Faridah Nakimbugwe (vestida de verde), sostiene un paquete de Super Kawomera frente a una casa en el barrio de Nabulagala en Kampala, Uganda.

Las dietas deficientes constituyen la norma y segmentos de la población padecen ya sea de sobrepeso, desnutrición o deficiencia de nutrientes esenciales. A veces, en los hogares se presentan combinaciones de los tres. La dieta de la mayoría de vecinos está conformada por alimentos baratos, altos en calorías, cada vez más ultraprocesados y menos saludables.

“Aquí en Kampala, el entorno económico es duro”, dice Faridah Nakimbugwe, presidenta de un colectivo de mujeres, quien comenta que una porción de esta polenta por la mañana mejora el bienestar y mantiene satisfechos los estómagos hasta que llega la siguiente comida del día. “No sabemos cuándo almorzaremos o si vamos a almorzar”.

El consumidor es lo primero

Super Kawomera, que significa “muy sabroso” en luganda, no es una solución milagrosa para los problemas de nutrición de África oriental, sino constituye un primer paso, rompiendo paradigmas, en la dirección correcta. Matthias Jager, especialista en cadenas de valor y mercados del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), considera que la clave del éxito de Super Kawomera consiste en abordar el problema de la nutrición como una oportunidad de negocio.

“Los enfoques tradicionales de muchas organizaciones de ayuda simple y sencillamente no son adecuados”, dice Jager. “Queríamos un enfoque basado cien por ciento en el mercado”.

Antes de desarrollar Super Kawomera, el equipo del proyecto, conformado por colegas del CIAT, la Organización Nacional de Investigaciones Agronómicas (NARO) de Uganda y la Universidad de Goettingen, Alemania, analizaron el mercado objetivo y el correspondiente entorno alimentario para comprender mejor sus preferencias alimentarias, necesidades nutricionales, así como su voluntad y capacidad de pago por productos más nutritivos. Se asociaron un una pequeña empresa local de alimentos, Nutreal Limited, y desarrollaron una polenta hecha a base de maíz, semilla de amaranto, mijo, soya y frijol biofortificado desarrollado por científicos del CIAT, que poseen un mayor contenido de micronutrientes esenciales, como zinc y hierro, que el frijol normal.

I-D: Dorothy Nakimbugwe, Gerente General de Nutreal Ltd., un trabajador de la fábrica de Super Kawomera en Kampala, Uganda; granos de origen local para la polenta, incluido frijol rico en hierro.

Decidieron producir paquetes individuales que proporcionaran pequeños márgenes de ganancia, pero que se adecuaran al presupuesto de los consumidores objetivo: los miembros de la “base de la pirámide” de la población urbana en situación de pobreza de Kampala.

“No existe otro producto como este en el mercado”, comenta Jager.

“La verdadera innovación es el enfoque holístico”, añade. “Tenemos muchos proyectos que crean alimentos más nutritivos a nivel de finca, lo cual está muy bien, pero ahí se quedan. Y ahora se tienen muchos, muchos proyectos que trabajan desde la perspectiva del consumidor en sensibilizar acerca de la nutrición. Pero no se tienen proyectos con un enfoque holístico que vinculen intervenciones en la parte de la oferta y de la demanda con un problema específico de nutrición de una población objetivo. Si no se combinan dichas intervenciones, el impacto será limitado”.

En lenguaje económico, esto quiere decir que “es más difícil de lo que parece”.

Un frijol mejor

El CIAT e instituciones socias alrededor del mundo han invertido años de tiempo y dinero en el desarrollo de cultivos que sean más productivos, requieran menor tiempo de cocción y toleren mejor el calor, la sequía y las enfermedades. Estos incluyen cientos de variedades de frijol biofortificado que han sido liberadas y adoptadas por agricultores de África y el Hemisferio Sur.

Inicialmente destinado a mejorar los medios de subsistencia, el frijol biofortificado es considerado actualmente como un ingrediente natural clave para mejorar la nutrición en las áreas urbanas en situación de pobreza que se expanden rápidamente debido a la migración desde el área rural.

