentarios nacionales mediante recomendaciones para políticas y acciones con base en evidencia. Esto lo lograremos ayudando a los países a cambiar el comportamiento del consumidor y los sistemas agrícolas hacia una mayor producción nacional de alimentos, dietas más saludables y mayor resiliencia a futuras conmociones externas.

“Una investigación rigurosa sobre el impacto del COVID-19 sobre los sistemas alimentarios será esencial para ayudarnos a soportar esta crisis global, acelerar la recuperación una vez termine la crisis y forjar sistemas alimentarios a futuro que muestren un mejor desempeño al enfrentar el nexo entre agricultura, nutrición y medio ambiente”, afirmó Juan Lucas Restrepo, Director General de la Alianza. “Nuestro equipo global de científicos en estrecha colaboración con nuestros múltiples socios conseguirán un avance sustancial en lograr que el planeta sea más resiliente ante futuras conmociones”.

Mayor información
Visite el sitio: Respuesta de la Alianza frente al COVID-19.

Contacto para los medios
Sean Mattson
Oficial Global de Comunicaciones
S.Mattson@cgiar.org
+57 311 784 7652

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