A seis meses de la finalización del proyecto SATREPS, la misión evaluadora calificó como “muy satisfactorios”, los avances del programa de cooperación que busca fortalecer al sector arrocero en Colombia y América Latina y el Caribe.

La misión, conformada por representantes de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), la Agencia de Ciencia y Tecnología de Japón (JST), el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR) y la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz) y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), revisó en terreno el progreso y los logros del proyecto “Desarrollo y adopción de un sistema de producción de arroz de bajo uso de insumos para América Latina a través de mejoramiento genético y tecnologías avanzadas de manejo del cultivo”, bajo cinco criterios de evaluación: relevancia, eficacia, eficiencia, impacto y sostenibilidad.

“Lo más importante será la difusión masiva de las tecnologías y sistemas implementados durante el proyecto SATREPS”, dijo Shuichi Asanuma, líder de la misión, quien recalcó en la necesidad de “Llegar no solo a los grandes agricultores sino a los más pequeños arroceros del país y de la región que les permita ser más productivos y competitivos”.

La misión evaluadora realizó una maratónica jornada de dos semanas por varias ciudades del país que incluyó visitas a productores, a campos arroceros y experimentales, participó en reuniones bilaterales e hizo pruebas sensoriales de las nuevas líneas de arroz que saldrían al mercado en cuatro años.

Precisamente, uno de los avances del proyecto es la actual validación en campo de nuevas variedades eficientes en el uso de agua y fertilizantes, que ayudarán a reducir los costos de producción a través del uso eficiente de los recursos.

“Estaremos haciendo evaluaciones en el Caribe, Tolima, Huila, Meta y Valle del Cauca. Depende de los resultados, vamos a determinar en cuáles regiones se podrán adoptar estas nuevas variedades”, dijo Satoshi Owaga, científico experto del proyecto de SATREPS del CIAT.

Sara María Campo, coordinadora de innovación y desarrollo tecnológico del MADR, y miembro del comité evaluador, manifestó que “son muy positivos los resultados de los materiales que buscan mejor adaptación y mejor crecimiento de las raíces, permitiendo absorber agua y nutrientes en capas más profundas del suelo. Desde el Ministerio vamos a acompañar tanto a los productores como a los oferentes de las tecnologías en el proceso de transferencia técnica”.

Patricia Guzmán, Subgerente Técnico de Fedearroz, aseguró que su entidad será la encargada de “transferir la tecnología a todos los agricultores para que ellos puedan contar con estos desarrollos como alternativa de uso eficiente de recursos en términos de agua y nitrógeno, con tecnologías asociadas a las emisiones de agua y el desarrollo de un modelo para tomar mejores decisiones en tiempo real”.

Fedearroz tendrá también la responsabilidad de la multiplicación de las nuevas líneas de arroz generadas en el CIAT y la presentación para su aval ante el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y así entregarles a los productores variedades élite que mejoren las condiciones de producción del cultivo.

Esta información será transmitida a los diversos actores del proceso productivo de arroz mediante la nueva etapa del proyecto Adopción Masiva de Tecnología (AMTEC), denominada AMTEC 2.0.

“Una de nuestras metas en cinco años es que el 30% de los agricultores del Tolima hayan adquirido al menos dos de las tecnologías que nos dejará el proyecto SATREPS. Lo vamos a lograr porque los agricultores están ávidos de conocimientos y tecnologías y nosotros nos vamos a proponer ofrecérselas”, dijo Patricia Guzmán.

Tecnologías que traspasan fronteras

Los trabajos de investigación del proyecto SATREPS comenzaron hace cuatro años y tiene como aliado al Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (FLAR), entidad que facilitará la transferencia de tecnologías a todos los países de América Latina y el Caribe donde tiene presencia: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Guyana, Paraguay, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

“Nuestro objetivo es trabajar con Fedearroz para ofrecer capacitaciones a técnicos y agricultores de otros países y que puedan venir a Colombia en la fase de implementación de estas tecnologías de manejo de cultivo. Buscaremos también que los conocimientos y tecnologías desarrolladas en SATREPS puedan incluirse dentro de los programas de transferencia de tecnologías de los países de la región”, puntualizó Eduardo Graterol, director Ejecutivo de FLAR.

Considerando los retos que enfrenta el gremio del arroz en el país, los resultados de este proyecto, que ya están siendo adoptados por algunos agricultores, tienen gran potencial de adopción masiva lo cual, junto con políticas y soporte gubernamental pueden ayudar a impulsar el sector arrocero de Colombia.

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