*Aunque en inglés suena más dark “underground wood wide web-www”

Francesca Beggi, Rachel Atkinson, Jacobo Arango, Mirjam Pulleman, Evert Thomas, Debarshi Dasgupta, Nallur Krishna Kumar

Justo bajo nuestros pies, oculta a nuestros ojos, existe una economía de mercado omnipresente, ajetreada y persistente que funciona en la interfaz entre plantas y suelo y que se remonta a la era de los dinosaurios. Tomado del griego “mykes” (hongo) y “rhiza” (raíz), los hongos micorrízicos arbusculares forman asociaciones simbióticas con las raíces de más del 80% de las especies vegetales. Su red oculta (una ‘red ancha de raíces’ de diferentes tipos) facilita las conexiones y comunicaciones entre plantas acerca de recursos y amenazas, la planta que recibe nutrientes y agua de los hongos y a cambio los hongos obtienen azúcares y grasas de la planta. El cuerpo de estos hongos puede ser más delgado que una hebra de algodón, mientras que el largo puede medir hasta 1 km en tan solo 1 gramo de suelo. Cada año, se intercambian 5 mil millones de toneladas de carbono a través de este sistema globalmente a través de sofisticadas transacciones mercantiles. Lo que es extraordinario es que a pesar de su falta de cerebro, estos hongos pueden realizar cálculos comerciales como complejos algoritmos computarizados.

Los hongos micorrízicos arbusculares brindan servicios ecosistémicos importantes a través de su red subterránea, como el ciclaje de nutrientes, eliminación de contaminantes peligrosos del suelo, formación del suelo, prevención de la erosión, regulación de plagas y enfermedades, mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero y regulación hídrica. Adicionalmente, promueven resistencia y resiliencia en los agroecosistemas mejorando la tolerancia de las plantas a factores de estrés, como la deficiencia de nutrientes, sequía, salinidad y temperaturas extremas – estreses que se prevén se harán más frecuentes e intensos con el cambio climático.

Dado sus muchos roles, no es de sorprender que durante la última década, los hongos micorrízicos estén captando la atención como un área nueva e importante de investigación.

El reto es que las prácticas agrícolas comunes, que buscan maximizar los rendimientos mediante el monocultivo, el uso de agroquímicos y la labranza mecánica de los suelos, alteran esta compleja y subterránea red ancha de raíces. Esto puede perjudicar la productividad y la sostenibilidad del agroecosistema.

Científicos están llevando a cabo investigaciones en colaboración con universidades, agencias de desarrollo, ministerios y cooperativas para entender más acerca de cómo estos hongos funcionan bajo suelo y qué prácticas pueden apoyarlos sin comprometer la productividad. En especial, buscamos:

  • Entender mejor cómo la intensificación agrícola afecta la abundancia de hongos micorrízicos a nivel mundial
  • Investigar si los hongos micorrízicos pueden ayudar a los agricultores en Perú a disminuir la absorción de metales pesados (cadmio) en cultivos alimenticios como el cacao
  • Entender cómo la simbiosis entre los pastos forrajeros tropicales y los hongos micorrízicos pueden apoyar esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de los pastizales y mejorar la productivida
  • Comprender cómo los hongos micorrízicos se pueden usar para optimizar el crecimiento de árboles colombianos de caoba (Cariniana pyriformis).

Gracias a la nueva Alianza, es posible unir experticia en los campos de biología, ecología, genética y nutrición vegetal de diferentes continentes para abordar la investigación. Nuestro objetivo es evaluar cualitativa y cuantitativamente el rol de los hongos micorrízicos en la prestación de servicios ecológicos vitales para los sistemas agropecuarios. Esto nos ayudará a desarrollar soluciones científicas para enfrentar las diversas problemáticas agroecológicas que encontremos, desde sequía hasta contaminación por metales pesados y reducción de gases de efecto invernadero y mucho más. Lo que hemos descubierto hasta ahora es que:

  • Los hongos micorrízicos ayudan a las pasturas de Brachiaria, una gramínea cultivada como alimento para el ganado, a absorber y utilizar el fósforo de una manera más eficiente.
  • Cuando se cultiva Brachiaria, los suelos con hongos micorrízicos emiten menos óxido nitroso (un gas potente de efecto invernadero) que los suelos sin hongos micorrízicos.

Oculto a nuestra vista, el ajetreado mundo de los hongos micorrízicos bajo nuestros pies sencillamente podría tener algunas de las soluciones para lograr que nuestros suelos sean más saludables y nuestros sistemas agropecuarios más sostenibles una vez entendamos cómo sacar provecho de esta red ancha de raíces.

Esta investigación es realizada gracias al apoyo financiero de la BMZ (Bundesministerium für wirtschaftliche Zusammenarbeit und Entwicklung), el Consejo Indio de Investigación Agrícola (ICAR) y el Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI) de Perú.

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