En 2017, el programa de Recompensas por Servicios de Agrobiodiversidad (ReSCA), liderado por Bioversity International (ahora la Alianza de Bioversity International y CIAT), distribuyó el equivalente de una tapa de botella de semillas de amaranto a más de 200 agricultores en la región de Cusco, Perú . Las docenas de variedades de colores, muchas de ellas con características nutricionales importantes, casi habían desaparecido de la región al ser desplazadas por dos variedades comerciales blancas que satisfacían la demanda de uniformidad del mercado globalizado.

Así es como interviene el programa RESCA: incentiva a las pequeñas comunidades agrícolas en áreas con alta diversidad de cultivos para que continuen plantando sus variedades tradicionales y raras. El objetivo es asegurar los componentes básicos de la seguridad alimentaria y la nutrición a través de la conservación de los recursos genéticos in situ y en finca. Los incentivos generalmente toman la forma de implementos agrícolas o artículos básicos para el hogar. Aunque las restricciones presupuestarias han sido un desafío para los proyectos piloto de RESCA, el proceso de licitación de contratos permite a las comunidades definir los bienes materiales particulares que son valiosos para ellos. Esto ha llevado a una satisfacción general a pesar de los recursos financieros relativamente modestos.

Sin embargo, durante los años de éxito de los programas ReSCA en Perú, Bolivia, Ecuador y otros países, uno de los principales factores limitantes para la efectividad del programa ha sido la disponibilidad de semilla. De hecho, el caso del amaranto fue afortunado. Los científicos de RESCA pudieron encontrar y utilizar accesiones de variedades de colores almacenadas en el banco de germoplasma en el Centro de Investigación de Cultivos Andinos de la Universidad del Cusco (CICA-UNSAAC) para redistribuirlas en las comunidades locales, aunque en cantidades muy pequeñas.

Alternativamente, el programa ReSCA en Puno, Perú, ha estado purificando y multiplicando varias variedades priorizadas de quinua durante casi cinco años, ya que inicialmente no se pudo encontrar una fuente de semilla suficiente. Si bien las relaciones comunitarias aún se pueden cultivar durante este proceso, el impulso se y el apoyo financiero ofrecido a través de los incentivos del programa RESCA se retrasa considerablemente, ya que estos solo son posibles cuando las semillas están disponibles.

Una red de bancos de semillas comunitarios

Un mapa de la red del Banco de Semillas Comunitarias en la región de Huehuetenango de Guatemala. Crédito: ASO

Estos componentes clave-disponibilidad de semillas y relaciones basadas en la conservación-explican el floreciente programa RESCA en Huehuetenango, Guatemala. En 2008, después de una serie de devastadores huracanes en la región, la comunidad global de investigadores agrícolas reconoció la necesidad del almacenamiento seguro de semillas en lo que es uno de los principales lugares de domesticación y diversificación de cultivos en el mundo.

Financiamiento y experticia se proporcionaron para crear lo que se convirtió en una red de bancos comunitarios de semillas (BCSs) guiados por la Asociación de Organizaciones de los Cuchumatanes (ASOCUCH). En 2017, los científicos de Bioversity International iniciaron un programa RESCA con esta red de casi 20 años y con  la colaboración de ASOCUCH, para rescatar variedades de maíz y frijol que estaban desapareciendo del paisaje.

A cada paso del camino, las relaciones existentes fortalecieron el programa RESCA. La identificación y selección de variedades en riesgo se llevaron a cabo a través de una serie de talleres muy concurridos utilizando el método de priorización de Cuatro Celdas, en el que los miembros de la comunidad comparten su conocimiento local de las características y la disponibilidad de variedades. Posteriormente, durante el proceso de adquisición de semillas, los BCSs sirvieron no solo como valiosas fuentes de semillas raras, sino también como una plataforma clave para la comunicación y la organización.

En la Feria Anual de Agrobiodiversidad de la región en 2017, ASOCUCH lanzó la campaña “Los más buscados”, que transmitió el mensaje de la obtención de semillas para variedades extremadamente raras de maíz y frijol a pequeñas comunidades de la región. Finalmente, se ubicaron 11 de las 14 variedades priorizadas de maíz y frijol y nueve se colocaron bajo contratos RESCA. Durante la temporada contratada, los agricultores deben devolver un pequeño porcentaje de su cosecha (~ 2%) al proyecto para su redistribución, pero la cosecha restante puede consumirse en casa, intercambiarse, venderse o replantarse según decidan los agricultores.

La existencia de bancos comunitarios de semillas para el almacenamiento y la redistribución de semillas fue invaluable para el éxito del proyecto, pero también lo fué las relaciones directas y el entusiasmo entre los agricultores. Vitalino Tomás, un agricultor que participó en el proyecto RESCA en Tictan, explicó: “¡Sí! Compartiré (semillas) con quien me pida … puedo intercambiar (estas semillas) por variedades que de otro modo compraría o por otras variedades que se siembran así “.

Entre la replantación voluntaria por el agricultor y la redistribución por los BCSs de la semilla rescatada, el área de cultivo entre las nueve variedades aumentó de 1.6 ha bajo contrato a 12.2 ha en la temporada siguiente. Es más, en 2019 en la Feria de Agrobiodiversidad, 177 agricultores mostraron interés en plantar estas variedades raras  cuando colectaron 260 bolsas de semillas disponibles para su redistribución facilitadas por el proyecto RESCA.

Un futuro mas brillante para variedades en peligro de desaparecer

El proyecto RESCA muestra semillas raras y facilita el intercambio de semillas durante la Feria Anual de Agrobiodiversidad 2018 en Chuchumatanes, Guatemala. Crédito: ASOCUCH / S. Alonso

Aunque las variedades aún se consideran en riesgo, tal impulso sugiere que los objetivos de conservación en finca podrían lograrse en el futuro cercano. De importancia paralela, ASOCUCH también proporcionó muestras de las variedades al banco nacional de germoplasma. Esto mitiga el riesgo de desaparición total de variedades en el caso de eventos climáticos más extremos en los Cuchumatanes, y demuestra la importante relación entre los BSCs y las colecciones de semillas mas convencionales en bancos de germoplasma nacionales e internacionales. Esto es especialmente significativo, ya que varias de las variedades priorizadas en el programa RESCA exhibieron resiliencia ecológica

la que sería valiosa tanto a nivel regional como mundial, incluida la variedad de maíz negro tolerante a la sequía, que madura en cuatro meses, y el frijol rojo tolerante a la sequía y al frío, que puede cultivarse en altitudes superiores a los 2.500 m.

Como Ronnie Vernooy, uno de los científicos de la Alianza que trabaja con ASOCUCH, señaló: “Los bancos de semillas comunitarios son buenos para RESCA, pero RESCA también es buena para los bancos de semillas comunitarios”. Vernooy explicó que el programa RESCA en los Cuchumatanes sirvió como una “llamada de atención” para los miembros de la comunidad, ya que reconocieron la importancia de salvar variedades con características especiales que desaparecen, y se inspiraron en fortalecer los mecanismos para el intercambio de semillas. Demuestra que la integración de los programas BSCs y RESCA puede proporcionar un modelo con un enfoque participativo y efectivo importante para la conservación de cultivos, que valora tanto la agrobiodiversidad como las comunidades que la mantienen.

Pin It on Pinterest

Share This