El impacto de las crisis globales pone de manifiesto la fragilidad de los sistemas alimentarios. Además de las graves conmociones en el corto plazo, los cambios demográficos globales en el largo plazo como la urbanización y el crecimiento de la población pueden ser obstáculos para mejorar la sostenibilidad del sistema alimentario.

A medida que una gran cantidad de personas migra del campo hacia las zonas urbanas, la población crece y las personas trabajan para lograr mejores estándares de vida, la sostenibilidad del sistema alimentario mundial paga un alto precio, según un nuevo análisis que abarca distintos países de bajos ingresos y altos ingresos. El estudio, publicado el 3 de abril en la revista científica PLoS ONE, muestra que únicamente un factor global importante – el aumento en el comercio internacional – parece tener un efecto positivo neto en la sostenibilidad de los sistemas alimentarios mundiales. Todos los otros factores determinantes importantes (crecimiento demográfico, urbanización, cambio en el estilo de vida y cambios en el uso del suelo) parecen tener efectos negativos.

“El comercio parece ser bueno para los sistemas alimentarios – pero solo hasta cierto punto”, afirmó Steven Prager, coautor del estudio y científico de la Alianza de Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT). “Más allá de cierto nivel, el efecto positivo del comercio tiende a estabilizarse. Los países de altos ingresos simplemente no continúan beneficiándose”.

En el contexto de la pandemia del COVID-19, el enfoque inmediato de la comunidad científica está, acertadamente, en la salud humana. Pero las interrupciones globales desencadenadas por la pandemia también revelan lo frágiles que son nuestros sistemas alimentarios mundiales.

En estas condiciones, “Entender lo que impulsa a nuestros sistemas alimentarios y cómo podemos medirlos o monitorearlos se vuelve vital si queremos brindar a los formuladores de políticas mejores herramientas para lograr que los sistemas alimentarios sean más sostenibles y más resilientes frente a las conmociones locales y globales como esta grave crisis por la que estamos pasando en la actualidad”, aseguró Christophe Béné, autor principal del estudio.

Ayudar a los formuladores de políticas a “entender la dinámica de nuestros sistemas alimentarios”

El estudio se basa en un mapa global de la sostenibilidad del sistema alimentario publicado en noviembre en Scientific Data, una revista de Nature. Ese estudio demostró que los países de altos ingresos tienden a tener un mayor nivel de sostenibilidad del sistema alimentario (a pesar de toda la comida chatarra que consumen) que los países de bajos ingresos. Esos hallazgos fueron uno de los motivos detrás del nuevo estudio. Sus autores querían entender qué impulsa esos diferentes niveles de sostenibilidad y qué se puede hacer para mejorar la situación.

“Los sistemas alimentarios locales y mundiales simplemente están reflejando las maneras en las que está evolucionando el planeta”, dijo Jessica Fanzo, coautora y Profesora Asociada de Políticas y Ética Alimentarias y Agrícolas Globales en la Facultad de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad Johns Hopkins.

“Algunos de los factores claves de la transición demográfica mundial que está experimentando el planeta en estos momentos también están impactando fuertemente nuestros sistemas alimentarios”, aseguró Fanzo, que además fue líder del equipo en el informe de 2017 presentado por el Grupo de Alto Nivel de Expertos en Seguridad Alimentaria y Nutrición, una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El problema es que todos estos factores determinantes, hasta ahora, han tenido un impacto negativo en los sistemas alimentarios y estos factores son muy difíciles de controlar.

“Sería muy difícil evitar que las personas migren a las ciudades o que acojan nuevos estilos de vida a medida que sus ingresos aumentan”, comenta Fanzo. “Por lo tanto, necesitamos encontrar muy rápidamente la manera de revertir o mitigar las consecuencias de estas tendencias”.

Aunque los resultados del estudio señalan algunos retos serios a futuro también brindan algunas indicaciones iniciales para los formuladores de políticas sobre hacia dónde dirigir esfuerzos e inversiones para mejorar la sostenibilidad de nuestros sistemas en el largo plazo.

Acerca de la Alianza

La Alianza de Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) brinda soluciones científicas que aprovechan la biodiversidad agrícola y transforman los sistemas alimentarios de manera sostenible para mejorar la vida de las personas. Las soluciones de la Alianza abordan las crisis mundiales de malnutrición, cambio climático, pérdida de la biodiversidad y degradación ambiental.

La Alianza es parte de CGIAR, un consorcio mundial de investigación para un futuro sin hambre.

http://www.bioversityinternational.org
http://www.ciat.cgiar.org
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