Super Kawomera, al igual que Toto Tosha y Jamii Tosha, productos similares creados para Nairobi, Kenia, recibió financiamiento del Ministerio Federal Alemán para el Desarrollo y la Cooperación Económica (BMZ) para conectar a los agricultores con los consumidores a través de empresas locales, con el fin de mejorar los medios de subsistencia en el área rural, generar empleos locales y abordar problemas nutricionales a nivel local.

Dorothy Nakimbugwe, Gerente General de Nutreal Ltd., en el depósito de granos de la planta de Super Kawomera en Uganda.

Conocida como la “Metodología LINK” en la jerga del desarrollo, este enfoque multidisciplinario ha tenido un rotundo éxito con los productores de frijol en Uganda, dijo Stanley Nkalubo, fitomejorador de la Organización Nacional de Investigaciones Agronómicas (NARO) de Uganda.

“El proyecto sentó a los agricultores en la mesa de negociaciones y les mostró los beneficios de negociar directamente con los compradores”, dijo Nkalubo. “A veces, los agricultores producen sin pensar en el mercado, pero hay ciertas cosas que este requiere”. En el caso de polentas, esto incluye un suministro confiable de ingredientes.

Los agricultores también tienen necesidades y una de las mayores es el acceso a financiamiento. El proyecto de BMZ ayudó a los productores a acceder a crédito directamente de los compradores, como parte de un acuerdo inclusivo de negocio para garantizar un abastecimiento a largo plazo para el beneficio mutuo de los dos socios comerciales.

“Se creó un lazo de confianza,” dijo Nkalubo. “Hemos observado una tendencia positiva en todos los aspectos”.

Quizá demasiado positiva.

“La demanda está aumentando y estoy pensando que lo que actualmente producen los agricultores pronto dejará de ser suficiente”, agregó. “Estamos buscando más agricultores y ampliar la escala para contar con campos más grandes”.

De la subsistencia al liderazgo

Para Josephine Nabuuma, una de los 17.000 agricultores miembros de una cooperativa que provee frijol a Nutreal, comentó que la intervención clave del proyecto de BMZ fueron los talleres que trataban sobre las funciones de género. Por lo general, las comunidades de Uganda son dominadas por el sexo masculino, incluso si las mujeres desempeñan la misma o mayor cantidad de trabajo, en cuanto al cultivo de la tierra y el sustento familiar.

“La capacitación en género nos ayudó a trabajar como familia”, dijo Nabuuma, que también comentó que ella y su familia apenas contaban con un nivel de subsistencia. Ahora, ella es una reconocida líder comunitaria y afirma que BMZ, NARO, CIAT y la cooperativa Organización para el Desarrollo de Empresas Comunitarias (CEDO, sus siglas en inglés) ayudaron a su familia a estar más sana y ser más próspera.

Josephine Nabuuma (derecha), productora local de frijol que trabajó con el proyecto financiado por BMZ.

Josephine Nabuuma (derecha), productora local de frijol que trabajó con el proyecto financiado por BMZ.

“Utilizamos material vegetal y métodos mejorados y, por lo que hace Nutreal, sabíamos que el frijol no es solo un grano que podemos comer, sino cuenta con un valor agregado si se transforma en harina”, comentó.

En colaboración con el CIAT y CEDO, el proyecto BMZ financió e impartió capacitaciones para impulsar la productividad de cultivos ricos en nutrientes, implementar el uso de tecnología a base de energía solar en poscosecha para secar las materias primas y protegerlas de contaminantes, además de evitar pérdidas físicas y de nutrientes entre la cosecha y el consumo del producto final.

Buen alimento, excelentes resultados

En una rebosante clínica médica en las afueras de Kampala, Maria Kalanzi, consejera, ayuda a pacientes que desfilan constantemente padeciendo males que van desde mala nutrición y diabetes hasta tuberculosis y SIDA. Ella comenta que Super Kawomera ha sido uno de los mejores productos que ha encontrado para ayudar a niños con deficiencia alimenticia.

