Dados sus beneficios ambientales, los cultivos de cobertura, como el trébol y el centeno, se están volviendo cada vez más populares en fincas estadounidenses. El incremento de su uso requerirá más investigación e inversión, pero los investigadores dicen que los beneficios compensan con creces los gastos.

En la medida en que agricultores en todo el mundo buscan cómo cultivar alimentos de manera más sostenible (con menos agua, fertilizantes, pesticidas y otros impactos ambientales), el uso de cultivos de cobertura se está volviendo más popular. Dichos cultivos, que frecuentemente son gramíneas o leguminosas, pero también otros tipos de planta, por lo general se cultivan entre la cosecha y la época de siembra del cultivo comercial que se planta en el terreno, con el fin de reducir la erosión, restituir la fertilidad del suelo y controlar malezas, entre otros beneficios. Su uso se ha incrementado en los últimos años. De 2012 a 2017, los cultivos de cobertura en los EE. UU. aumentaron a 6,2 millones de hectáreas, un incremento del 50 por ciento.

Pero el aumento de estos cultivos corre el riesgo de encontrar un tope: la siembra de millones de acres de cultivos de cobertura requerirá enormes extensiones de tierra para producir semilla. Se podría llegar a requerir entre el 3 y 6 por ciento de los 92 millones de acres de tierra cultivable actualmente plantada con maíz en los EE. UU. para producir semilla de cultivos de cobertura para esa extensión de tierra.

Los investigadores estimaron ese rango basados en 18 cultivos de cobertura utilizados actualmente en fincas productoras de maíz. El estudio se publicó el 11 de junio en Communications Biology, una revista de Nature, por científicos de la Universidad de Minnesota, Universidad del Sur de California, Universidad de San Luis, Universidad de Hawai y la Alianza de Bioversity International y CIAT.

Los cultivos de cobertura funcionan, pero aún no son de uso común, a pesar de que son ampliamente elogiados.

Colin Khoury

Investigador agrícola de la Alianza, coautor del estudio

Pese a su creciente popularidad, solo el 1,7 por ciento de los campos de cultivo utilizan actualmente cultivos de cobertura. Universidades, organizaciones sin fines de lucro y la industria son las impulsoras del crecimiento del uso de cultivos de cobertura, por medio de investigación, promoción y educación.

Los cultivos de cobertura dan como resultado un suelo más saludable: reducen la erosión y ayudan a reponer nutrientes y carbono, creando las condiciones en que el suelo retiene más humedad, todo lo cual ayuda a mitigar el cambio climático, así como a la adaptación de los cultivos de los agricultores a condiciones de mayor temperatura y sequía. Ayudan a controlar malezas y plagas y pueden reducir el uso de pesticidas y fertilizantes químicos, lo cual produce beneficios muy preciados.

Las mejoras en la calidad del agua se perciben muy rápidamente cuando se utilizan cultivos de cobertura.

Michael Kantar

Fitomejorador de la Universidad de Hawai

Sin inversión en el mejoramiento de los cultivos de cobertura, la tierra que se necesita para producir suficiente semilla para ampliar significativamente su uso, probablemente quitaría espacio de tierra utilizada para producir cultivos comerciales. Esto se debe a que los cultivos de cobertura por lo general no alcanzan la etapa de producción de semilla cuando se siembran entre la cosecha y la época de siembra de los cultivos alimentarios.

Aunque 3-6 por ciento de la tierra utilizada para producir maíz en EE. UU. no parezca mucho, se necesita únicamente del 0,2 al 0,7 de esa extensión para producir semilla de maíz. Algunos de los cultivos de cobertura que proporcionan los mayores beneficios ambientales poseen la peor producción de semilla, lo cual significa que se necesitaría hasta un 12 por ciento del cinturón estadounidense de maíz para producir la semilla de esos cultivos de cobertura. Esto sería equivalente a producir 44 millones toneladas métricas menos de maíz en esas fincas.

Invertir y mirar hacia el sur

Los autores indicaron que la demanda podría superar las limitaciones de terreno, siempre que esta demanda se canalice en inversiones en programas de mejoramiento para aumentar el rendimiento de semilla de estos. Los científicos pueden mejorar los cultivos de cobertura utilizando técnicas convencionales de mejoramiento o innovaciones biotecnológicas, incluida la tecnología CRISPR/Cas9 (básicamente los mismos métodos ya utilizados para aumentar los rendimientos de semilla de cultivos comerciales).

“No es una inversión prohibitiva”, comentó Kantar. “Necesitamos más programas de mejoramiento dedicados a los cultivos de cobertura”.

Como alternativa, la industria de semillas de cultivos de cobertura podría expandirse a otras regiones templadas o incluso tropicales, brindando así nuevas oportunidades de ingreso a agricultores que podrían producir la semilla para un mercado mundial emergente y fomentar así una producción agrícola más sostenible.

Los beneficios económicos y ambientales de la expansión de los cultivos de cobertura probablemente supere las inversiones por un margen muy amplio.

Bryan Runck

Autor principal del estudio, de la Universidad de Minnesota

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