Millones de datos procesados y analizados por un grupo interdisciplinario conformado por mejoradores, economistas, estadísticos, geógrafos, ingenieros y agrónomos durante cuatro años, dieron como resultado que los países latinoamericanos y del Caribe todavía tienen tiempo para blindar sus sistemas agrícolas de los anunciados y muy temidos efectos del cambio climático en los próximos 30 años. Bajo este ejercicio de prospectiva, los protagonistas son, sin duda, aquellos quienes tienen la posibilidad de tomar decisiones rápidas y acertadas.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el CIAT, con el apoyo de los Programas de Investigación de CGIAR sobre Políticas, Instituciones y Mercados (PIM) y sobre Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS), se han asociado para comprender, a través de la ciencia, el impacto del cambio climático en cultivos claves y el impacto económico en la productividad de la agricultura en países de ALC.

El primer país que conoció cómo debería afrontar los cambios de temperatura y precipitaciones es la República Dominicana, donde se discutieron los resultados del estudio ´Vulnerabilidad e impactos económicos en el cambio climático en el sector agrícola’, durante el reciente evento ‘Políticas agropecuarias, DR-CAFTA y cambio climático’.

En este país caribeño de casi once millones de habitantes, la agricultura juega un papel importante, aportando alrededor del 6% del PIB y empleando entre el l 10 y el 15% de la población. En el caso de los productos insignias de exportación como el café arábico (se estima que en 2015 se exportaron 2.558 toneladas), las áreas idóneas para su cultivo se reducirían en un 37% bajo los escenarios de cambio climático, de ahí la importancia de que este tema siga siendo prioridad en las discusiones nacionales.

Pese a la limitación natural de aumentar las áreas de producción, el estudio estimula a que los tomadores de decisiones y las comunidades relacionadas definan portafolios de acciones en diferentes áreas, tales como acuerdos comerciales, rotación de cultivos, almacenamiento de granos y adopción de variedades, entre otras, las que podrían aportar en la mitigación y adaptación del impacto del cambio climático. Carlos Eduardo González

investigador del CIAT

Una calurosa isla

Las estimaciones nacionales sugieren que los eventos extremos causaron pérdidas económicas de US$10.000 millones en las últimas décadas, afectando al sector agrícola. Y para el año 2050, según el estudio del CIAT, en las temporadas de altas temperaturas se prevé aumentos entre 2 y 4 °C, y es probable que la reducción de las precipitaciones futuras, cercanas a un 20%, aumente el riesgo de sequía en todo el país, bajo los escenarios analizados. El riesgo para cultivos de sistema secano es alto.

 

En los cambios modelados de clima en América Latina se puede apreciar que las precipitaciones potencialmente serán un 30% menor en los meses de junio a noviembre para 2050. Esto amplificaría el riesgo de sequías haciéndolas más fuertes y prolongadas. Asimismo, en el año 2050 la temperatura se podría incrementar hasta 4°C, en los periodos más calientes, donde Centroamérica y el Caribe serían vulnerables en los meses de junio a agosto.

El estudio muestra también que los cultivos como el banano, maíz y fríjol son vulnerables al cambio climático en la isla generando mayor dependencia de las importaciones, disminución en la oferta de alimentos, altos precios de los productos, deforestación, entre otros.

“El impacto del cambio climático en los rendimientos e idoneidad de los cultivos deriva graves consecuencias para los agricultores y la economía del país”, destaca el estudio.

Para el investigador González, “una mejor comprensión del cambio climático y sus  impactos en cultivos específicos ayudarán a la toma de decisiones. ¿Se deben ajustar las políticas existentes o crear nuevas? es la pregunta que deben hacerse los líderes regionales”.

 El proyecto, que muestra los diferentes tipos de posibilidades de impacto de los sistemas agrícolas y cómo responden esos sistemas a escenarios de precipitación y temperatura futuros, también incluyó a Argentina, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Jamaica en cultivos claves como arroz, soya, maíz, banano, yuca, café arábico, café robusto,  trigo y ñame.

Las tendencias de cambio, revela el estudio, pueden ser positivas o negativas de acuerdo con la región y cultivo. El arroz, por ejemplo, no promete un ambiente esperanzador en cuanto a su rendimiento, lo que daría pie a que las importaciones ganen cada vez más terreno, especialmente para la Región Andina. Mientras que la soya podría lograr mayor productividad como respuesta a las altas radiaciones que se estima se presenten en la región.

De los cultivos virtuales a campo reales

La simulación del ciclo de un cultivo y todos los parámetros contenidos fueron minuciosamente evaluados haciendo clic. Con cultivos virtuales y utilizando técnicas avanzadas de interpretación y de procesamiento de datos, además de validaciones en terreno, los trece investigadores que forman parte del equipo, lograron mayor representación de los potenciales impactos del cambio climático hasta el 2050. Aunque es importante reconocer que la misma integración de los modelos puede agregar mayor incertidumbre por los supuestos, por lo que los resultados se deben tomar como potenciales tendencias futuras.

“Es la primera vez que se lleva a cabo un análisis donde se puede ofrecer información de modelación económica, de clima y cultivo por cada producto agrícola, tanto histórica como de los próximos 50 años, con diferentes escenarios climáticos y observando el comportamiento del mercado a nivel mundial, regional y local”, dijo el investigador y economista Carlos González y puntualizó “La intersección entre los posibles escenarios futuros y su estado actual es lo que les permite a los actores interesados y tomadores de decisiones poder enriquecer y mejorar el entendimiento de sus políticas y el mensaje es claro: hay que hacer algo desde ya”.

Vea la presentación que el investigador y economista Carlos González socializó en el evento ‘Políticas agropecuarias, DR-CAFTA y cambio climático’, que se llevó a cabo en República Dominicana el 11 de junio de 2018.

El Equipo

Steven Dean Prager, Liderazgo de la modelación y análisis económico
Carlos Eduardo González, Análisis e informes económicos
Sharon Gourdji, Liderazgo desarrollo de modelos climáticos y de cultivos
Andy Jarvis, Definición del contenido y alcance del Proyecto
Jeison Mesa, Modelación de cultivos a escala regional
Patricia Moreno, Modelo de cultivos mecanístico y empírico
Carlos Navarro, Modelación climática y dimensionamiento del modelo climático a menor escala
Diego Obando, Selección de variedades y modelación de cultivos
Chase Sova, Desarrollo de la narrativa y autor de la síntesis del país
Julian Ramírez-Villegas, Diseño de la modelación de cultivos a escala regional y aseguramiento de la calidad
Harold Achicanoy, Implementación de la modelación de cultivos a escala regional y control de calidad
Myles Fisher, Parametrización y revisión del modelo de cultivos
Ana R. Ríos, Liderazgo del Proyecto, Banco Interamericano de Desarrollo

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