“Muchos niños desnutridos están presentando una mejora perceptible en su bienestar”, dijo Kalanzi, quien afirma que esta polenta es un componente clave del régimen de mejora de la dieta. “Se consiguen otros productos, pero ninguno es tan diverso o nutritivo como este”.

Las clínicas médicas, como en la que trabaja Kalanzi, se han convertido en algunos de los mayores clientes del producto. Pero los investigadores no han contado con el financiamiento para efectuar ensayos aleatorios controlados para medir realmente los beneficios para la salud relacionados con un mejor régimen alimentario que incluya Super Kawomera.

Charles Katabalwa, the program manager at CEDO, the Community Enterprises Development Organisation, a farmers collective that produces beans for Super Kawomera.

Charles Katabalwa, Director de Programa en CEDO, la Organización para el Desarrollo de Empresas Comunitarias, un colectivo de agricultores que produce frijol para Super Kawomera.

“Esperamos que estos ensayos puedan formar parte de una posible segunda fase de este proyecto, para la cual actualmente nos encontramos explorando oportunidades de financiamiento”, dijo Jager.

Dos millones de clientes, si así lo permiten el clima y la normativa

El mercado potencial para el producto es de dos millones de consumidores solo en Kampala, dijo Stella Namazzi, economista con sede en la oficina del CIAT en Kampala, quien efectuó dos encuestas de mercado antes de que se desarrollara Super Kawomera. Pero existen obstáculos para el crecimiento.

“Vemos que la demanda va a aumentar y ello implicará trabajar en factores favorables, incluido el acceso a crédito y trabajar en torno al manejo poscosecha y el cambio climático”, agregó. “El riesgo se encuentra en la parte de la producción, sobre todo con un clima inestable”.

Stella dijo que políticas regionales que permitan la comercialización transfronteriza de grano también serán clave para el crecimiento. Y, por supuesto, es necesario que más personas se enteren de la existencia del producto.

“Es necesario abordar la comercialización de manera masiva, junto con campañas de concientización sobre nutrición”, añadió.

Tiempo de invertir

Incluso con estos obstáculos, el consumo de Super Kawomera ha aumentado en un 5 % por trimestre este año, dijo Dorothy Nakimbugwe, científica en alimentación y nutrición de la Universidad Makerere de Kampala y fundadora y Gerente General de Nutreal Limited. Recientemente contrató a 10 empleados más y cuenta con 25 empleados directos que elaboran y comercializan el producto.

“Lo que necesitamos es ampliar la escala. Necesitamos invertir en el escalamiento de la producción y beneficiarnos de las economías de escala, de manera que el producto siga siendo asequible. También es necesario invertir en sensibilización y modelos de distribución de base comunitaria de último tramo, con el fin de llegar a los más vulnerables”, dijo Nakimbugwe. “Ya lo sabíamos y los datos de monitoreo nos están confirmando que la falta de conciencia y acceso están impactando negativamente la aceptación de la harina para polenta Super Kawomera”.

A solar bubble dryer used to dry beans grown and harvested by CEDO farmers.

Un secador de burbuja solar utilizado para secar frijol cultivado y cosechado por agricultores de CEDO.

Jager se muestra optimista con respecto al futuro: siempre y cuando se encuentre a los inversionistas adecuados.

“Hemos proporcionado una justificación comercial para la nutrición y hemos desarrollado una oportunidad de inversión. Nutreal necesita crecer y lo que requiere no es únicamente infraestructura, también requiere organización y capacidades. Y para ello se necesita inversión”, dice Jager. “Las posibilidades de inversión y, en general, el acceso a financiamiento en Uganda son muy limitados, muy caros y, básicamente, están fuera de alcance, debido a las altas tasas de interés. Por eso, hemos estado explorando varias opciones para inversión de impacto”.

* Fotos: Sean Mattson, CIAT

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